Me cito con Marta Flich en uno de los locales más icónicos de todo Madrid. Llego sobre las 10:30 a Museo Chicote y el amable Jerry me abre la trapa, estoy solo en la mítica coctelería donde sucedía todo en el Madrid de los años 50 y 60 (aunque Chicote abrió en los 30). Elijo la mesa de Ava Gadner para esta charla con la Flich. El equipo de ElPlural.com hace las fotos, grabamos la pieza de vídeo que acompaña esta charla y nos quedamos solos Marta y yo en Museo Chicote con la trapa bajada. Dos personas que acaban de conocerse, un móvil grabando el audio de la charla y un cuestionario para conocernos un poco mejor. El resultado, debajo de estas líneas.

 

Pregunta: Estás liderando tu franja de emisión en ‘Directo al Grano’ ¿Cómo lo estás viviendo?

Respuesta: Pues con mucho respeto. Yo soy de celebrar todo el rato. Pero el éxito no es una condición per sé, es el trabajo del día a día. Lo vivo todo como un proceso en el que trabajo, en el que crezco como profesional y en el que para mí el aprendizaje es fundamental. Además, tengo la suerte de que me gusta lo que estoy haciendo y que siento que tiene un sentido. ¿Qué encima gusta? Pues genial. Evidentemente trabajando en la tele es fundamental el share que hagas, pero también creo que hay espacio para todos y ofertas para para todos los gustos. Si a mí como profesional me compran, me quieren y gusto, es una satisfacción brutal como comunicadora.

P: O sea que en tu caso el éxito es una consecuencia y no un fin.

R: Totalmente. Y esto tiene mucho que ver con la madurez. Cuando era más joven sí que pensaba que el éxito era algo a perseguir, pero cuando piensas así te pierdes en el proceso y al final te das cuenta de que te estás perdiendo el presente. Así que ahora para mí el éxito es una consecuencia. Una preciosa consecuencia, pero solo eso. 

P: ¿Es raro ganar en audiencias al programa a ‘Todo es Mentira’?

R: Es que no lo pienso así, no lo vivo de esa forma. Primero, porque cuando yo me fui, no tenía otra cosa, me fui sin nada. Y segundo, porque cuando se puso este programa encima de la mesa no sabíamos ni en qué franja íbamos.  De hecho, fuimos a promocionarlo y todavía no podíamos ni contestar en horario se emitiría. La realidad es que ahora estoy compitiendo contra mi anterior programa, del que fui madre e hija, pero no lo vivo como una competición. Simplemente he empezado una nueva andadura profesional en la que lo único que me importa es ser lo más honesta posible.

P: Oye, ¿Te felicitó Risto cuando empezaste en ‘Directo al Grano’? ¿Tenéis algo de relación?

R: No, ya lo he dicho un montón de veces. No me felicitó. Es que los ciclos empiezan, acaban y ya te digo que pasó un tiempo entre mi salida de ‘Todo es Mentira’ y el arranque de ‘Directo al Grano’, entonces ya hablamos lo que tuvimos que hablar y ya nos habíamos despedido. No tiene mayor importancia. Es un poco como cuando te vas del pueblo y dejas amigos allí con los que cada vez vas teniendo menos relación. Allí dejé muchos amigos, a algunos me los quedo y a otros no.

P: Veo que tú sigues en Instagram a Risto pero que él no te sigue a ti… ¿no acabasteis bien?

R: Pues no lo sabía, no me había dado cuenta. No lo sé, cuando lo veas se lo preguntas a él. A mí la verdad es que me da bastante igual.

P: ¿Qué tal es presentar con Gonzalo Miró?

R: Pues es muy divertido porque muchas veces tenemos contenidos muy duros y, sin embargo, tanto fuera de cámaras como cuando estamos pinchados lo pasamos muy bien. Es una gozada estar con él porque es un tío muy divertido y la verdad es que reímos muchísimo.

P: Si fuera de otra forma… ¿Se puede presentar sin química?

R: Sí, claro que se puede. Como profesionales puede pasar que no tengas química con tu compañero de trabajo. La televisión está plagada de esos ejemplos. Y si ocurre te toca hacerlo lo mejor posible porque el espectador no tiene la culpa de que no te lleves bien con tu compañero o viceversa.

P: ¿Te has encontrado mucha testosterona en televisión?

R: Muchísima, por suerte no siempre, pero sí. Mucha.

P: Eres economista, has trabajado en banca, llevas años de experiencia a tus espaldas en televisión ¿alguna vez te has sentido desautorizada en televisión por ser mujer?

R: Sí, pero fíjate que la edad te quita de mucho de eso y sobre todo ocupar posiciones que, sin ser todavía de poder, son más cercanas al poder.  Posiciones donde tienes voz o donde estás en un rol más relevante. Por ejemplo, en mi caso, ahora en ‘Directo al Grano’ sí que siento me siento más respetada, pero no siempre fue así. Recuerdo cuando empecé que, tal como tú decías soy economista, y hacía vídeos para el Huffington Post en los que al final me juzgaban continuamente por mi aspecto y no por el contenido. Al final los comentarios que suscitaban eran siempre violencia digital por mi cuerpo, por mi aspecto, por cómo me vestía, por mi edad, por cómo se suponía que debía comportarme y hasta por mi vida personal. Al final eso es puro machismo y el machismo está instaurado en esta sociedad.

P: A veces siento que en esta profesión a las mujeres nunca se os deja ser en paz. Si eres joven y eres más inexperta, está el “¿Qué habrá hecho esta para estar ahí?”, si eres más madura y se te nota en el físico les ofende ver a una mujer de más de 40. Parece que siempre hay un comentario que hacer sobre vosotras…

R: Totalmente, pero eso me parece que tiene mucho que ver con quien ha ocupado las posiciones de poder durante décadas en esta industria, que han sido los hombres. Un hombre heterosexual al que tenías que gustar. Un hombre heterosexual que tomaba decisiones y que te decía, implícita o explícitamente, que tenías que competir con otras mujeres. Por lo tanto, las mujeres teníamos que competir entre nosotras para gustar a un hombre, no porque nos gustara ese hombre, sino porque era el que tomaba las decisiones. De esta forma se terminaban dando dinámicas muy poco saludables para el feminismo, para la igualdad real.

P: Yo creo que debajo de eso también subyace algo de la idea de algunos directivos de la tele de que la única razón por la que el gran público consume productos presentados por mujeres es porque les resulte atractiva físicamente. Es menospreciar al público y tratarlo de forma diferente porque no creo que en este país los programas más vistos presentados por hombres (Broncano, Pablo Motos, etc.) sea porque quien los ve se quiere acostar con ellos.

R: Desde luego, ahora eso afortunadamente está cambiando. Yo, por ejemplo, ahora mismo puedo decir a boca llena y altísimo que estoy en un puesto de trabajo por mi valía y que desde luego no se me ha elegido para este proyecto por otra cosa más que por la valía, por mi punto de vista y por el talento que han considerado en este caso José Pablo y Sergio Calderón, que tengo. E insisto, la edad libera muchísimo en este sentido, porque si alguna vez he estado segura de mi identidad y del lugar que ocupo, ese momento es ahora.

P: Antes me has hablado del acoso digital y de sentirte juzgada por tu vida privada y me acuerdo de un momento concreto en el que fuiste juzgada por haber tenido una relación con Jaime Martínez-Bordiú como si por tener una pareja con un pensamiento distinto del tuyo fueras menos digna de admiración…

R: Pues sí, y es curioso porque ¿Y si esa persona a la que se le supone de derechas no lo fuera tanto y no lo supiéramos? Es que no quiero entrar en mi vida privada hasta ese punto porque podría contar muchas cosas... Pero ¿por qué no se pone en duda su pedigrí? ¿Por qué él sí puede estar con una mujer progresista sin sentirse cuestionado? De todos modos, es irónico que con la de cambios que hay en una vida, la de decisiones que se toman, lo que te trae la madurez, que aun y con todo eso haya quien vea momentos concretos como compartimentos estancos, como algo definitivo y definitorio. Soy un ser cambiante.

P: Te he escuchado decir que “Es muy difícil ser lo que todo el mundo quiere que seas”. ¿Presentas con esa presión o de eso te has liberado también?

R: De eso también me he liberado. Creo que cada profesional tiene que llevar muy pegada su personalidad porque si no está estafando. Y creo que la honestidad va de eso, va de que no tienes que gustar. Y yo no soy maquiavélica en ese sentido, no tengo marketing detrás. O sea, ahora estoy en un momento en el que quiero ser, quiero vivir con propósito y con coherencia. Y para mí esas son las dos claves que me definen ahora mismo.

P: En tu andadura en Mediaset te confiaron un transatlántico como ‘Gran Hermano’ pero la crítica fue poco indulgente contigo ¿Qué balance haces ahora de esa oportunidad?

R: Súper positivo. Lo primero, agradecer a Mediaset que confiaran en mí y que ha confiado en mí en tantísimas cosas. Manolo Villanueva ha sido para mí un gran profesional que ha creído mucho en mí. Sobre las críticas, procuro relativizar mucho, procuro no leer todo. Además, las críticas son peligrosas porque no podemos dar el mismo valor a una que viene desde el odio que a otra que viene desde la documentación. Las críticas no están prorrateadas, no están ordenadas por valor. Aun y con todo, estoy feliz de haber presentado ‘Gran Hermano’. Fue un formato del que siempre guardaré un gran recuerdo porque pude tocar un piano de cola en el prime time en Telecinco y ese es el momento más feliz para mí de ‘Gran Hermano’, junto con el 18 de ser que hicimos en la final.

P: Oye, ¿cómo ves la crisis de audiencias que vive Mediaset?

R: No lo sé, David. Es difícil, porque creo que la tele son ciclos. Honestamente, no sé contestarte. Quizás el corazón esté ante un fin de ciclo, o haya que darle una vuelta. No lo sé, es difícil. Pero en Mediaset hay mucha cabeza pensante y seguro que encuentran el camino. Desde luego tiene profesionales buenísimos para ello.

P: ¿Qué fue lo que te hizo decidir que tu tiempo en el grupo había llegado a su fin?
R: Fue algo progresivo, un “ya no soy feliz aquí”. Fue un “necesito crecer de otra forma”, un “necesito investigar otros mundos”. Necesitaba salir y ver otras cosas.

P: ¿Y siempre has sabido irte de los sitios donde no eras feliz o eso también lo has aprendido con la edad?

R: Eso me lo ha dado la edad, lo he conseguido. Antes daba portazos, ahora sé irme elegantemente. (Se ríe)

P: ¿Es más difícil trabajar en un medio de comunicación público como es RTVE?

R: Sí, es más difícil. Por lo menos para mí lo es. Porque yo tengo una exigencia como profesional que me hace tener que ser honesta. En lo público te debes a la verdad y tienes una responsabilidad para con la gente. Es la tele de todos y tienes que ser muy escrupulosa, muy delicada. No puede ser sensacionalista, no puedes dar hueco a la mentira. Yo creo que la tele pública tiene que ser muy artesanal y muy pura. Y bueno, ahí estoy.

P: ¿Qué tal se conjuga presentar un programa diario con la maternidad? ¿Puedes conciliar?

R: Edu y yo somos corresponsables desde el minuto cero. Nos ocupamos los dos a la par. Igual esta pregunta házsela a él, que es el que tiene que conciliar más. (Se ríe).  Porque yo concilio de maravilla. Somos una pareja diez en ese sentido por nuestro sentido común. Lo vivimos con plena naturalidad y así se lo trasladamos también a Berta (su hija, nacida en 2022 fruto de su relación con el escritor Edu Galán). Evidentemente dependiendo de los momentos profesionales, pues tiene que tirar más uno que otro. Pero ninguno de los dos estamos sacrificando nada por la crianza. Aunque tenemos a la familia fuera también tenemos la posibilidad de poder pagar una persona 40 horas semanales para que pueda estar con nuestra hija cuando nosotros no podemos estar. La ayuda, claro, evidentemente, y ya está, que no todo el mundo puede.

P: Estamos en un momento tan convulso, tan polarizado, que solo nos queda reencontrarnos con el que no piensa como nosotros. Redescubrir que detrás de las ideas (acertadas o no) hay personas. Dime una persona en tus antípodas con la que te tomarías un café.

R: Yo me he tomado muchos cafés y he charlado con mucha gente que está en mis antípodas. Estar en mis antípodas es beneficiar a los multimillonarios, es no creer en los derechos humanos, es ser machista, es querer que los multimillonarios no paguen impuestos, querer que las pymes paguen impuesto de sociedades, pero, sin embargo, las grandes multinacionales se puedan descontar no pagan ni el 15% de la tasa efectiva del impuesto de sociedades. Estar en las antípodas mías es complicado. Es muy heavy estar en las antípodas.

P: Pero hay gente que lo está ¿no?

R: Claro, hay gente que no cree en el Estado de bienestar, en a educación pública como el único ascensor social. Sí que me he sentado con esa gente, sí que me siento con esas personas, pero no hemos podido hablar de esos temas.

P: Bueno, la convivencia también es eso, hablar del tiempo cuando piensas que no te puede llevar a nada constructivo.

R: Pues sí, puedes hablar del tiempo mientras no sea negacionista del cambio climático. (Se ríe).

 

Gracias a Museo Chicote por cedernos el espacio con la mejor atmósfera posible para que esta charla fuera posible.

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