Hay entrevistas que se olvidan al apagar la cámara y otras que permanecen para siempre en la memoria. A Iñaki Gabilondo todavía le ocurre con una conversación concreta que, décadas después, sigue recordando como una de las más impactantes de toda su trayectoria.

Durante su paso por La Noche de Aimar, junto al periodista Aimar Bretos, el periodista repasó algunos de los momentos que más le han marcado delante de un micrófono. Entre reflexiones sobre el oficio, la vida y el paso del tiempo, acabó deteniéndose en una historia que todavía hoy le conmueve.

La charla emitida en el segundo programa del nuevo espacio de laSexta, estuvo marcada por una mirada pausada sobre el periodismo y la sociedad actual. Gabilondo defendió una manera de ejercer el oficio “mucho más pausada y humana”, alejada del ruido y de la velocidad con la que hoy se consume la información. También reflexionó sobre el “individualismo enloquecido” que, a su juicio, domina buena parte de la sociedad y reivindicó la necesidad de mantener “conciencia hacia los demás”.

A lo largo de la conversación, el periodista explicó que algunos de los recuerdos más intensos de su carrera no tienen que ver con grandes líderes políticos o entrevistas históricas, sino con personas anónimas. “Yo siempre he tenido un recuerdo especial para entrevistas que he hecho a gente común”, aseguró. “Haces entrevistas a políticos, economistas… y esas son las que quedan en el cuadro de honor. Pero luego hablas con mucha otra gente sobre muchas otras cosas y ahí es donde, a veces, aparecen las emociones mayores”.

Fue entonces cuando recordó la entrevista a una mujer cuyo hijo había permanecido en coma durante un largo periodo de tiempo y había sido dado prácticamente por muerto. Contra todo pronóstico, el joven terminó recuperándose y llegó a confesarle a su madre que durante todo ese tiempo "había estado oyéndola". La revelación dejó completamente impactado a Gabilondo. “Cuando dijo eso, me caí de la silla del estudio”, reconoció durante la entrevista, dejando claro que incluso alguien con miles de conversaciones a sus espaldas sigue siendo vulnerable a determinadas historias.

El veterano periodista insistió además en que para él delante de un micrófono no solo importa el contenido del mensaje, sino también la manera en la que se transmite. “Yo siempre he creído que ante un micrófono damos dos mensajes: uno es el que damos y otro es cómo lo damos”, explicó. En su opinión, esa forma de hablar también refleja cómo una persona escucha, discrepa o intenta aprender del otro.

Gabilondo defendió la importancia de mantener la calma y no dejarse arrastrar por la crispación. “Para que ese ‘cómo’ sea realmente una aportación positiva, tienes que intentar no perder la cabeza. A veces la ira te hace perderla”, reflexionó.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora