La dramática expulsión de Maricarmen, una anciana de 87 años con graves problemas de movilidad, de la vivienda en la que ha residido durante más de siete décadas ha desatado una ola de indignación que ha llegado al plató de La hora de La 1. El espacio matinal de TVE no solo ha documentado el cuarto y definitivo intento de desahucio ejecutado a favor de un fondo buitre, sino que su presentadora, Silvia Intxaurrondo, ha apuntado directamente a los responsables políticos de esta desprotección.

El "calvario" con "nombre y apellidos"

Lejos de quedarse en la crónica social del suceso, la periodista ha recordado a los espectadores que, hace unos meses, formaciones como PP, Vox y Junts tumbaron en el Congreso el decreto antidesahucios. Esta herramienta legislativa, tal y como ha subrayado la presentadora, habría impedido que personas vulnerables como Maricarmen fueran desalojadas de sus viviendas. Por ello, Intxaurrondo ha sido tajante al asegurar que los responsables del "calvario" de la anciana tienen hoy "nombre y apellidos", señalando directamente a lo que estos partidos votaron en la Cámara Baja.

La indignación de la comunicadora ha ido a más al mostrar unas declaraciones de Borja Sémper en las que el portavoz popular aseguraba sobre los desahucios: "Llegará el momento en que estas cosas acabarán, pero desde luego con este Gobierno no". Una afirmación que Intxaurrondo ha desmontado en directo, recordando a los espectadores que fue precisamente el diputado del Partido Popular quien, junto a su formación, votó a favor de tumbar la ley que hoy mantendría a Maricarmen en su casa.

En su encendido discurso, la presentadora también ha lanzado un afilado dardo a la formación de Santiago Abascal. Recordando que la afectada es una ciudadana española y madrileña de 87 años, Intxaurrondo ha ironizado preguntándose si su caso no constituye una "prioridad nacional", en clara alusión al habitual discurso de Vox, partido que también votó en contra de la moratoria.

Censura policial

El desahucio, ejecutado en el número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el madrileño barrio de El Retiro, estaba fijado para las 9:30 de la mañana, a la espera de que la decisión de una jueza pudiera impedirlo in extremis. Mientras la abogada de la afectada trataba de buscar una alternativa habitacional para la anciana, el fondo de inversión Urbagestión se ha mantenido inflexible. La empresa exigía un alquiler de 1.650 euros —triplicando los 500 euros que pagaba hasta ahora— a una mujer cuya pensión es de 1.350 euros. Ni siquiera el ofrecimiento de una conocida escritora anónima para abonar la diferencia logró frenar la expulsión.

En la calle, la tensión ha sido máxima. El programa ha subrayado que este caso resulta tan escandaloso que ha provocado una enorme movilización social. Medio millar de personas, convocadas por el Sindicato de Inquilinas de Madrid y con el apoyo de rostros como Irene Montero, Ana Belén o Carlos Bardem, acamparon para intentar evitar que la anciana, que llevaba 70 años residiendo en ese piso, quedara en la calle. Un levantamiento que derivó en cargas de los antidisturbios y en un evidente bloqueo al trabajo de la prensa. 

Precisamente, este cordón policial ha provocado el otro gran estallido de Silvia Intxaurrondo, quien ha denunciado un grave ataque al derecho a la información al verse confinados los reporteros en un espacio delimitado que impedía captar el momento del desalojo. "Miren que llegamos al último rincón de Teherán, pero al número 46 de la calle Sainz de Baranda en Madrid no podemos porque la Policía Nacional lo está impidiendo", ha lamentado la periodista. Muy enfadada, ha cuestionado la inusual opacidad del operativo: "¿No será que no quieren testigos o que no veamos cómo se saca a una persona de 87 años de una casa en la que ha vivido 70? Nos están prohibiendo hacer algo que hemos hecho toda la vida". 

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