Casi dos meses después de que se produjera la entrada masiva de migrantes en Ceuta, sus ciudadanos continúan pidiendo ayuda a las autoridades por tierra, mar y aire. Este miércoles, una ceutí, asustada, conectaba con Y ahora, Sonsoles para denunciar los asaltos que había sufrido en su casa. Sin embargo, Miguel Lago optó por bromear con la situación, provocando que la ciudadana se revolviera contra él.

El espacio de Antena 3 arrancaba hablando sobre el riesgo de apagón que existe en la ciudad autonóma "tras el alojamiento de inmigrantes junto a depósitos de combustible". Acto seguido, presentadora y colaboradores conectaban con dos vecinas para que pudieran compartir lo que están viviendo. Verónica tomaba la palabra y relataba que ha sufrido cinco asaltos en casa a lo largo de estas semanas: "En la situación en la que estamos puede pasar cualquier cosa. Da miedo, están por todas partes sin ningún tipo de control".

"Me han asaltado la casa en cinco ocasiones; dos de ellas fueron bastante traumáticas. En una ocasión, nos defendimos con las mangueras para disuadirlos, mientras que ellos nos respondieron con bloques de piedra. Casi salimos lesionados de allí. En otra ocasión, entraron unas personas que habían violado a una chica, según nos contó la Policía. Se escondieron en mi casa, pero los detuvieron rápidamente gracias a la llamada de mi tía", proseguía explicando la vecina.

Verónica denunciaba estar viviendo una situación de enorme "inseguridad" ante la falta de "efectivos" y una Policía "desbordada". Visiblemente preocupada, la ceutí terminaba contando que tiene una hija de 22 años que vive en Irlanda a la que ha recomendado que no venga a visitarlos: "Llevo desde mayo sin verla; este es mi verdadero drama. Aparte de los asaltos, no ver a tu hija se convierte en una situación dramática".

La ciudadana explicaba que la valla de su casa tiene concertinas, pero se encuentra derruida por los asaltos continuos que ha sufrido. Verónica continuaba detallando que "debajo de la valla hay una ladera que da al mar" cuando Miguel Lago optó por hacer un chascarrillo al respecto: "Madre mía, concertinas, vallas, un acantilado… ¿Pero en dónde vives? ¿En un castillo de Juego de Tronos?".

La broma no gustaba nada a la invitada, que, molesta, le proponía que lo viese con sus propios ojos: "Si quieres, te invito a mi casa, te invito al castillo". El cómico trató de justificar su comentario señalando que "tiene unas medidas de seguridad bastante difíciles de saltar", pero su explicación no hacía más que aumentar el enfado de Verónica: "Quien no se lo crea, que venga. De todas formas, ahí están los atestados policiales".

La ceutí interpretó las palabras de Lago como un cuestionamiento a su relato, por lo que el colaborador trató de volver a explicarse: "No lo he puesto en duda, ¿eh?". Sin embargo, cada frase caía peor que la anterior en Verónica, que terminaba revolviéndose: "Me parece un tanto delicado el tema para bromear", le paraba los pies. Por ello, el humorista, quiso mandarle un último mensaje para dejarle claro su apoyo: "Vero, esto es tan terrible y tan horrible que, o intentamos darles otro enfoque a las cosas, o yo entiendo la locura, la pena y el drama que estáis viviendo. No dudes que en este programa todos somos caballas".

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