La guerra judicial por Pasapalabra se ha convertido en uno de los litigios más largos, complejos y millonarios de la historia reciente de la televisión española. Lo que comenzó como una disputa contractual entre Mediaset e ITV Studios terminó derivando en un terremoto jurídico que ha afectado a Telecinco, Antena 3 y a varias compañías internacionales propietarias de derechos televisivos. El último episodio acaba de estallar con una condena histórica: Mediaset deberá pagar 73,2 millones de euros por haber emitido el concurso de manera irregular entre 2012 y 2019, -tal y como ha informado El Confidencial-, lo que supone una de las mayores indemnizaciones impuestas en España en materia de propiedad intelectual.

Para entender el origen del conflicto hay que remontarse a 2009, cuando Telecinco firmó con ITV Studios la licencia del formato británico The Alphabet Game, base internacional de Pasapalabra. El programa ya era entonces un éxito consolidado en España, primero en Antena 3 y después en Telecinco, donde terminó convirtiéndose en uno de los formatos más rentables y reconocibles de la cadena. Sin embargo, apenas un año después, Mediaset rompió unilateralmente el contrato con la compañía británica. El grupo audiovisual defendía que ITV no era realmente la propietaria ni del nombre del programa ni de la prueba final, el famoso Rosco, ya que ambos elementos procedían originalmente del concurso italiano Passaparola. Pese a la ruptura contractual, Telecinco siguió emitiendo el formato durante años con Christian Gálvez al frente y convirtiéndolo en uno de los pilares de su parrilla diaria.

Aquella decisión abrió una batalla judicial de más de una década. ITV Studios demandó a Mediaset por seguir explotando comercialmente el concurso sin disponer de una licencia válida y reclamó una indemnización multimillonaria por los beneficios obtenidos durante esos años. El asunto fue escalando por distintas instancias judiciales hasta llegar al Tribunal Supremo. En 2019, el alto tribunal dio finalmente la razón a ITV Studios y obligó a Mediaset a dejar de emitir el programa. La sentencia consideró acreditado que Telecinco había utilizado el formato sin autorización válida desde 2012, una vez rota la relación contractual entre ambas partes. 

La resolución supuso un auténtico terremoto televisivo. Pasapalabra desapareció de manera inmediata de Telecinco después de más de una década en antena y pocos meses más tarde Antena 3 se hizo con los derechos del concurso. El regreso del formato a Atresmedia resultó además un éxito de audiencia inmediato, consolidando la franja vespertina de la cadena y convirtiendo nuevamente El Rosco en uno de los momentos más vistos de la televisión española. Mientras tanto, Mediaset continuó litigando por las consecuencias económicas derivadas del conflicto. 

Sin embargo, el gran problema económico todavía estaba por resolverse: cuánto dinero debía pagar Mediaset por todos los beneficios obtenidos durante esos años de emisión irregular. En un primer cálculo judicial, la cifra rondó los 45 millones de euros. Pero la Audiencia Provincial de Madrid ha elevado ahora la indemnización hasta los 73,2 millones tras estimar parcialmente el recurso presentado por ITV Studios y reconocer incluso el denominado “efecto arrastre”, es decir, el beneficio indirecto que Pasapalabra generaba para otros programas de la cadena, especialmente los informativos y espacios emitidos después del concurso. 

La resolución es firme y ya no admite recurso. Además, el tribunal rechazó todos los argumentos planteados por Mediaset, incluida su petición de esperar al desenlace del otro gran frente judicial abierto alrededor de Pasapalabra: la batalla por los derechos de El Rosco. 

Ese conflicto paralelo ha terminado afectando ahora a Antena 3. El Tribunal Supremo acaba de confirmar que la icónica prueba final pertenece realmente a la compañía holandesa MC&F Broadcasting y no a ITV Studios. La consecuencia es que Atresmedia deberá dejar de emitir El Rosco dentro de Pasapalabra, una decisión que amenaza directamente el elemento más reconocible del programa. Y aquí aparece otra derivada sorprendente: Mediaset llevaba más de un año negociando discretamente con MC&F y ya había adquirido los derechos de explotación de la célebre prueba final, en una operación condicionada precisamente a que la justicia reconociera a la empresa holandesa como legítima propietaria. 

Así, el grupo de Fuencarral se encuentra en una situación paradójica. Después de haber perdido Pasapalabra tras una condena multimillonaria y años de litigios, ahora posee los derechos de la prueba más famosa del concurso. La guerra judicial que comenzó hace más de diez años no solo ha provocado indemnizaciones históricas y cambios de cadena, sino que ha redefinido por completo el mapa televisivo español y el control sobre uno de los formatos más lucrativos de la televisión en España. 

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