Lejos de las fotos de los políticos y el cruce de descalificativos, la ola de incendios ha dejado al descubierto graves carencias estructurales. La tragedia ha derivado rápidamente en un áspero cruce de acusaciones, reproches y descalificativos gruesos entre la Comunidad de Madrid y el Gobierno central. Sin embargo, en medio del ruido político y mediático —marcado incluso por el uso de palabras como "mamarracho" en el debate público—, el programa Malas Lenguas ha querido analizar la gestión real que se esconde detrás del humo.

El encargado de poner los puntos sobre las íes en la mesa de debate ha sido el analista Javier Aroca, quien ha lanzado una dura crítica contra la estrategia política desplegada por el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso frente a la emergencia.

Aroca ha expuesto que el problema de fondo en la Puerta del Sol es la priorización absoluta de la imagen pública y el marketing institucional por encima de la resolución efectiva de las crisis. "Cuando un gobierno se encomienda a su propia estética, a su propia pose, a la fotografía, a la imagen fácil... y no va al meollo de los problemas, es un fraude", sentenció el colaborador con rotundidad.

Aroca definió la actuación del Ejecutivo madrileño no solo como un ejercicio de escapismo, sino como "un fraude que demuestra primero la incapacidad", y en segundo lugar, "una irresponsabilidad" supina a la hora de gestionar los recursos públicos. El analista criticó duramente la táctica habitual del gobierno regional de actuar como si fuera la oposición, culpando sistemáticamente a la administración estatal en cuanto las llamas se descontrolan y superan los niveles de alerta.

"Ante la incapacidad de asumir los graves compromisos que tiene, descarga toda la responsabilidad en el gobierno central", explicó Aroca. El tertuliano señaló que la presidenta madrileña parece actuar siempre a la defensiva, "criticando por si acaso" para eludir el foco sobre sus verdaderas competencias, dado que la gestión forestal y los operativos de emergencia son una responsabilidad exclusiva de las comunidades autónomas.

El momento más contundente de su intervención llegó al abordar las condiciones en las que trabajan los equipos de extinción de la región, los verdaderos protagonistas de la lucha contra el fuego. Aroca quiso recordar una máxima fundamental que los expertos repiten cada verano: los incendios no se apagan en julio, se apagan en invierno.

En este sentido, el colaborador incidió en que la ley exige una política de prevención continua, que debe realizarse de forma ininterrumpida "durante 12 meses, con presupuesto y con dedicación". Limpiar los montes, mantener los cortafuegos y asegurar contratos estables para los retenes forestales son tareas que, a su juicio, no se están cumpliendo de forma adecuada en Madrid, dejando a los operativos bajo mínimos hasta que estalla la tragedia.

"La situación de los bomberos forestales en Madrid es absolutamente indecente. Por parte de la señora presidenta del Gobierno de Madrid, naturalmente". Para rematar su argumentación, y restando importancia a los desfiles en los centros de mando, las visitas institucionales de última hora o los gestos de las altas esferas ante la catástrofe, Aroca lanzó un dardo final cargado de simbolismo que resumió a la perfección quiénes son los únicos héroes capaces de frenar esta crisis.

"Tampoco se apaga fuego con una corona", concluyó el analista. "Los fuegos los apagan estos señores". Una reivindicación para que los aplausos y los recursos dejen de ir a los despachos y lleguen a las mangueras.

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