Algo más de dos meses después del final del juicio, el Tribunal Supremo ha dictado sentencia en el caso mascarillas. José Luis Ábalos ha sido condenado a 24 años de prisión y su exasesor, Koldo García, a 19 años y medio. Mientras, sobre Víctor de Aldama solo han caído cuatro años y medio de cárcel, aunque no entrará en prisión a cambio de realizar trabajos a la comunidad y entregar informes semestrales sobre su actividad laboral. Desde Mañaneros 360, Antón Losada no daba crédito con el perdón de la Justicia minutos después de conocerse la resolución.
"El mensaje es muy claro. El que quiera entender, Javier, que haga. Estamos en estos tiempos, ya sabes. El que pueda hacer, que haga. El que quiera entender, que entienda" arrancaba Losada, que aseguraba querer leer la sentencia con calma.
"Porque me imagino que sus señorías lo habrán meditado, lo habrán estudiado y lo habrán razonado. Porque el mensaje es doble", proseguía el colaborador, que pasaba a explicar el por qué de esta dualidad.
"No es solo que te libres de la cárcel, Javier. Si delatas a tus cómplices en la organización Criminal, es evidente que quien delata tiene que tener algún tipo de incentivo para delatar. Pero no es sólo que te libres de la cárcel, es que además te quedas el botín. No tienes que dar mayores explicaciones por el botín, por lo menos en esta primera lectura que tenemos, por el fruto de los delitos que tú reconoces haber cometido y haber inducido a cometer a otros", desarrollaba el gallego.
Losada ironizaba con que "el cálculo es muy sencillo" y que, de hecho, "cualquier persona echa cuentas": "Es decir, cometo delitos, me cazan. Tampoco parece que haya un nivel muy alto de exigencia en cuanto a la calidad de mi delación. Prácticamente cualquier delación vale, me voy a mi casa y además me quedo con el fruto de los ilícitos que he cometido".
Entonces, el tertuliano planteaba una pregunta "muy sencilla" a los espectadores: "¿Tú qué harías? Yo no delataría. ¿Por qué? Yo porque tengo una educación cristiana muy enraizada. Pero cualquier persona que haga un cálculo cálculo racional... Hombre, delatas, te libras de la cárcel y te puedes ir a disfrutar de lo robado en Cancún". "El negocio es redondo, es el negocio del siglo", sentenciaba.
El Supremo perdona la cárcel a Aldama, jefe de la trama
Según la sentencia, a la que ha tenido acceso ElPlural.com, los magistrados consideran probado que, "en el desarrollo de estas relaciones personales, los acusados vieron la oportunidad de obtener un común beneficio económico. Con tal ánimo de enriquecimiento, los tres convinieron que, aprovechando el cargo que ostentaba José Luis Ábalos en el Gobierno de España y también en el Partido Socialista, este podría favorecer, a cambio del correspondiente beneficio económico del que todos participarían, la contratación con la Administración Pública en cuantas ocasiones hubiera oportunidad, de empresas cuyos intereses captaría y promovería Víctor de Aldama, así como facilitar a este el acceso preferente a la Administración para la realización de las gestiones que precisara para sí mismo o para las referidas empresas".
"Víctor de Aldama era la persona que, en beneficio propio y de terceros, aprovechando su influencia sobre el también acusado Koldo García y sobre el mismo José Luis Ábalos, garantizada mediante el pago continuado de otras cantidades de dinero, conseguía, para sí o para terceros, y con beneficio económico, la adjudicación de contratos, alguno de los cuales integran el objeto de la presente causa", prosiguen diciendo.
No obstante, de Aldama, condenado a cuatro años y medio de prisión, no irá a la cárcel: "La cuantía de las penas individuales impuestas por cada delito (un año de prisión por el delito de organización criminal, dos penas de un año y seis meses de prisión por dos delitos de cohecho y dos penas de tres meses de prisión por dos delitos de cohecho), al no superar ninguna los dos años de prisión, abre la vía a la suspensión extraordinaria”, defiende la sala. A cambio, tendrá que informar de sus actividades laborales, mercantiles o empresariales, realizar un año de trabajos en beneficio de la comunidad y no volver a delinquir durante este periodo.
“Las razones político-criminales y, desde luego, legales precisadas que justifican la rebaja punitiva de la que se ha beneficiado Víctor de Aldama por su colaboración con los fines de la Justicia, no reducen la gravedad de los delitos cometidos contra los intereses generales ni disculpan, por tanto, de la obligación de establecer un riguroso marco suspensivo de ejecución de las penas impuestas que responda a los fines que justifican la propia suspensión”, recoge la sentencia firmada por siete magistrados, sin explicar qué “razones político-criminales”.
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