El goteo incesante de informaciones sobre el polémico ático vinculado a Isabel Díaz Ayuso sigue acaparando los principales debates de la televisión, pero la defensa de esta opaca operación inmobiliaria se está convirtiendo en un auténtico campo de minas para las figuras del Partido Popular. La última en comprobarlo de primera mano ha sido Esperanza Aguirre, que se fue metiendo poco a poco en un laberinto de contradicciones que terminó con una rendición en directo.
El debate arrancó con Aguirre intentando buscar una salida airosa —y algo improvisada— al problema del inmueble millonario adquirido a través de Planifica Madrid. Su propuesta inicial fue la ya planteada por el gobierno de Ayuso: sugirió que la solución más lógica sería "que lo vendan, que ganen dinero y que todo eso vaya a los incendios".
Una maniobra que la presentadora, Laila Jiménez, cortó de raíz, recordándole que la administración no puede destinar alegremente el dinero de una compraventa de este tipo a otras necesidades ajenas al propósito de la empresa pública. Lejos de frenar ante la corrección, Aguirre saltó a la defensiva espetándole a la periodista un tajante: "Lo dirás tú, claro que se puede". Subiendo la apuesta, la expresidenta insistió en que todo se arreglaba con un simple trámite burocrático: "Se cambian los estatutos de la sociedad como se llame, Planifica... y se decide que en vista de los incendios, se vende, y resulta que lo van a vender por medio millón más, fíjate tú qué maravilla".
Este vídeo no tiene desperdicio porque Esperanza Aguirre se va metiendo en un berenjenal cada vez mayor intentando defender el ático de lujo de Chamberí, hasta que se da cuenta que es indefendible y tira del comodín del Gobierno de España, pero le habían puesto un contador y la…
— Diego 🌿 (@DiegoRBCA) August 10, 2026
Fue entonces cuando Pablo Echenique tomó la palabra para evidenciar el despropósito económico que supondría esa operación, recordando que a cualquier futura venta "hay que quitar la comisión de 200.000 euros, más o menos, que se llevó la inmobiliaria, y hay que quitar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales". Con estos gravámenes sobre la mesa, Echenique sentenció que las arcas públicas "no van a obtener beneficio" de ninguna manera, y Jiménez advirtió de que actuar así convertiría a la administración pública en un actor más de "un movimiento de especulación inmobiliaria".
Viendo que la vía económica hacía aguas y que la excusa de utilizar el piso para instalar oficinas temporales no se sostenía, la mesa le preguntó directamente si el inmueble iba a ser destinado a vivienda presidencial. La reacción de Aguirre fue inmediata y a la defensiva: "Pero, ¿cómo va a ser para vivienda presidencial?". Ante esta evasiva, el plató insistió con la pregunta del millón: si no era para oficinas ni para residencia, entonces, ¿para qué era? Lejos de aclarar el misterio, la expresidenta zanjó el asunto echando balones fuera: "A mí no me preguntéis".
Totalmente acorralada ante la falta de justificación sobre el verdadero uso del ático, Aguirre decidió utilizar la vieja táctica del desvío de atención. Si no podía defender el piso de Ayuso, dispararía contra el Gobierno central. Apuntó entonces a los ministros de Pedro Sánchez: "Vivienda presidencial la que tiene la vicepresidenta primera, doña Yolanda Díaz, que vive en 434 metros cuadrados".
Lo que la expresidenta conservadora no esperaba era la implacable reacción del programa. En ese preciso momento, la realización pinchó en la pantalla gigante del plató un enorme contador de tiempo que se detuvo exactamente en 02:27. La presentadora, Laila Jiménez, celebró con ironía el momento, resolviendo el misterio que el programa había planteado al inicio de la tertulia y anunciando a los espectadores que "Esperanza Aguirre ha tardado dos minutos y 27 segundos en desviar el tema del ático de Ayuso" hacia el comodín del Gobierno de España.
La imagen de la expresidenta, retratada en directo por el cronómetro y la presión de la mesa exigiendo una explicación lógica a la compra a través de Planifica Madrid, culminó con una claudicación total. Visiblemente superada por las enormes lagunas y contradicciones del caso, Aguirre regaló una de las confesiones más lapidarias de la tarde: "Yo no tengo por qué dar explicación de cómo se compró el ático porque no lo entiendo ni yo misma". Una frase que resume a la perfección la profunda incapacidad del entorno conservador para sostener la versión oficial de este opaco entramado inmobiliario.
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