Salvados regresa este domingo a laSexta en un momento muy especial. El programa presentado y dirigido por Gonzo cumple 18 años, manteniéndose fiel a su ADN, con las historias y sus protagonistas en el centro de cada entrega, pero reinventando su manera de contarlas.

En el estreno de su nueva temporada, Salvados reconstruye las luces y las sombras de Rita Barberá en un programa doble que dará comienzo a la nueva temporada. En noviembre se cumplen 10 años de su muerte. La historia de Rita Barberá es la historia de una mujer que consiguió mantenerse en primera línea política en un mundo de hombres en los años dorados del PP. Un personaje imprescindible para entender la historia reciente de nuestro país. Extratele habla con Gonzo sobre las nuevas entregas del programa de laSexta, entre otros muchos temas como las imagenes violentas hacia periodistas en las concentraciones en apoyo de Ceuta. 

Pregunta (P): Salvados cumple 18 años, la mayoría de edad, un importante punto para la madurez para cualquier persona. En este caso, vosotros no solo la alcanzasteis hace tiempo, sino que ganáis más madurez conforme van pasando los años. 

Respuesta (R): Es un poco de lo que se trata: aprovechar los años que vas cumpliendo como programa para ganar experiencia también. Sobre todo cuando el programa, dentro de estos 18 años, ha tenido dos etapas diferenciadas, porque no solo ha habido cambio de presentador y de dirección, sino que también ha cambiado parte del equipo porque se va renovando habitualmente. Así que sí. Estamos en un buen momento. Tenemos un punto de madurez que todos estos años nos han permitido saber discernir qué es lo que hace que el programa funcione y qué cosas hemos intentado que no han hecho que el programa funcionase.

Y al final, lo que funciona durante tantos años se puede decir que es lo que hace que los clásicos sean imperecederos, y es saber elegir historias interesantes que levanten la ceja de la gente cuando anuncias que las vas a hacer, que puedas contar con protagonistas, que sepas preguntar o conseguir que te cuenten bien qué hicieron, cómo lo hicieron, por qué lo hicieron y qué supuso, qué sintieron mientras lo hacían, qué les aportó o qué les condenó en la parte humana. Y luego hacerlo de una manera entretenida. Que la narrativa, el género que utilices y la forma de contarlo sean algo que no aburra y que mantenga el interés de la gente más de 50 minutos, que es lo que hacemos actualmente, o como en el caso del primer programa, durante más de una hora y media, porque es un programa doble.

(P): Aunque acabéis una temporada, vosotros, aparte de las vacaciones que corresponden como a todo trabajador, no paráis de trabajar de cara a una siguiente temporada.

(R): En agosto, aunque estamos de vacaciones, no dejamos de estar pendientes de lo que está pasando. Cuando volvemos, en el equipo nos preguntamos si hemos visto tal documental o tal película para inspirarnos en su forma de contar las cosas. Además, vivimos de la actualidad, de la realidad y de cómo evoluciona este país, así que no puedes desconectar. Pero, al mismo tiempo, lo que hacemos es nuestra vocación y nuestra pasión.

El primer día de vuelta es como un torrente de ideas: "He pensado que tenemos que hacer esto". Después, la madurez de la que hemos hablado nos ayuda a decidir si esas ganas pueden convertirse en algo para Salvados o si tenemos que seguir trabajando para ofrecer algo que esté a la altura de lo que se espera del programa.

(P): Regresáis este domingo con una doble entrega especial sobre las luces y las sombras de Rita Barberá. ¿Por qué habéis elegido este tema para abrir esta temporada de Salvados?

(R): Bueno, se cumplen 10 años de la muerte de Rita Barberá. Básicamente, eso fue lo primero que dijimos. Al verla en detalle, de lo que nos dimos cuenta es de que hay una gran historia y que lo raro es que no se haya hecho una película, porque es la típica historia maravillosa para contar en una plataforma. Ya sea en un documental o en una película.

La historia y la vida de Rita Barberá es un drama muy shakespeariano desde el origen hasta la muerte. Lo que hemos intentado es desvelar quién era la persona que había detrás del personaje político, porque ayuda muy bien a entender toda su figura. Cuando nos pusimos a trabajar, vimos que era una historia muy completa. La podíamos contar muy bien porque había muchos protagonistas de esa historia que aceptaban participar en el programa y que, tanto desde la vertiente profesional como desde la personal, nos desvelaban y nos contaban muy bien cómo había sido todo. Y cuando nos pusimos a trabajar, rápidamente nos dimos cuenta de que probablemente tuviese que ser un programa especial. Así que, antes de irnos de vacaciones, que es cuando decidimos con qué programa arrancamos, entre el programa y la cadena vimos que, de lo que teníamos, nos parecía la mejor carta de presentación para la temporada de Salvados.

Y al volver de vacaciones, nos preguntamos si había posibilidad de tener un estreno que estuviese pegado a todo lo que está sucediendo. Lo trabajamos, pero no conseguimos, o no fuimos capaces de convencer, a ninguno de los responsables políticos para que viniese a Salvados a dar explicaciones de lo que pasó y está pasando en Ceuta. Y todo lo demás nos parecía que era no aportar nada nuevo ni nada mejor a lo que ya se está contando en otros programas de radio, televisión o en prensa.

Así que decidimos mantener la propuesta de Rita, que, por cierto, sigue de actualidad. Hoy mismo hay un auto de un Juzgado de Valencia, del Caso Azud, en el que la jueza procesa a cuatro familiares de Rita Barberá por la trama del cobro de comisiones a empresarios. Esta es una noticia de esta misma tarde. Y las personas que salen y protagonizan esta noticia aparecen durante el documental. Así que algo de actualidad sigue teniendo todo lo que pasó en el Ayuntamiento de Valencia durante los años de Rita Barberá.

(P):  Precisamente, en la nota de prensa, anunciáis que esta entrega contará con una diversidad de voces como Francisco Camps, José Manuel García Margallo, Joan Ribó, Consuelo Reyne y Beatriz Garrote. Siempre habéis traído voces que, a lo mejor, algunas personas no se imaginan porque piensan que no encajan en la línea editorial de laSexta. ¿Cuál es la clave que tenéis vosotros para que estas voces tan diversas acepten hablar para Salvados?

(R): Perdóname que te lo diga así, pero la idea de que una voz de "no encaja en laSexta" es algo que suele ser una percepción muchas veces generada de forma interesada. Puede ser llamativo, pero lo que nosotros tenemos es un equipo en el que algunos llevan muchos años trabajando en periodismo, que tienen unas fuentes increíbles y una hoja de servicios ética que hace que, cuando los políticos se preguntan entre ellos si conocen a esta redactora o a este redactor, normalmente dicen que sí y que te puedes fiar de él.

Luego, Salvados es un escaparate en el que cualquiera que tenga dudas sobre qué podemos hacer, si ve los programas y entrevistas antiguas, ve que nosotros respetamos lo que quiera decir el entrevistado. Que no intentamos que digan lo que nosotros queremos que digan. Eso será porque les damos su espacio, pero eso sí, siempre tenemos como prioridad atender a los intereses de nuestros espectadores.

En el caso de la entrevista del año pasado a la exconsejera Salomé Pradas, creo que fue una gestión que nos llevó mucho tiempo. Tuvo momentos de silencio, como todas las gestiones, pero al final, para mucha gente, salir en Salvados es la forma de poder explicarse de una manera que en ningún otro sitio sienten que pueden explicarse. Y cuando alguien quiere tener algo que decir, suele ser una pulsión demasiado fuerte como para anularla. Y en nosotros encuentra un escaparate, una ventana donde sabe que se le va a escuchar.

(P): Te decía ese 'no encajan' de comentarios de algunas personas para que se entiendiese mejor el contexto de polarización.

(R): No es que lo digas tú, pero sé que es algo que se suele decir. A mí me flipa esto de "¿Cómo va a ir este a laSexta? ¿Cómo va a ir este a otro canal de televisión?". Es horrible eso. Y en cuanto a políticos, lo decía Carlos Alsina en el programa de Cristina Pardo: eso genera polarización. Cuando un responsable político decide que solo va a hablar a los espectadores de ciertas cadenas de televisión o de ciertos programas de radio, está ignorando a otra parte de la sociedad. Tengo la obligación de dar explicaciones a todos y responder a las preguntas que puedan tener los periodistas de cualquier línea editorial que haya en este país, porque mientras sean legítimas y democráticas, todas tienen derecho a preguntarle a un responsable político.

Así que nosotros, que también sufrimos eso, sabemos que hay gente que no viene a nuestra cadena porque piensa que, como somos laSexta, vamos a, no sé, sodomizarlos o trampearles, pues lo que acaban haciendo es negarles a nuestros espectadores la posibilidad de conocer opiniones, explicaciones o puntos de vista de gente que influye diariamente en nuestras vidas. Y eso es injusto.

(P): Me has hablado de la situación de Ceuta. Hace unos días, Jordi Évole decía que, por supuesto, Salvados hablará de Ceuta, pero cuando tengáis algo que aportar sobre el tema. Que no queríais sumaros a una "invasión mediática", haciendo hincapié en que tenéis vuestra propia agenda y vuestra propia línea editorial.

(R): Y nuestros tiempos. Es decir, nosotros no somos un programa que emitamos todos los días. Ni siquiera emitimos todas las semanas del año. Entonces, nosotros tenemos que ser realistas y conscientes de cuál es nuestra capacidad, nuestro músculo y nuestra especialidad. Y en ese sentido, somos todo lo honestos posible con nosotros mismos y con nuestros espectadores.

Cuando tienes que enfrentarte a críticas que no están hablando de esto, entiendes que es de gente que ni siquiera se ha parado a pensar dos veces que ya hay un mogollón de programas que están hablando de eso y que nosotros, si no lo hacemos, es precisamente porque vamos un domingo por la noche, cuando ya ha pasado un mes y pico desde que ha sucedido o está sucediendo todo esto. Y para contar lo mismo que la noche anterior ha podido contar otro programa, nosotros no vamos a ocupar o hacerle perder a un espectador. Intentamos siempre que lo que vengas a ver en Salvados no lo veas en ningún otro lugar. Ya sea porque tocamos temas que no tocan a nadie más o que han dejado de tratarse, porque son personajes que no ves habitualmente o a los que se les preguntan cosas que no se suelen preguntar en ningún otro lado. Pero si vamos con un tema de actualidad es porque podemos tener a protagonistas o hacer relatos que no has visto en otro lugar.

El año pasado, con la DANA, conseguimos tener la entrevista que nadie había tenido. Hace dos años, en la misma DANA, nuestro primer programa fue un mes y pico después de que sucediese, pero algo debimos hacer distinto, porque ese programa acabó en el Juzgado de Instrucción que investiga las responsabilidades políticas por lo que se contó en ese programa. Entonces, como comprenderás, no vamos a dejarnos llevar por la presión que puedan ejercer desde las redes sociales, gente que no tiene ni pajolera idea. No solo no la tiene, sino que lo único que quiere es provocar, hacer ruido y conseguir cuatro aplausos y dos retuits. Estoy muy, muy alejado de todo ese ruido y no me interesa en absoluto.

(P): Precisamente, a raíz de estos provocadores, por decirlo de alguna manera, ¿qué opinión tienes de los episodios violentos que han sufrido los periodistas en los últimos días en Ceuta y de las concentraciones convocadas en su apoyo durante los últimos días?

(R): Es muy triste. Me interpela directamente y me genera desasosiego porque yo he estado en esa situación. Sé lo mal que se pasa y el miedo que se pasa. Me jode mucho ver a compañeras y compañeros que tienen que pasar por eso simplemente por el color del micrófono que llevan, porque a ese mismo compañero le podría haber tocado hacer las mismas coberturas con otro micrófono y, seguramente, esos mismos mononeuronales estarían aplaudiendo. Pero, sobre todo, lo que me preocupa es la preparación y el caldo que permiten que la olla esté como hemos visto en los reportajes de las manifestaciones.

Eso tiene responsables claros y directos, que suele ser gente que jamás se va a jugar el tipo en una manifestación. Muchos son políticos que no habían ido a Ceuta en su puñetera vida y que todavía no han ido. Otros son compañeros comunicadores y periodistas que no habían pensado en Ceuta ni habían informado de la ciudad hasta que han visto que podían sacar un rédito y calentar más el ambiente. Y también gente que además en redes sociales, en vez de defender su trabajo se dedica a atacar el de los demás. Todo esto coincide con una situación muy legítima y justificada en la sociedad, que es el hartazgo que puede haber o que hay.

Yo estoy seguro de que, de los vecinos de Ceuta que viven siempre ahí, había muy pocos entre los que provocaron estos altercados. Esto se vio en Madrid y en otras ciudades, y quienes están al lado de los reporteros impidiéndoles que ejerzan su trabajo, les da igual lo que pase en Ceuta. Luego sacarán pecho de demócratas, pero esa gente lo único que quiere es que España sea como ellos quieren que sea. Lo que no me cabe en la cabeza es que haya responsables políticos, medios de comunicación y compañeros de profesión que quieran aprovecharse de esa tensión y de esa polarización para hacer su propio negocio, porque las consecuencias siempre las pagan los mismos: trabajadores que no tienen ninguna responsabilidad en lo que está pasando y que, cuando van a ejercer su profesión, que no es ni más ni menos que la de informar, lo que se encuentran es violencia, agresiones, rechazo y, sobre todo, el no poder cumplir con el derecho que tenemos todos los ciudadanos a ser informados. Entonces, triste como periodista, preocupado. Como ciudadano, muy preocupado.

(P): En este sentido, mucha gente dice que los agitadores ultra están haciendo lo mismo que hacían los reporteros de Caiga quien caiga. Como reportero del formato, ¿qué te parecen tales afirmaciones?

(R): Eso es gente que o no vio nunca Caiga quien caiga o, si lo vio, no le importa mentir, porque ni un reportero de Caiga quien caiga ni yo, cuando era reportero de El Intermedio, practicamos el acoso, ni insultamos a nadie ni le agredimos. Es decir, nunca hemos hecho otra cosa que preguntar desde el respeto. Siempre he dicho buenas tardes, he hecho las preguntas y, luego, he dado las gracias. Entonces, compararnos con esa gente me parece que es intentar justificar, cuando uno no es capaz de defender una actitud o un comportamiento, diciendo que otros también lo hacían. Pero, en este caso, además, es mentira.

Que yo estuviese una vez en la puerta de una peluquería esperando a que llegase la alcaldesa de Madrid (Ana Botella) con tres coches oficiales, después de que esa misma semana dijese que los ciudadanos deberían utilizar el transporte público porque había mucha contaminación, tenía la única pretensión de demostrar con una imagen la falta de coherencia de una responsable política.

En este caso, lo sé porque un amigo mío me ha hecho llegar un post de Facebook en el que me decía: «Mira, defienden lo que hacen menganito y fulanito diciendo que tú hacías lo mismo». Perdón, no tiene absolutamente nada que ver. Hice tres preguntas a la entrada de una peluquería y constatamos con una imagen algo que estaba sucediendo. Luego esperamos a que saliese e hicimos las tres preguntas. Cuando no tuvimos respuesta, recogimos, dimos las gracias y nos fuimos. Nunca he pegado a nadie ni nunca he respondido a los empujones, que sí hemos recibido muchas veces de guardaespaldas de algunos responsables políticos. Así que quien tenga que hacer algo, quien justifique eso, pues ya te digo: o no ve lo que hacen los agitadores ultra ahora, o no veía los trabajos que se hacían en Caiga quien caiga o los que yo hacía en El Intermedio. De hecho, unos salían en televisión y los otros tienen que abrirse canales de YouTube para poder emitir esos contenidos porque no hay un canal de televisión ni una empresa seria que se haga cargo de esos contenidos.

(P): Para acabar, además del estreno sobre Rita Barberá, esta temporada también habrá entregas dedicadas a Joaquín Reyes, Miguel Ríos y la lucha de los deportistas de élite por sus derechos laborales. ¿Qué otros temas veremos?

(R): Contamos con dos personas cuyas historias de vida se cruzan en un momento dado por culpa de la violencia de la existencia de ETA. Uno es Josemi Latasa, miembro de ETA durante unos años. Fue uno de los primeros arrepentidos y de los primeros exetarras que pidieron perdón por sus acciones. El otro es Fernando Garrido, cuyos padres y hermano pequeño fallecieron en un atentado que cometió Josemi Latasa. Tuvo lugar en los años 80 y fueron asesinados el gobernador militar, Rafael Garrido, su mujer y su hijo pequeño. La última persona que los vio con vida fue precisamente Fernando Garrido, otro de los hijos del matrimonio, que era un montañero ya conocido en aquella época.

Nosotros, hablando con Josemi para contar otra historia relacionada con ETA en la que él era protagonista, nos dijo que lo que le gustaría era poder pedir perdón en persona a Fernando Garrido. Nosotros transmitimos esa petición a Fernando Garrido y nos dijo que la veía bien. A partir de ahí, construimos un programa que no sabíamos bien adónde nos iba a llevar y que, al final, hemos podido grabar, acabar, montar y que veremos próximamente bajo el título de El Encuentro.

(P): Sobre los otros temas que te he mencionado, ¿qué nos puedes contar?

(R): Los de Miguel y los otros programas están muy guay. Miguel Ríos es un señor de 82 años que sigue de gira haciendo conciertos de rock and roll durante dos horas y es una oda al compromiso, a una filosofía de vida basada en el compromiso con tus orígenes, con tu profesión, con el país en el que vives y con la sociedad. El de Joaquín Reyes te lo puedo resumir como una road movie de dos personas de 50 años que se van a la playa y, durante ese viaje, reflexionan sin dramatismos sobre lo que significa haber pasado de ser hijo a ser padre, de tener 50 años y haber tenido una vida en la que has podido cumplir con muchos sueños, pero que, al mismo tiempo, tiene sus sinsabores. Todo con bastante filosofía de vida y bastante cachondeo.

Y el de Almudena es un programa que se puede resumir en que ser deportista de élite significa en España ser un trabajador precario. Veremos cómo campeones olímpicos y campeones del mundo no pueden jubilarse hasta cerca de los 80 años en algunos casos para poder cobrar el 100% de sus jubilaciones. Flipas con quién lo dice porque fue campeón olímpico de waterpolo, por ejemplo. Algunos de los integrantes del equipo que ganó la medalla de plata de baloncesto en Los Ángeles 84 nos cuentan que son sus hijos los que les tienen que ayudar a llegar a fin de mes porque no les da la pensión.

Luego también se habla sobre lo duro que es dejar la competición y las depresiones que sufren muchos de ellos, como, por ejemplo, Blanca Fernández Ochoa, que acabó suicidándose. Tenía guardadas sus medallas en una caja que ponía "Las medallas de los cojones". Ganando aquellas medallas nos hizo a todos súper felices y nos sentimos súper orgullosos porque era la primera mujer que conseguía ganar una medalla en un deporte de invierno. Recuerdo de niño, con mis padres, un día por la tarde en casa viéndola ganar aquella medalla de bronce. Fue la noticia deportiva del mes o del año en nuestro país. Pues ganar aquella medalla para Blanca fue una de las mayores pesadillas de su vida. Siempre le dijo a su familia y a sus hijos y sobrinas: "No viváis lo que yo he vivido".

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