La polémica por las listas de espera del Hospital Ramón y Cajal ha dejado un debate que va mucho más allá de los números. El analista Javier Aroca ha cuestionado en el programa Malas lenguas que la libertad de elección de médico y la posibilidad de acudir a otros centros pueda convertirse en una justificación para las demoras de la sanidad pública madrileña.

El debate se ha producido después de que el colaborador José Trigueros defendiera que la posible alteración de las listas de espera debe investigarse “hasta el final”, aunque introdujo también una cuestión relacionada con la organización de las prioridades quirúrgicas y la libertad de elección existente en la Comunidad de Madrid.

Trigueros ha explicado que, tras escuchar los audios difundidos sobre la reunión de responsables del Ramón y Cajal, considera que debe determinarse si algunos pacientes fueron clasificados como muy urgentes cuando, según el criterio del jefe de servicio, no reunían las características para ser considerados como tales.

Pero el cirujano ha puesto también el foco en otro aspecto: la lista quirúrgica determina la prioridad de los pacientes dentro de las operaciones, mientras que los madrileños cuentan con libertad para elegir médico y hospital.

 

En ese contexto, Trigueros ha señalado que, si en el Ramón y Cajal una intervención traumatológica puede demorarse alrededor de 90 días, existen otros hospitales donde ese mismo tipo de operación puede realizarse en unos 25 días. Por ello, ha defendido que los ciudadanos tengan información transparente sobre las listas de espera para poder decidir dónde ser atendidos.

Por estas declaraciones Aroca ha intervenido para cuestionar de raíz ese planteamiento. “Ya lo que faltaba por tener que admitir es que la privatización es precisamente consecuencia de eso y es una ventaja”, ha afirmado.

El analista ha llevado el argumento hasta sus últimas consecuencias con una frase cargada de ironía: “Usted no se preocupe, que aunque manipulemos las listas, usted siempre puede ir a la sanidad privada”.

“No es justificación”

Para Aroca, el problema no puede resolverse trasladando al paciente la responsabilidad de buscar una alternativa cuando el sistema público no responde en los tiempos esperados. “La gestión privada es pública con gestión privada, que no es lo mismo. No, no es lo mismo”, ha sostenido durante el debate.

Su crítica se ha centrado en la idea de que disponer de diferentes opciones asistenciales pueda presentarse como una solución suficiente ante las demoras de la sanidad pública. Aroca ha defendido, por el contrario, que lo deseable sería disponer de “recursos y decencia suficiente” para garantizar que los ciudadanos puedan ser atendidos a tiempo y con criterios estrictamente clínicos.

“Lo deseable, en mi opinión, es que hubiera recursos y decencia suficiente para que todos los madrileños y todos los ciudadanos en cualquier otra comunidad autónoma puedan ser atendidos en tiempo y con el juicio clínico y no oportunista por razón presupuestaria”, ha afirmado.

Y ha rematado su intervención rechazando que la libertad de elección pueda utilizarse como respuesta ante una espera excesiva: “No es justificación el decir: ‘Bueno, es que los madrileños tienen libertad y si esto no les sale bien, pues se pueden ir para el otro’”.

La discusión ha comenzado precisamente con la diferencia entre la prioridad quirúrgica y el tiempo efectivo que tarda un paciente en recibir atención.

El presentador Jesús Cintora ha introducido una precisión durante el debate: la cuestión no era únicamente que la media de espera fuese inferior a determinados plazos, sino qué ocurre con aquellos pacientes cuya prioridad cambia y pueden pasar de ser atendidos en menos de 90 días a esperar hasta 180. “De lo que estamos hablando es de que te vean en menos de 90 días a que pasen a que te vean en 180, que es el doble”, ha señalado Cintora.

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