Una semana después de protagonizar uno de los momentos más virales al gritar en directo a Marisa Martín Blázquez a través de una videollamada, Aramís Fuster reapareció en el plató de Fiesta dispuesta a dar explicaciones. La pitonisa, que relató días atrás la precaria y angustiosa situación que atraviesa en su vivienda de alquiler —asegurando vivir sin luz ni agua corriente y en medio de graves problemas de salud—, volvió a verse las caras con la periodista de Telecinco en una encerrona orquestada por el programa.

El reencuentro arrancó dentro de un vehículo de producción, al que Marisa fue enviada sin saber a quién debía recoger. La sorpresa fue mayúscula cuando la vidente subió al coche. "¿Te viene bien este tono para que te hable?", ironizó Martín Blázquez a modo de saludo, a lo que Aramís respondió agradecida mientras la colaboradora le ayudaba a abrocharse el cinturón: "Encima de que te grito, me ayudas".

Ya en plató y visiblemente desgastada a nivel anímico, la invitada justificó su sorprendente reacción de la semana anterior alegando un problema médico: "Tenía en ese momento un episodio de migraña horroroso. Tú, señora Marisa, me viniste a preguntar y yo oí un grito producto de la jaqueca. Pido disculpas porque percibí las cosas alteradas por mi estado".

Pese a que la paz con Marisa parecía sellada, la calma en plató duró muy pocos minutos. El ambiente se enrareció de golpe cuando intervino Marina Esnal, quien cuestionó abiertamente la veracidad del relato de Aramís, afeándole continuas contradicciones y acusándola directamente de montar un "papelón" televisivo.

"Nos has tomado un poco el pelo a todos. Para mí eres una mentirosa", soltó la periodista, provocando que la vidente saltara de su asiento completamente fuera de sí. "Oye tú, a mí no me tratas de mentirosa. Si me vais a tratar así me voy a mi casa", amenazó Fuster levantando el dedo. Ante la advertencia de Esnal para que bajara la mano, la pitonisa estalló sin filtros: "Levanto este dedo y levanto el otro. Si me tocáis los pantalones no respondo. ¡Falsa, que eres una falsa! Cállate, que tienes mucho que callar".

Aunque el presentador Frank Blanco intentó mediar entre ambas para rebajar los decibelios y reconducir la escaleta, la tarde guardaba un golpe definitivo que terminaría de quebrar la estancia de la invitada. 

El punto de no retorno llegó cuando el programa dio paso a unas declaraciones exclusivas de Karim, uno de los hijos de la vidente, al que el equipo de investigación había localizado para conocer su postura sobre la situación de su madre. La respuesta del joven fue demoledora: aseguró tajantemente que no quería saber absolutamente nada de ella ni de sus problemas.

Escuchar el desprecio público de su hijo desató la indignación inmediata de Aramís Fuster, quien ya había advertido previamente a la dirección del magacín de que no tocaran a su entorno familiar ni utilizaran a sus hijos en el directo. Muy dolida y sintiéndose traicionada por el espacio, la pitonisa se levantó, recogió su bolso y abandonó las instalaciones de Mediaset a paso firme, negándose a continuar con la entrevista.

Tras su abrupta salida, los colaboradores debatieron sobre lo sucedido en una mesa donde Enrique del Pozo pidió prudencia y empatía al resto de compañeros, recordando que, al margen de las posibles contradicciones o del show mediático, la invitada se encuentra en una situación personal y de salud de extrema vulnerabilidad.

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