La espera ha terminado. Por primera vez desde el 26 de marzo de 2006, España asiste al nacimiento de una nueva televisión generalista en abierto. Las emisiones de La Séptima han arrancado con una cuidada declaración de intenciones protagonizada por Javier Ruiz. Caminando por los pasillos y la redacción de la que ya es su nueva casa, el periodista ha mirado a cámara para dar la bienvenida a los espectadores reconociendo los obstáculos del camino: "No ha sido fácil, no nos lo han puesto fácil, pero ya estamos aquí".
Respaldado por un músculo informativo de 110 periodistas, Ruiz ha cimentado el nacimiento de la cadena sobre dos grandes promesas tecnológicas y editoriales. La primera, una apuesta innegociable por el directo: "Cubrir todo lo que pasa cuando pasa; todo lo que ocurra ahí fuera lo verán aquí dentro". La segunda, la honestidad y la pluralidad en el debate para ofrecer "una información y mirada propia". Una filosofía que ha resumido con una advertencia directa a su propia audiencia: "No dejen que nos convirtamos en los que hemos venido a cambiar".
Para ilustrar el peso de la historia que pretenden contar, el canal ha emitido un vídeo repasando los momentos que han marcado las dos décadas que España llevaba sin estrenar una cadena de este calibre. Desde las caídas y traspasos de monarcas, pasando por el colapso del sistema financiero, la ascensión de Donald Trump, las mociones de censura, la declaración de independencia en Cataluña y la pandemia, hasta el regreso de la guerra a Europa con Ucrania y los crímenes de Netanyahu en Gaza. El compromiso de La Séptima, han asegurado, es relatar la historia que está por venir: elecciones, conflictos o huelgas.
"El dato va a matar al falso relato"
La transición del vídeo al plató ha servido para presentar el gran pantallón del canal, desde donde Ruiz ha introducido a su equipo de reporteros. En La Séptima, la calle manda: "Quien está sobre el terreno comanda la información". Una premisa con la que el presentador ha acuñado el que parece será el gran lema de los informativos: "Aquí el dato va a matar al falso relato". De hecho, el canal prescindirá de los telediarios "encapsulados" tradicionales; la información dictará el ritmo de la emisión.
Tras este alegato de rigor periodístico, la realización ha abierto el plano para mostrar a todos los presentadores de la cadena sentados en una misma mesa. Entre aplausos de celebración por echar por fin a andar y con los nervios a flor de piel, el humorista Héctor de Miguel fue el encargado de romper el hielo rebajando la tensión con algunas bromas.
A partir de ahí, la coralidad tomó el mando para desgranar la parrilla en orden de aparición. Verónica Sanz advirtió que tomaría las riendas del primer programa en cuanto se levantaran de esa mesa inaugural. Por su parte, Sarah Santaolalla cebó el primer gran plato fuerte de la semana confirmando la visita de Gabriel Rufián, lo que desató las risas en plató cuando Santaolalla bromeó asegurando que el político catalán estaría "protegido" para no cruzarse con Alba Carrillo. Carrillo, acompañada de Marta Márquez, prometió llevar el "salseo" y los escándalos a la cadena con un tono más distendido, amenazando irónicamente con desvelar con quién sale Javier Ruiz, a lo que este respondió que eso era "secreto nacional".
La mesa sirvió también para marcar los perfiles de cada formato. Noor Ben Yessef, que recordó su paso por Antena 3, reivindicó su apuesta total por el directo. El propio Ruiz detalló su espacio El Relevo —un formato bisagra con identidad propia—, ganándose la broma de Santaolalla, que acusó a Noor de "pelotear" a Ruiz en un ambiente que comparó con el canal infantil Boing. Para el fin de semana, Luján Argüelles prometió una respuesta "plural" a la actualidad, mientras que Héctor de Miguel desveló a Pablo Bustinduy como su primer invitado en su espacio de sátira.
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— La Séptima TV (@la_septima_tv) November 5, 2026
Cero equidistancia con el negacionismo
Pero más allá de las exclusivas y las bromas internas, el arranque coral sirvió para fijar las líneas rojas editoriales del grupo. La mesa dejó claro que la pluralidad irá por bandera, pero que en La Séptima no tendrán cabida los "negacionistas absurdos". En un dardo directo a las tertulias que dan altavoz a conspiraciones, advirtieron que los discursos que niegan el calentamiento global o afirman que la tierra es plana no tendrán espacio. Asimismo, prometieron llamar a las cosas por su nombre —citando expresamente la palabra "genocidio"—, negándose a ser equidistantes.
Con los pilares del canal ya cimentados, Javier Ruiz tomó la palabra por última vez en esta introducción para prometer bloques publicitarios cortos y dar paso al primer corte de la historia de la cadena. A la vuelta de esos primeros anuncios, Verónica Sanz tomó los mandos de El Pulso. La Séptima ya está en el aire.
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