El programa Malas Lenguas, presentado por Jesús Cintora, ha hecho eco de un presunto acto vandálico ocurrido en el Valle de Cuelgamuros, donde el Gobierno tiene previsto iniciar los trabajos para resignificar el recinto como espacio de memoria histórica.

Durante la emisión, Cintora ha alertado de los hechos mostrando unas imágenes en las que se podía observar el estado en el que aparecieron varias máquinas destinadas a los trabajos previos de la intervención. "Ojo que vandalizan la maquinaria que entra en Cuelgamuros para resignificar lo que fue un centro de tortura, de masacre, dirigido por la dictadura", ha señalado el periodista antes de dar paso a un vídeo explicativo.

Según se ha relatado en el programa, la maquinaria había sido trasladada al enclave para realizar las mediciones y estudios previos a las obras. Sin embargo, apenas 24 horas después de su llegada, los operarios se encontraron con pintadas de exaltación franquista, mensajes ofensivos contra el presidente del Gobierno y diversos daños materiales.

Desde Malas Lenguas han explicado que la Guardia Civil ha inspeccionado la zona y ha localizado un cuchillo con el que, presuntamente, se habrían cortado algunos de los cables de la maquinaria. Los hechos están siendo investigados como un posible acto vandálico relacionado con el rechazo de determinados sectores a la transformación del recinto.

En las imágenes emitidas por el programa también se ha incluido una concentración de personas contrarias a la resignificación del Valle, en la que algunos asistentes coreaban consignas como "¡El Valle no se toca!" y "¡Arriba España!".

Por ello, Cintora ha comentado con ironía que quienes protagonizan este tipo de acciones se consideran muy patriotas, aunque los daños ocasionados afectan a maquinaria cuyo coste económico termina repercutiendo en el conjunto de la ciudadanía.

Por su parte, el colaborador Gonzalo Miró ha vinculado estos episodios con la gestión que España hizo de la memoria de la dictadura tras la Transición. "Es muy difícil resolver los problemas cuando ya te han explotado en las manos", ha afirmado. En su intervención, ha sostenido que durante décadas se normalizaron determinadas expresiones de nostalgia franquista y ha puesto  como ejemplo la existencia de organizaciones dedicadas a la figura de Francisco Franco.

Miró ha ido más allá y ha defendido que algunas de las tensiones actuales tienen su origen en cuestiones pendientes desde el final del régimen. "Porque en España la dictadura no se acabó con ella, murió en la cama", ha sentenciado el colaborador, en una de las reflexiones más comentadas del programa.

La polémica se ha producido en plena puesta en marcha del proyecto impulsado por el Ejecutivo para convertir Cuelgamuros en un espacio dedicado a la memoria democrática, una iniciativa que continúa generando un intenso debate político y social.

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