Telemadrid ha comenzado el año con un nuevo fichaje que no oculta la línea ideológica que la cadena quiere seguir y que ya ejemplifican otros de sus rostros estrella, como Antonio Naranjo. Se trata de Carlos Cuesta, uno de los periodistas más reconocidos por la derecha y la ultraderecha, al frente de Hablamos de Madrid, programa que se emite en la franja vespertina de la cadena, conformando tándem con el formato capitaneado por Christian Gálvez. Sin embargo, los lazos del comunicador con las instituciones madrileñas no son nuevos sino que vienen de atrás. Cuesta es director adjunto del Grupo Libertad Digital, conglomerado al que Ayuso y Almeida riegan cada año con millones de euros en publicidad institucional.
El grupo mediático Libertad Digital, presidido por Federico Jiménez Losantos, está conformado por la emisora esRadio, dos periódicos digitales -Libertad Digital y LibreMercado- y una productora audiovisual -Cronos Multimedia-. Entre 2021 y 2024, el conglomerado recibió una cuantía total de 1.945.000 euros en publicidad institucional por parte de la Comunidad de Madrid, según informa Diario Red.
Solo en 2024, como apunta InfoLibre, entre Comunidad de Madrid y Ayuntamiento, el grupo recibió 1,02 millones de euros: 743.528 euros de parte de Ayuso y 274.136 euros de parte de Almeida. Es importante poner en contexto estas cifras, ya que, sin ellas, la supervivencia del conglomerado sería distinta.
Libertad Digital obtuvo unos ingresos de 13,83 millones de euros en 2024, según las cuentas que presentó ante el Registro Mercantil. El resultado de sus cuentas anuales fue positivo por 477.777 euros de margen, por lo que, sin la publicidad institucional, los números habrían sido rojos.
Tanto Ayuso como Almeida han ido aumentando su inversión publicitaria en el conglomerado presidido por Losantos. Con respecto a 2023, la presidenta madrileña ha inyectado un 7,02% más. La cuantía con la que se dotó a esRadio, 398.446 euros, se mantuvo estable, pero en la web Libertad Digital el gasto creció un 16,55%, de 296.084 a 345.082 euros.
Mientras, desde Cibeles, se invirtió un 71,55% más en publicitarse en el grupo mediático en 2024, pasando de 159.798 a 274.136 euros: la cuantía destinada a esRadio aumentó de 108.120 euros a 166.745 euros y la destinada a Libertad Digital de 51.669 euros a 107.391 euros.
Carlos Cuesta, la nueva estrella de Telemadrid
Telemadrid estrenaba este lunes, 9 de febrero, Hablamos de Madrid, el programa que Isabel Díaz Ayuso y su Gobierno han concedido al periodista Carlos Cuesta. El recién llegado no conquistó en su debut, llegándose a quedar incluso por debajo de las audiencias de su 'telonero', Christian Gálvez, con un 2,9% de cuota de pantalla.
En esta primera emisión, el espacio contó con cuatro colaboradores: Alejandro Entrambasaguas, Patricia Cerezo, Miguel Ángel Perez y Teresa Gómez. Algunos usuarios, como ya ha ocurrido con otras emisiones de la cadena, como El Análisis Diario de la Noche de Antonio Naranjo, criticaron la representación de la plantilla: "La mesa de 'análisis' del nuevo programa de estreno de Carlos Cuesta en Telemadrid es 'super plural' con tertulianos de ElDebate, The Objective, Libertad Digital. Madre mía, qué programa".
En su segundo programa, el espacio promediaba un 1% de cuota de pantalla y 9.000 seguidores de media. Si observamos las audiencias de la Comunidad de Madrid, región en la que viven más de 7 millones de habitantes, los documentales de La 2 superaron la cifra de Cuesta con un 5,8% de share. Además, volvía a quedar por debajo de su telonero, el espacio de Gálvez, que marcaba un 5,1% de cuota.
El mismo día de su estreno, los sindicatos de Telemadrid -Comisiones Obreras (CCOO), FeSMC y CGT RTVM- emitían un comunicado en el que denunciaban el engaño de la cadena ante este nuevo proyecto. "A los trabajadores de esta televisión pública se nos contó que íbamos a producir un nuevo programa sobre Madrid. (...) Eso decía al menos la nota de prensa de nuestro departamento de comunicación. Y nosotros, en un arrebato de ingenuidad casi revolucionaria, llegamos a soñar que en Telemadrid se hablaría de la educación pública, de los problemas de la sanidad, de los juicios por las 7291 muertes en residencias durante la pandemia, de la escasa financiación de las universidades públicas o de la vivienda para los jóvenes", se quejaban, ironizando con que "quizás deberías plantearte cambiar el nombre de tu programa".
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