Me citan en Atresmedia para charlar con Poga y Villagrán. Al llegar como siempre me reciben y me llevan al pequeño decorado donde tendrá lugar la conversación. Montamos el equipo para grabar y aparecen los actores. Llegan canturreando algo a dos voces y al acabar se mean de la risa. Es evidente que tienen muy buen rollo entre ellos. Yo, que llego a esta charla habiendo visto ya algunos episodios de la serie, no puedo evitar sentir una mezcla de sentimientos viendo a estos dos hombres tan majos después de haberlos visto en la piel de dos delincuentes. A ver por qué camino nos lleva esta charla.
Pregunta: ¿Conocíais el caso real que da vida a ’33 días’ antes de que os llegara el guion?
Villagrán: Yo había visto algún capítulo de ‘Crims’, pero más actuales. Este caso son los dos primeros capítulos de la primera temporada. Cuando ya supe que lo iba a hacer y se lo dije a mi círculo, que tengo mucha gente cercana catalana, fliparon porque es muy conocido en Cataluña.
P: ¿Tú, Poga, recordabas cómo fue aquella psicosis de estos 33 días?
Poga: Sí, yo lo conocía, porque yo entré en el true crime, también por otro proyecto y ya me enganché. Y recuerdo que vi la historia de Brito y Picastoste me di cuenta de que daba para una serie, porque me pareció una buena historia para contarla en ficción.
P: ¿Se prepara uno diferente para meterse en la piel de un asesino que para otro tipo de papel?
Poga: En mi caso sabiendo que ahora venía a entrevistas le he dado una pensada y es verdad que me sigue dando bastante pudor el hecho de interpretar a un personaje que todavía existe, que hizo lo que hizo y no poder manosearlo porque no es una creación mía. Al final esto va de entrar un poco en su privacidad y en su psicología, en su mundo. Intento no juzgarlo, sino reconocerlo e interpretarlo, pero me produce pudor.
Villagrán: Yo intento no juzgar, sobre todo con esos personajes tan cuestionados socialmente por cómo se comportan y lo tiranos que pueden llegar a ser. Intento entenderlos y defender por qué han hecho lo que hacen, no juzgarlos y que casi el público pueda llegar a acompañarme en el proceso de por qué hace lo que hacen. Pero sí es cierto que también me pasó durante el rodaje, que claro, esto es basado en hechos reales. No es una copia, está ficcionado por fines narrativos, pero sí es cierto que hay muchas similitudes con las cosas que hicieron ellos y que hacen nuestros personajes, que una vez que lo estamos haciendo da un poco de vértigo, la verdad.
P: ¿Es necesario entender a un personaje como este para poder meterte en su piel o podéis hacerlo sin llegar a entenderlo?
Poga: Sí, bueno, ten en cuenta que es un perfil psicológico de personas que no conectan con sus emociones. Por eso es complicado y al principio tú no entiendes cómo se puede llegar a hacer lo que hizo y a tener tan poca empatía incluso con sus seres más queridos. Pero afortunadamente tienes un guion, tienes un diálogo y tienes una historia en la que te sirve de canal. Lo haces lo mejor que puedes y le pones al personaje esta ira contenida, esta frustración, la crianza que haya podido tener en su barrio, su familia. Pero es triste llegar a entender que exista gente así y que tú lo tengas que interpretar.
P: ¿Tiene un punto de complicación meterte en la piel de un delincuente que ha existido en la vida real, que tiene víctimas reales, que no es una persona que puedas crear desde cero? ¿Se genera un conflicto moral?
Villagrán: La complicación en mi caso fue llegar a entender por qué hizo lo que hizo, porque mi personaje no había cometido un delito de sangre. Él estaba en la cárcel por robo con intimidación y ya tenía permisos y le quedaba muy poca condena y él entrega todo eso por salvar a su compañero. Entonces llegar a ese punto, hasta el punto de poner su vida en riesgo, teniendo la posibilidad de salir ya e insertarse en la sociedad. Comprender eso, defenderlo, ha sido todo un reto en esta serie. Yo he hecho mi versión de por qué lo hizo y una cosa muy de agradecer ha sido tener tanta información sobre él. Cartas a la madre, la correspondencia entre ellos, audios del juicio, una carta de por qué hizo lo que hizo… Ha sido una suerte poder ver a través de las líneas que él escribe, porque él en su declaración quiere que la gente piense que no es un tirano, que no es un monstruo, entonces él maquilla un poco su versión…. He tenido acceso a un perfil forense de mi personaje y eso ha sido un lujo.
P: En tu caso ya te tuviste que enfrentar otra vez a un personaje conocido por sus delitos en la serie ‘El cuerpo en llamas’ (Netflix). ¿Cómo afrontas esto?
Poga: Yo me conflictúo. En el caso de ‘El cuerpo en llamas’ el hombre tenía hijos, tenía familia y yo pensaba en que después lo verían en la pantalla. Me daba un poquillo de pudor… En el caso de ‘33 días’ me he tomado la licencia de interpretarlo con libertad, pero el pudor siempre está.
P: Viendo los dos primeros episodios me llama la atención que hay una trama como de relaciones tóxicas, de control, de sumisión entre los dos personajes principales. ¿Os sorprendió cuando leísteis el guion esta subtrama?
Poga: Sí, bueno, al final, al escribir un guion hay una línea argumental y una manera de llevarlo. Se podría haber llevado de mil maneras y la relación de los dos se podría haber construido de mil maneras, pero la que se ha elegido deja entrever esa relación tóxica, de manipulación y sobre todo el fallo del sistema de que un hombre que estaba a punto de salir de la cárcel coincide en la celda con un asesino que estaba cumpliendo 30 años de condena. Y está muy bien contado cómo de ahí surge esta relación que yo defino que son “dos solos juntos”, se tienen el uno al otro y ahí surge ese monstruo.
Villagrán: No deja de ser una ficción sobre sobre un caso real. Es nuestra interpretación de cómo fue la historia y la relación que construyeron entre ellos.
P: Es muy curioso porque al final explora cómo estas dinámicas de sumisión que se generan cuando una persona con un carácter más dominante descubre una persona con una carencia que le hace subordinarse.
Villagrán: Es cierto que las cartas hay algo de eso. Mi personaje en las cartas reales, atribuye a una manipulación por parte de su compañero el como se ha dejado convencer, dice haberse sentido utilizado. Yo creo que un poco también por quitarse responsabilidad de las atrocidades que hicieron, pero yo en su momento yo pienso que eso es un maquillaje de él de cara a su familia, para que piensen de otra manera sobre lo que él sentía en el momento que hizo lo que hizo.
P: ‘33 días’ está dirigida por Anaïs Pareto, ¿Es diferente estar dirigido por una mujer a estar dirigido por un hombre?
Villagrán: Absolutamente. En mi caso, yo últimamente que estoy trabajando mucho con mujeres, la energía es muy diferente para para mí, porque no hay esta cosa de “macho alfa” de competitividad o de o de rivalidad que a veces hay las jerarquías de cine con los equipos de cámara, los equipos de dirección… Y cuando hay jefes de equipo, que son todas mujeres, que yo a veces he estado en rodajes así, la energía y el sistema de confort es mucho más reconfortante.
Poga: Sí, y opino lo mismo. La energía y cómo me he visto envuelto cuando el equipo está formado por mujeres es totalmente distinto. Es como una comunidad y una sensación de familia, es diferente porque los hombres tendemos a individualizar de alguna manera. Que a lo largo de mi carrera tampoco he tenido problemas trabajando con directores hombres, pero con ellas es diferente. Cuando los equipos los conforman mujeres se crea un tejido diferente a cuando se crea desde lo masculino.
P: ¿Se generan entornos de trabajo menos hostiles?
Villagrán: Sí hay como una amabilidad y como un relajo.
Poga: Y no hay esta masculinidad, tóxica y heteropatriarcal que todos tenemos en vela, porque venimos de dónde venimos y nacimos donde hemos nacido.
Villagrán: Y nos estamos deconstruyendo también, pero queda mucho
Poga: No podemos bajar la guardia…
P: ¿Sois de los actores que reversionáis vuestros trabajos o preferís no verlo?
Poga: A mí me gusta verlo, claro. No solo por nuestro trabajo, sino por curiosidad, a ver qué música le han puesto o qué montaje final lleva. Yo disfruto viéndolo, está guay ver todo el trabajo del equipo, de tus compis, tal cual. Después lo dejo de ver. Y al cabo de los años si tengo posibilidad de verlo, a veces lo revisito.
P: ¿Y tú, Julián?
Villagrán: Sí. Me gusta verlo para ver qué hemos hecho. Para ver cómo puedo mejorar yo también con mi trabajo. Siempre los primeros visionados son difíciles porque me cuesta tener una perspectiva más subjetiva, estoy juzgando mi trabajo, básicamente (se ríe). Luego, con cierta distancia y viéndolo ya de una manera más relajado, pasando tiempo o teniendo varios visionados, ya me puedo hacer una idea más de lo que hemos hecho y ver los trabajos de los compañeros y ver cómo ha quedado el resultado Y siempre me pasa que cuando veo mi secuencia digo “estoy fuera de tono”.
Poga: ¡Me pasa lo mismo! (Se ríe).
P: ¿Hay alguna trama que esté sucediendo en la actualidad que os gustaría encarnar en la ficción en un futuro?
Villagrán: hace poco viendo alguna trama dije “madre mía, esto sería una serie brutal”, pero ahora no recuerdo sobre qué era. Pero yo qué sé, algo de la familia real, o toda la trama que estaba pasando ahora en el PSOE con lo que ha pasado con Ábalos o el viaje de Ayuso a México.
P: ¿Entiendo que te ves de Ayuso de repente con una peluca?
Villagrán: (Se ríe) No, no tengo que estar yo necesariamente, pero son historiones.
P: ¿Conocíais el trabajo de Carles Porta antes de meteros en su universo?
Poga: Yo si te digo la verdad, me enganché al true crime y me lo veía por la noche y dejé de verlo por salud mental, la verdad. Ha tenido su época, igual que todas las series distópicas. Yo me vi ‘Years and Years’ en plena pandemia y me quería morir, entonces digo “voy a cuidar mi campo de información”. Ahora intento ver más cosas, más, más amables y más, más bonitas. Por salud mental y sobre todo antes de dormir. Animales, sobre todo documentales de animales, pajaritos…
P: ¡María Patiño hace lo mismo!
Villagrán: En los últimos tiempos lo he visto bastante y me pasa un poco como a Poga, que ahora me cuesta más porque me da mal rollo o te que te quedas con mal cuerpo, pero de vez en cuando cae alguno. De vez en cuando hay algún chispazo que se te mete ahí y dices “oh, yeah, soy un animal y necesito ver sangre”. (Se ríe).
Poga: ¡Somos morbosos, eh! (Se ríe)
P: Es nuestra naturaleza.
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