Envuelta en pleno procedimiento judicial, en el que comparte banquillo con Kiko Matamoros por un presunto delito de alzamiento de bienes y ocultación de patrimonio, Makoke concedía una entrevista a ¡De Viernes! en la que relataba un presunto caso de malos tratos por parte de su ex marido. El colaborador, del que tantos años se ha evitado hablar después de que se impusiera ese 'veto' sobre los rostros de Sálvame, se colaba directamente en la emisión a través de Lydia Lozano y, además, en sus redes sociales amenazó a Mediaset. 

 "Quiero contar mi verdad, lo que yo he vivido durante 25 años, sé que las represalias van a ser grandes, pero basta ya de tener miedo. Todas las personas que hemos estado a su lado somos unas víctimas, todas", anunciaba Makoke, señalando a su exmarido.

Makoke recordó el día en el que pensó que Kiko Matamoros, según ella, la "mataba": "Tenía desgarros en el cuello y en la cara, tenía marcas, pero no presenté denuncia porque no quería perjudicar al padre de mi hija". Según la colaboradora, hay un atestado policial, pero no una denuncia. Por ello, ante las fuertes acusaciones, el programa quiso dejar claro en distintas ocasiones lo siguiente: "A pesar de todo lo que se ha dicho, queremos recordar, y es importante destacar, que Kiko Matamoros nunca ha sido juzgado por maltrato ni ha tenido que cumplir ninguna condena por maltrato a su por entonces pareja. Este es el relato de los hechos vividos por la propia Makoke".

En directo, Santi Acosta preguntaba a sus colaboradores si conocían "la opinión que tiene Kiko de lo que va a pasar aquí esta noche". Dos de ellos sí que habían podido hablar con Matamoros. "Está muy enfadado, cabreado y pendiente de lo que vaya a decir Makoke", decía José Antonio León. Mientras, la que fuera su compañera de plató durante tantos años, Lydia Lozano, recibió un mensaje suyo durante la emisión en el que animaba a la entrevistada a que explicara "dónde está la herencia de su madre, de unos 3.000 euros, y cómo la ha cobrado".

En cualquier caso, Matamoros quiso hablar por sí mismo y lanzó un mensaje a través de sus redes sociales con el que se podía percibir su enfado: "Estoy alucinado por la facilidad con la que se puede manipular y atacar la integridad de alguien, en un relato construido y perfectamente estructurado en base a la mentira y la vil fragmentación de unos archivos. Tendréis la respuesta merecida, Mediaset y ¡De Viernes!".

El episodio relatado por Makoke

El programa mostraba el atestado policial de aquel 17 de enero de 2010. Según los agentes que intervinieron en los hechos, cuando llegaron al domicilio familiar en la localidad madrileña de Majadahonda, se encontraron con una escena que aparentaba ser VIOGEN (Violencia de Género).

La entrevistada relató que los hechos tuvieron lugar en una discoteca de Madrid en la que la pareja se encontraba junto a Arantxa de Benito y Guti: "Uno le llama cornudo. Se fue para él, se enzarzaron, al otro le echaron. Ese día fue de los peores episodios de mi vida. Estaba fuera de sí".

 

Tras el incidente en el local, Makoke contó que todo continuó en casa: "Cogió el coche por la carretera de La Coruña a 200 por hora, le decía que nos íbamos a matar y decía 'me da igual' (...) Fuera de sí, llegamos a casa, le dije que se calmara porque los niños estaban dormidos. Estaba fuera de sí, yo lo único que quería es que los niños no se despertaran, él me decía que cuando me estaba follando al otro no me importaba mi hija (...) Yo intenté llamar a la policía y me arrancó el teléfono para que no llamara, me tiró al suelo y me puso el pie en la cara diciéndome si había visto lo que había liado por follarme a un tío. Conseguí escaparme, bajar a la planta de abajo y llamar a la Guardia Civil. Mi hijo Javi se despertó y bajó asustado cuando estaba allí la policía, cuando los agentes vieron cómo estaba todo en casa se lo llevaron detenido".

Makoke acudió a un centro sanitario en el que se dio un parte de lesiones: "A mí me reconoce un médico porque tenía desgarros en el cuello y en la cara, tenía marcas, pero no presenté denuncia porque no quería perjudicar al padre de mi hija. Cuando le soltaron y volvió a casa no paraba de llorar, lloraba como un niño pequeño, yo hasta le entendía, él estaba intentando superar la infidelidad y además yo le quería".

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