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El Partido Popular ya ha fijado su hoja de ruta para la decisiva batalla televisiva de la campaña electoral. Alberto Núñez Feijóo ha puesto sobre la mesa su propuesta definitiva de debates marcando con hierro las fechas, las cadenas y, sobre todo, unas líneas rojas que relegan a un papel secundario a la radiotelevisión pública estatal. Tal y como ha podido confirmar El Plural, los populares apuestan firmemente por derivar los principales duelos a los operadores privados, otorgando el codiciado 'cara a cara' con Pedro Sánchez a Mediaset y un debate a cuatro a Atresmedia, mientras limitan la presencia del líder conservador en RTVE bajo un pliego de exigencias previas.
La estrategia diseñada desde Génova dibuja un calendario donde cada minuto de plató está medido al milímetro. El primer gran asalto de esta carrera hacia las urnas se producirá el próximo lunes 16 de noviembre. Esa es la fecha exacta en la que Feijóo ha dado el 'sí' definitivo para batirse en un duelo directo y a solas con el presidente del Gobierno en los estudios de Mediaset. Diez días después, en la recta final de la campaña, el jueves 26 de noviembre, el candidato popular acudirá a las instalaciones de Atresmedia para medirse en un debate a cuatro con los principales cabezas de cartel de la contienda electoral.
Sin embargo, el papel reservado para RTVE queda fuertemente condicionado, evidenciando la desconfianza y hostilidad del PP hacia la corporación pública. Feijóo ha fulminado a la televisión estatal de las grandes citas, imponiendo un veto para los formatos estrella entre líderes. A la cadena pública solo se le ha concedido el 'ok' para la celebración del debate entre los portavoces de los grupos con representación parlamentaria, una cita de perfil secundario fijada para el lunes 23 de noviembre.
El verdadero dardo a la televisión pública radica en las exigencias impuestas para sus apariciones individuales. El líder del PP ha comunicado que solo aceptará someterse a una entrevista en RTVE si esta se realiza estricta y exclusivamente en un "espacio de producción propia" de la empresa pública. Esta cláusula supone un ataque directo a los formatos externalizados de la cadena y evidencia la obsesión de Génova por blindar a su candidato. Con esta imposición, los populares prohíben cualquier injerencia de productoras externas y exigen que sean únicamente los profesionales de la plantilla pública quienes asuman la organización, imponiendo así un control sobre los marcos y los equipos que gestionarán su comparecencia ante las urnas.
Con este movimiento estratégico, Feijóo busca esquivar el choque cuerpo a cuerpo con el presidente del Gobierno en la televisión pública, regar de protagonismo a las cadenas privadas y marcar los tiempos de un calendario electoral donde pretende enterrar el fantasma del 'atril vacío' de 2023, pero dictando sus propias normas.




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