Las amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia han vuelto a situar al expresidente de Estados Unidos en el centro de la polémica internacional. Sus declaraciones, en las que asegura que Washington acabará controlando la isla “por las buenas o por las malas”, han provocado inquietud diplomática y una oleada de críticas. Entre ellas, ha destacado la del periodista y presentador Iñaki López, que ha utilizado sus redes sociales para desmontar, con ironía y contundencia, los argumentos esgrimidos por el líder republicano.
Trump ha defendido públicamente que Estados Unidos necesita hacerse con Groenlandia por razones estratégicas y de seguridad, alegando que la presencia de Rusia o China en el Ártico supondría una amenaza directa. Para justificar esa pretensión, llegó incluso a relativizar la soberanía danesa sobre la isla, afirmando que el hecho de que “un barco danés llegara hace 500 años” no legitima su pertenencia actual a Dinamarca. Una lógica que, para Iñaki López, resulta tan peligrosa como absurda.
Desde su perfil en X - antes Twitter -, el periodista ha ironizado sobre ese razonamiento, señalando que con ese mismo criterio Trump podría reclamar “Canarias, Malvinas, Córcega, Pascua, Tahití o cualquier peñasco que quiera anexionarse”. El comentario, directo y sarcástico, pone el foco en lo que López considera una deriva imperialista del discurso del expresidente estadounidense, basada en una reinterpretación interesada de la historia y el derecho internacional.
La reflexión de Iñaki López no ha pasado desapercibida. Sus palabras han generado un amplio debate entre sus seguidores, muchos de los cuales han ampliado la crítica al conjunto de la política exterior de Trump. Algunos advierten de que ese tipo de planteamientos podrían aplicarse “a cualquier país o territorio que se le antoje”, mientras otros subrayan el riesgo de normalizar un lenguaje que justifica la fuerza como herramienta política.
La reacción del periodista llega en un contexto especialmente sensible. En Groenlandia, los líderes de todos los partidos han rechazado de forma unánime cualquier intento de anexión y han reivindicado su derecho a decidir su propio futuro. “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”, afirmaron en un comunicado conjunto. En Dinamarca, además, una parte significativa de la población reconoce temer un conflicto si Trump lleva sus amenazas más allá del discurso.
Pese a ello, el expresidente estadounidense ha insistido en que actuará “les guste o no”, y ha llegado a presentarse como el gran garante de la OTAN y de la seguridad occidental, asegurando incluso que fue él quien “salvó” la Alianza Atlántica. Un relato grandilocuente que, para voces críticas como la de Iñaki López, no solo carece de base, sino que contribuye a alimentar una visión del mundo basada en la imposición y no en la cooperación.
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