Los libros tienen mucho que ver con los contenidos audiovisuales que consumimos a diario en la televisión o en las plataformas de entretenimiento. Cada vez son más las obras literarias que se adaptan a la ficción audiovisual, convirtiéndose cada vez más en, por ejemplo, lo último que vemos antes de irnos a la cama tras un largo y duro día de trabajo. 

Un ejemplo de ello es ¿A qué estás esperando?, la serie basada en el best seller de Meghan Maxwell, que llegará este próximo jueves al prime time de Antena 3 después de su paso por Atresplayer. "La clave principal de una adaptación es hacer ver y sentir al público la misma magia que tiene al leer ese libro", asegura la autora en declaraciones para estos especiales que Extratele publicará a lo largo de esta semana con motivo de la celebración del Día del Libro este próximo jueves 23 de abril, añadiendo: "La mayor dificultad es encontrar esa magia".

El proceso de adaptar audiovisualmente un libro cuyas tramas se han imaginado miles de lectores de diferentes maneras no es fácil: "La primera reacción que tienes cuando te dicen que quieren hacer una serie de tu libro es alegría. Luego le siguen otras cosas como, por ejemplo, que el libro que yo creé sea tratado con cariño y dignidad en una serie". 

"¿Qué condiciones pones a la hora de hacer posible una adaptación basada en un libro tuyo? ¿Hay alguna a la que le des una especial importancia en el proceso?", le pregunta Extratele a Meghan Maxwell. "Las condiciones son claras: que se parezca a mi libro lo máximo posible. Y la más especial, es quizás que la historia de amor sea tan creíble como en el libro y te haga sentir", responde la escritora, añadiendo que, dependiendo del equipo con el que trabaja, le dejan más o menos involucrarse en el desarrollo del guión: "Al haber adaptado varias obras mías, hay equipos que me dejan involucrarme al cien por cien y otros que solo aceptan que comente cosas". 

"Creo que al tratarse de algo que un autor ha creado, desde mi punto de vista, es tremendamente importante ese contacto entre el equipo y el autor para que el proyecto que se está sacando adelante tenga la misma potencia que el libro", expresa Meghan. 

Del libro al guión audiovisual: "Es clave que haya confianza por ambas partes"

El siguiente paso después de este "sí, quiero" es convertir los capítulos del libro en un guión audiovisual con descripciones, acotaciones y diálogos entre sus personajes. En el caso de ¿A qué estás esperando?, una de las encargadas de este paso ha sido Natalia Durán, guionista de la serie junto a Marta Armengol. Durán considera que la clave para adaptar un libro a una ficción es "entender qué es lo esencial del libro": "Que no puedes perder". 

"No tanto las tramas concretas, sino su esencia, los personajes, lo que hace que esa historia conecte. Y luego tener la libertad de adaptarlo al lenguaje de la serie. En la novela, siempre puedes divagar en el mejor sentido de la palabra. Puedes explorar caminos que no siempre tienen que llevar de forma inmediata a la acción. En cambio, en una serie, el formato te acota más. Tienes unos minutos concretos, una estructura, un ritmo que tienes que respetar, y eso te obliga a concentrarte más en la acción. En lo visual y en lo esencial de cada escena. Todo tiene que avanzar de una forma más directa, y justo esa es la mayor dificultad: renunciar a cosas", asegura Durán en declaraciones para Extratele

Siendo esta su primera adaptación que hace después de haber trabajado en muchos guiones originales, Natalia Durán no sintió en ningún momento que le pusiesen condiciones para hacer los guiones de los capítulos de ¿A qué estas esperando?, aunque sí que se puso una a sí misma: "Para mí, era muy importante saber trasladar a pantalla el universo de Megan Maxwell. Que hubiera un respeto claro hacia la obra original, pero entendiendo siempre que cada formato tiene su propio lenguaje. Y a partir de ahí, trabajar con esa idea de base: fidelidad a la esencia, pero libertad en la forma". 

"Cuando adaptas dos novelas juntas de Megan Maxwell, como hemos hecho, es verdad que automáticamente se asocian a un componente erótico para adultos, porque forma parte de su identidad y también de lo que sus lectores esperan encontrar. Y, por supuesto, la serie lo tiene. Pero, para mí, era importante no quedarnos solo ahí, sino ir más allá de la carga erótica. Lo que sostiene realmente la historia son los personajes: lo que les mueve, sus contradicciones, sus deseos y sus decisiones. Al final, la adaptación funciona si esos personajes son sólidos y emocionales y si el espectador entiende por qué hacen lo que hacen y les acompaña en ese recorrido. La parte erótica es una expresión de eso, no el centro del cual gira todo", asegura Natalia. 

Sobre la involucración de Maxwell en el proceso de desarrollo de los guiones, Durán asegura que no ha trabajado directamente con ella, pero reconoce que debe ser una "locura" en el sentido de que tienes que "tomar decisiones muy duras como eliminar personajes o tramas que para ti, como autora, tienen un valor enorme": "Aún así, sí que ha habido comunicación y, sobre todo, mucho respeto: por mi parte hacia sus novelas y por su parte hacia la serie. Entendiendo que son lenguajes distintos y que cada uno tiene sus propias reglas. Yo sé que ella está contenta con la adaptación, y eso para mí es una auténtica fantasía. Al final, cuando la autora siente que su obra ha sido respetada dentro de otro formato, es la mejor validación que puedes tener en un proceso así". 

"Para mí es clave que haya confianza por ambas partes. Que el autor pueda aportar, pero que también entienda que una serie necesita tomar sus propias decisiones. En este caso, Megan ha estado a favor desde el principio y ha dado todas las facilidades, con una actitud muy abierta hacia la adaptación. Y eso, en un proceso así, se nota muchísimo porque permite trabajar con tranquilidad", asegura la guionista, que añade que tener contacto con la autora de la obra original puede ayudar a comprender mejor el origen de los personajes o el universo del libro: "Eso en ningún caso va en contra de la serie; al contrario, la enriquece". 

Del guión a la grabación: "Lo más crucial a la hora de adaptarlo era sin duda todas las escenas de sexo"

Después del desarrollo de los guiones con descripciones, acotaciones y diálogos, llega el turno de hacerlos realidad en un set de grabación. Uno de los principales responsables de este paso de la producción de ¿A qué está esperando? fue David Martín Porras, uno de los directores de la serie junto a Salvador García Ruiz: "Para mí, la mayor dificultad sería identificar la esencia de la historia y ser capaz de separar de ella todas esas descripciones, monólogos interiores y subtramas que son tan comunes de las novelas que se nos pueden permitir por su medio,. Pueden ser muy extensas en páginas pero que, a la hora de trasladarlas a imágenes y sonidos, tienes que ser más sucinto y aprender a descartar con qué te quedas y qué dejas dentro. Esa es la clave para mí". 

"Probablemente, como director, el aspecto concreto del libro más crucial a la hora de adaptarlo a la pantalla era sin duda todas las escenas de sexo. En una novela, tú puedes describir con todo lujo de detalles escenas de sexo y como, al final, depende de la imaginación de cada lector lo de recrearlas, siempre complacerán porque serán más o menos gráficas. A la hora de pasarlas a la pantalla, no contamos con palabras, sino ya con imágenes y, claro, no queríamos perder el erotismo pero tampoco queríamos llevarlo al porno y a lo gratuito. Entonces, mantener esa elegancia en las escenas de sexo fue uno de los mayores retos. Eran elementos claves del libro que no queríamos que se perdieran. Aunque es una historia romántica de amor, el componente sexual es muy importante y no se podía obviar", añade Martín Porras.

Tal y como cuenta el director, Meghan Maxwell llegó a hacer dos cameos en la serie, algo que fue una gran oportunidad para los actores del reparto, especialmente a la hora de construir e interpretar a sus respectivos personajes: "Fue enriquecedor para ellos". 

El resultado final de ¿A qué estas esperando?

Después de los procesos finales de la producción, la adaptación a serie de ¿A qué estás esperando? se estrenó en Atresplayer durante el mes de octubre de 2024, algo que generó un sentimiento entre "gratificante" y "chocante" para Meghan Maxwell: "Ves que esos personajes que un día creaste en la soledad de tu despacho, de pronto, son de carne y hueso es muy chocante. Pero como digo, ¡gratificante!". 

"Tuvimos la suerte de contar con la presencia de Megan Maxwell cuando se estrenó en la Plaza de Callao. Ella misma nos felicitó por la adaptación. Al terminar de verla, nos dijo personalmente que sentía que lo que había visto era su libro. Lo cual nos llenó de mucha alegría", asegura David Martín Porras.

"Es una sensación un poco extraña. Aunque como creadores estamos más preparados, sabemos que los guiones y las historias están concebidas para ser vistas. Para convertirse en algo audiovisual. En ese sentido, hay una parte del proceso que ya nace con ese destino. Con una novela es distinto, porque no siempre tiene por qué llegar a adaptarse. Entonces, imagino que puede haber un cierto impacto inicial, sobre todo si durante mucho tiempo, te has construido una imagen muy concreta en la cabeza y luego te enfrentas a otra versión distinta. Y después, supongo, viene la parte más bonita: la emoción de reconocer que, más allá de los cambios, la esencia de lo que escribiste sigue estando ahí", admite Natalia Durán. 

Preguntada sobre las comparaciones entre el libro y la serie, especialmente realizadas entre los lectores, Megan Maxwell las considera como "inevitables": "Un libro te hace soñar, porque todo lo imaginas dentro de tu cabeza, y una serie es visual por lo que lo estás viendo y deja poco a la imaginación". 

En este sentido, Durán afirma que el libro y la serie no compiten, sino que se retroalimentan al ser "lenguajes distintos que dialogan entre sí", compartiendo el punto de vista de la autora: "No hay miedo. Nunca he vivido ninguna parte del proceso creativo de esta serie con miedo a que a los fans no les gustara. Lo he vivido más desde la ilusión por el material original y también por el cariño que le tengo al género romántico". 

"Es normal: el lector ya ha imaginado ese mundo de una forma muy propia, pero cada uno lo ha construido en su cabeza a su manera. Por eso es complicado que a todos les encaje exactamente igual. A partir de ahí, creo que lo importante es asumir que la adaptación tiene que tener su propio universo y funcionar por sí misma. Tanto para quienes han leído el libro como para quienes no. A mí, de hecho, me parece un debate interesante y hasta divertido, siempre que se haga desde el respeto: ver cómo conviven esas dos versiones de una misma historia", sentencia la guionista. 

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