La tensión en torno al papel de Estados Unidos en la OTAN vuelve a situarse en el centro del debate internacional. Las amenazas reiteradas de Donald Trump de abandonar la Alianza han reabierto una cuestión clave para Europa, que no es nueva, pero sí cada vez más incómoda.

Sobre este escenario se ha pronunciado el almirante Juan Rodríguez Garat durante su intervención en laSexta Xplica, donde ha analizado tanto el contexto geopolítico actual como las consecuencias reales de un posible repliegue estadounidense.

En su intervención, ha puesto en duda algunas de las lecturas más simplistas sobre el papel de Rusia en el conflicto actual. “Yo no creo que lo de Rusia sea tan claro”, ha señalado, al tiempo que ha advertido de que conviene analizar cada movimiento “en perspectiva”, porque los equilibrios estratégicos no siempre responden a lo evidente.

También ha subrayado que las guerras no se desarrollan en términos absolutos, sino dentro de marcos de intereses cruzados. “Las guerras son una continuación de la política por otros medios”, ha recordado, insistiendo en que los resultados no siempre se corresponden con las apariencias.

En este sentido, ha cuestionado la eficacia real de las estrategias militares de Estados Unidos en determinados escenarios, señalando que no está logrando imponer sus objetivos. “En este momento Estados Unidos no está consiguiendo ninguno de sus objetivos”, ha afirmado, apuntando que, aunque se produzcan acciones militares, eso no implica necesariamente avances estratégicos reales.


La OTAN, en el centro de un pulso político

Garat ha cuestionado la eficacia real de las amenazas de Trump y ha relativizado su alcance práctico. En su opinión, no se trata tanto de una decisión realista como de una estrategia de presión.

En este sentido, ha apuntado que las llamadas “bravatas” del presidente estadounidense no se traducen en capacidad efectiva para abandonar la Alianza de forma unilateral, recordando que existen limitaciones legales que lo impiden en la práctica. Aun así, ha advertido de un efecto colateral más preocupante, la erosión de la imagen de la OTAN.

Garat ha recordado además que la continuidad de Estados Unidos en la OTAN no es una decisión sencilla ni inmediata. “No debemos dejar que eso ocurra”, ha insistido, defendiendo la necesidad de preservar la cohesión de la Alianza.

Y ha sido especialmente claro al describir el contexto global. “La OTAN tiene valor porque es la unión de todas las democracias en un mundo en el que China está creciendo, en el que Rusia es peligrosa y en el que la proliferación nuclear es un hecho”, ha dicho.

En ese escenario, ha zanjado que la prioridad debe ser reforzar la cooperación y no debilitarla, advirtiendo de que no se puede permitir que un conflicto político termine erosionando una estructura que considera esencial.

“Los dos pierden si se rompe la OTAN”

El almirante ha planteado una idea central, si Estados Unidos abandonara la OTAN, el impacto sería negativo para todas las partes implicadas.

“Los dos pierden”, ha resumido Garat al plantear que tanto Washington como el resto de países de la Alianza saldrían perjudicados de un escenario así. Además, ha advertido de que decisiones de este tipo no se pueden analizar desde una lógica simplista. En su opinión, reducir la OTAN a una cuestión de conveniencia coyuntural supone ignorar su papel estratégico en el equilibrio global.

Y ha zanjado que, en el contexto actual, romper esa arquitectura supondría debilitar tanto a Europa como a Estados Unidos.

 

El riesgo de desgaste político y estratégico

Más allá del plano militar, Garat ha puesto el acento en un riesgo menos visible pero igual de relevante, el desgaste político de la Alianza.

Ha señalado que este tipo de tensiones pueden generar rechazo o distancia en la opinión pública, tanto en Europa como en Estados Unidos. Y ese desgaste, ha advertido, puede acabar beneficiando a actores externos con intereses contrarios a los de Occidente.

En ese sentido, ha insistido en que la fortaleza de la OTAN no reside solo en su capacidad militar, sino en su legitimidad política y en el consenso entre sus miembros.
 

Una advertencia de fondo

Las declaraciones de Garat llegan en un momento en el que las amenazas de Trump se han intensificado, en paralelo a las restricciones impuestas por varios países europeos al uso de bases militares en operaciones vinculadas a Irán.

En este contexto, más allá de los mensajes, de las amenazas y de las estrategias de presión, lo que está en juego no es solo el presente de la OTAN, sino su papel en el equilibrio global de los próximos años.

Y ahí, ha venido a decir, no hay margen para la improvisación.

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