Carlos Sobera afronta un nuevo reto profesional con un formato que ya conoce de primera mano. Después de su última etapa en Mediaset, el presentador se pone al frente de nuevo de El Precio Justo, que será el nuevo rival de La Ruleta de la Suerte y que contará con Tania Medina, exparticipante de La Isla de las Tentaciones y Bailando con las estrellas, que será una única co-presentadora del espacio. 

A unas horas del regreso del concurso a la cadena principal de Mediaset, ElPlural.com habla con Carlos Sobera sobre la nueva etapa de El Precio Justo, además de otros temas como el nuevo salto de First Dates a Telecinco

Pregunta (P): Regresas a El Precio Justo en una nueva franja en Telecinco. ¿Es un reto importante?

Respuesta (R): A mí me parece un reto superinteresante porque yo recuerdo haber hecho Date el Bote, precisamente, en el mediodía. Es una franja muy bonita, con un público estupendo. Me parece que El Precio Justo pega muy bien en esa franja.

Y luego, es un formato tremendamente divertido. Nosotros nos lo estamos pasando muy bien, lo estamos disfrutando a tope. Lo más bonito del programa son los concursantes. Como en todo este tipo de programas, la gente que viene de la calle es tan auténtica, tan fresca y tan natural con la que te la pasas divinamente. Prácticamente, jugar con ellos es como estar en el patio del colegio. Nosotros hemos creado un ambiente fenomenal, superdivertido, así que estoy encantado. El equipo es maravilloso, la compañía es estupenda.

Estoy como un niño con zapatos nuevos. Si tú vas a la aventura de un reto nuevo, de una franja diferente, pues siempre te apetece porque implica nuevos horizontes, nuevas metas, y eso está muy bien.

(P): He visto un avance del programa y el público, que al final son los participantes, lo dan todo. 

(R): Sí, el público está full, está entregado a tope al programa. Todos los miembros del público, las 100 personas que hay, todas pueden ser potencialmente concursantes. Y no saben quién va a jugar. Entonces, eso también le da una emoción al programa muy intensa. Como salen hasta siete jugadores en cada uno de los programas, la tensión se mantiene, pero con mucha alegría.

Es una tensión que ellos viven contentos, y se nota. Y salen a darlo todo y se dejan, en ese sentido la piel, por pasarlo bien. La verdad es que estoy encantado con los concursantes.

(P): Al ser un programa histórico, no solo aquí en España, sino también internacionalmente, que lleva muchos años en emisión, ¿supone una doble responsabilidad conducir un concurso como este? 

(R): No, la responsabilidad siempre es la misma. Los grandes formatos, esto ya lo hemos vivido todos, no siempre funcionan en todas partes, por muy bien que se hagan por parte de los equipos. Lo he visto con Quién Quiere Ser Millonario, que fue un éxito internacional en España, y sin embargo había países como Argentina en el que no entraba ni con cuña, y nunca sabes por qué.

O espectáculos como Pasapalabra, que en España es un éxitazo tremendo, pero en muchos países no consigue tener éxito. Cuando haces un formato que no conoce nadie, que es nuevo, que no viene rascaldado por el éxito de otros países, pues es más aventura, más riesgo, más saber qué pasa, pero no implica tener menos responsabilidad, porque, al final, el afán por la excelencia, por hacerlo todo bien, por que quede a gusto el espectador, es el mismo en un formato que en otro. En ese sentido tampoco hay que cargarse con responsabilidades extra por ser un formato internacional.

(P): ¿Qué novedades habrá en esta nueva etapa de El Precio Justo?

(R): Hacemos una puesta en escena un poco diferente, porque solo estamos Tania y yo. No es el típico El Precio Justo de toda la vida con un presentador y tres o cuatro azafatas. Y luego, el tono viene a ser prácticamente el mismo, porque también la etapa anterior y la que hacía Joaquín Prat era una fiesta, y aquí eso lo mantenemos por encima de cualquier otra cosa, porque creemos que es el evangelio. Hay que mantener la diversión.

Creo que hay novedad en los juegos que se plantean en formato evolucionado. Internacionalmente también se han creado juegos nuevos para llegar también al descubrimiento del precio justo. Y esto hace que haya pruebas que el público nunca ha visto, que son un aliciente más para verlo. 

(P): Lo que no es novedad es la impronta que le das al programas que presentas y la cercanía que tienes con los participantes. 

(R): Sí, es mi forma de hacer tele y es mi personalidad. Para mí el humor es imprescindible, la cordialidad y el trato directísimo e intenso con los concursantes es fundamental. Además, me parece que es lo más bonito e interesante que tienen los concursos y la tele en general, y esa impronta se la sigo dando.

De hecho, uno de los momentos en los que más puedes disfrutar es con las conversaciones entre los concursantes y nosotros, Tania y yo, porque preguntamos por todo y nos interesamos por todo. Hacemos mención a todo de manera que el programa sea muy bueno, tenga mucha calidez. Intentamos encontrar cosas curiosas, amenas, divertidas... Provocamos la risa también del concursante dentro del programa y eso es maravilloso.

(P): ¿Serías buen concursante de El Precio Justo? ¿Cómo se te daría jugar en él?

(R): Muy mal. A mí se me haría mal jugar a cualquier cosa porque soy un desastre, lo admito, pero a propósito de los precios, soy especialmente desastre. Siempre mi preocupación ha sido si puedo pagar o no, pero no estoy nunca buscando calidades y comprando precios como hacen personas que luego, si viniesen a El Precio Justo, la clavarían siempre. Yo no tengo esa cultura, entonces me cuesta mucho saber, por ejemplo, que puede costar incluso un pantalón vaquero.

Lo mismo que puedo decir 100 euros que 340. O sea, soy un pardillo. No llegaría a jugar un juego para haber ganado una puja. Tendría que ser la Santa Potra la que me ayude a hacer eso.

(P): Hablas antes de Date el Bote, el programa que presentastes hace un tiempo en ETB, y del que muchos recordamos tus ataques de risa y tus toques humor con los concursantes. ¿Puede ser uno de los formatos en el que mejor te lo pasaste?

(R): Sin duda alguna. Date el Bote tenía un concepto de programa absolutamente maravilloso, porque lo que buscaba era la risa y la complicidad de los espectadores y también de los concursantes. La verdad es que era súper divertido hacerlo. Para mí era como ir al psicólogo a contarle mis problemas.

Hacía una sesión de grabación de Date el Bote de cinco programas en un día, y acababa entusiasmado y rejuvenecido. Fue un formato extraordinario. Nos reíamos mucho, lo pasábamos bien, y sobre todo, lo hacíamos desde la mayor naturalidad y desde la mayor curiosidad. Todos nos reíamos con todos y nadie tenía ningún tipo de complejo y todos éramos súper espontáneos. Y eso es lo que estamos buscando ahora también en El Precio Justo con nuestros concursantes.

(P): Teniendo en cuenta que el recuperar formatos está de moda, ¿crees que Date el Bote podría tener una segunda vida en la televisión actual?

(R): Sí. Lo comenté en la rueda de prensa cuando me preguntaban por el regreso de los grandes formatos de siempre. Claro que pueden regresar porque, al final, los formatos son como las buenas historias. No perecen nunca. Pueden pasar décadas, generaciones, que no mueren. Todo lo contrario, siguen gustando al público que ya las vio y al público joven que se sigue incorporando, y eso no lo pierden con el paso del tiempo. Los grandes formatos de verdad, y Date lel Bote lo era. O sea, que sí que podría regresar como ha regresado en El Precio Justo.

(P): Aparte de El Precio Justo, sigues triunfando en Mediaset porque First Dates sigue como un tiro. Ahora volvéis de nuevo a Telecinco. No sé cómo has recibido cambiar de cadena otra vez porque sí que es cierto que el formato es uno de los programas Insignia de Cuatro

(R): Ahora con menos miedo porque, como ya se hizo en el verano y funcionó, y no se resintió el formato. Soy muy conservador para eso y mantener el programa donde está, pero entiendo también que si le puedo ayudar a Mediaset, en este momento a Telecinco durante un tiempo, pues está bien el intento.

Me parece arriesgado, pero me parece también valiente. Y bueno, sabemos que el cambio va a ser temporal, que va a durar hasta que llegue a Supervivientes, que no sabemos cuándo llega exactamente y, por lo tanto, tampoco estoy preocupado en ese sentido y ya llegará el momento de volver a nuestro territorio natural en el que vivamos y adicionamos.

(P): Seguramente te lo hayan preguntado un millón de veces pero, ¿cuál es el secreto para que First Dates esté tan fidelizado en Mediaset?

(R): Creo que es el casting. Es un programa que transmite mucha verdad. Al final, tú lo ves y la gente es muy auténtica. Llegan allí, abren el corazón, te cuentan sus problemas, sus ilusiones, lo que están buscando. Luego, cuando se sienten en la mesa y empiezan a hablar, lo hacen de una manera tan distendida y tan natural que te engancha. Eso es lo que atrapa al espectador. Y el equipo de First Dates hace un trabajo inmenso seleccionando a los mejores para hacer pareja. Y creo que ese es el grandísimo secreto. La naturalidad y la autenticidad de lo que ocurre en el programa.

(P): Y luego tenéis una amplia variedad, porque, además, pasáis de tener a citas que acaban en fracaso a parejas que se han casado y han tenido hijos. Por no hablar de la diversidad sexual de los comensales. 

(R): Sí. Bueno, te voy a contar una anécdota. Llevo ya grabando unos cuantos programas de El Precio Justo. Y uno de los concursantes que jugó con nosotros vino con su chica. Hacía siete meses la había conocido en First Dates y dije "Mira, prueba de que el programa realmente es de verdad y que funciona". Me dio una alegría tremenda porque es la demostración de que el programa consigue su objetivo, que es formar parejas, ¿sabes? Que la gente sea feliz. 

(P): Antes de acabar la entrevista, me gustaría preguntarte sobre las críticas que recibiste por presentar una gala de un medio de comunicación. ¿Cómo te sentaron personalmente?

(R): Presenté una gala de un décimo aniversario de un medio de comunicación, algo que me parece siempre que es bonito, ¿no? Lo hice como presenté otras muchas galas de medios de comunicación, de empresas... Unas son de derechas, otras son de izquierdas, otras son de centro, otras son apolíticas... Bueno, yo me lo tomo como un trabajo e intento hacerlo de la mejor manera posible. 

Hubo una crítica hacia mí por un supuesto posicionamiento político que creo que no he tenido nunca ni tengo ni creo que vaya a tener jamás. No contesto al respecto. Entiendo que cada uno es libre de pensar como quiera porque en eso sí soy totalmente demócrata. Quiero decir, yo, porque una persona piense de forma diferente a mí, no la descalifico ni la descatalogo. Pero bueno, ahora estamos viviendo un momento muy curioso en este país en el que enseguida nos subimos todos por las paredes por cuestiones que a veces no tienen tanta relevancia o tanta importancia.

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