La radio tiene una magia particular, pero también una crueldad innegable cuando se trata de comunicar tragedias en riguroso directo. Los micrófonos no esconden los silencios pesados ni las voces quebradas por la tristeza. Eso es exactamente lo que han sentido los oyentes de la Cadena SER durante la última emisión de Hora 25. La noche, que transcurría con el ritmo habitual de la actualidad política, se tornó repentinamente amarga cuando su director, Aimar Bretos, tuvo que hacer frente al momento que ningún profesional quiere protagonizar: anunciar el fallecimiento de una compañera. Soledad Gallego-Díaz, una de las firmas más ilustres de nuestro país, acababa de fallecer a los 75 años.
Hablar de Soledad Gallego-Díaz es repasar la historia reciente de España a través de las páginas de los diarios y las ondas de la radio. No solo pasará a la posteridad por haber roto el techo de cristal más blindado del periodismo escrito al convertirse en la primera mujer en asumir la dirección del diario El País, sino por haber sido una maestra de reporteros. En los últimos cinco años, su voz se había convertido en un refugio de sensatez y análisis crítico para los noctámbulos de la emisora. Su sección diaria, esa firma sonora que llegaba puntualmente a "y 25", era una cita ineludible para entender el mundo.
Fue precisamente al acercarse a ese tramo final del programa cuando Aimar Bretos tuvo que detener el reloj. Con una evidente conmoción, buscando el aire necesario para articular unas palabras que pesaban demasiado, el periodista guipuzcoano compartió la noticia con su audiencia. De su intervención, marcada por el shock inmediato, destacó por encima de todo la necesidad de reivindicar la figura humana de Gallego-Díaz. Más allá de la brillantez intelectual que todo el gremio le reconocía, Bretos quiso subrayar el inmenso vacío personal que deja: "Sol era una enorme periodista, pero no se pueden hacer una idea lo mucho mejor persona, amiga, una tipa increíble. Acabamos de conocer esta noticia que nos atraviesa y que nos parte a todos".
La muerte de Soledad Gallego-Díaz nos ha atravesado justo al final de Hora 25, el momento del programa en que desde hace cinco años ella firmaba su 'Punto y 25'
— Hora 25 (@Hora25) May 5, 2026
Te queremos, Sol pic.twitter.com/ZDX5H6sC7O
Esta confesión también sirvió para dar respuesta a la silenciosa inquietud que sobrevolaba a la fiel audiencia del programa. Durante las últimas semanas, los oyentes más habituales habían notado la ausencia de esa firma de opinión tan característica. El locutor confirmó que un bache de salud la había mantenido alejada de los micrófonos durante este último tramo, unos días "complicados" que tristemente han culminado con el peor de los desenlaces posibles.
El luto de esta noche no es solo para la Cadena SER o El País, sino para toda una profesión que hoy se queda un poco más huérfana de referentes éticos. El cierre de la intervención de Aimar Bretos fue el fiel reflejo de una redacción rota, pero profundamente agradecida por haber podido compartir horas de vuelo con una leyenda del periodismo español. "Desde aquí un beso enorme a sus amigos y muchísimas gracias por todo, Sol. Te queremos un montón". Un adiós breve, desgarrador y rotundo. Un punto y final para quien tantas veces supo poner el punto y seguido perfecto a la actualidad de nuestro país.
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