Tirando de clichés, Bárbara, Maca y Elena son tres mujeres perfectamente imperfectas. Aunque también podríamos decir Anna Castillo, Laura Weissmahr y Macarena García, porque ellas mismas reconocen sentirse "no tan alejadas" de la "manera existir" de las tres protagonistas de Se tiene que morir mucha gente. La serie de Movistar Plus+, creada por Victoria Martín y basada en su best seller homónimo, se sumerge en la amistad nada perfecta de sus protagonistas. Porque la idea no es otra que desmitificar las relaciones femeninas y mostrar unas mujeres reales, lejanas a la imagen de chica ideal que la ficción ha proyectado durante hace décadas. 

Pregunta: ¿Cómo os habéis sentido interpretando a estas tres mujeres que son muy diferentes a lo que se suele ver en pantalla?

Laura: Muy bien, ha sido muy divertido y creo que hacía falta. Hay algo muy guay en poder encontrar la luz en la mierda y no ir a buscar la luz en la idealización porque eso no es así. Es que no ha sido un reto afrontarlo así porque es muy como la vida misma.

Anna: Nosotras estamos un poco lejos en cuanto a la idealización. Todas vemos bastante los grises, los negros, entonces no nos parecía tan alejado. Aunque sean personas muy distintas a nosotras, hay algo de esa manera de existir que no nos parece algo tan alejado.

Macarena: No, pero es verdad que no está tan contado y se agradece muchísimo que se haga una serie en la que se vaya a fuego con esa idea de esta imperfección, esta complejidad, estos grises, que somos como muy ambiguos, muy contradictorios y a veces insoportables. Da mucho gusto poder verlo porque estamos llenos de eso y si no vemos las cosas nos sentimos muy solos con las emociones que tenemos dentro, que son muchas veces muy parecidas a las que se ven en esta serie.

(P): La serie enseña conversaciones y dinámicas que normalmente se esconden incluso entre amigas. ¿Creéis que todavía cuesta reconocer que estas contradicciones y más si son personajes femeninos?

(A): Sí, es verdad. Al final en cualquier cosa las mujeres vamos un pasito por detrás.

(M): Me vienen a la cabeza muchos personajes de hombres atormentados, horrorosos y no tanto de mujeres, y es un gusto y esto es parte de que hay muchas mujeres empezando a dirigir. Es como 'venga, por favor, vamos a contar también toda esta parte, todo lo que somos'.

(L): El mainstream también es muy importante. Que no se quede en un nicho de cine de autor, sino que empezamos a ver grandes productoras apostando por estas historias y eso muy importante porque es cuando llega más gente.

(P): ¿Cómo fue preparar vuestros personajes durante el rodaje?

(A): Hubo mucho proceso de ensayo, ahí tuvimos mucha libertad como para probar, encontrar los personajes y luego ya en rodaje íbamos con todo bastante aprendido, ahí hubo menos margen de improvisación. Fue un rodaje súper agradable, súper familiar, eran tres directores y no hubo ni un día donde hubiera una luchita de ego. Estábamos todos muy a la misma, muy divertidos y eso también es muy agradecido porque nosotras estamos haciendo comedia pero nuestros personajes no lo pasan bien, y ver que la gente del equipo se ríe da un gusto.

(P): La serie toca temas como la ansiedad, la precariedad laboral o la dependencia emocional, pero sin convertirlos en un drama. ¿Cómo encontrasteis el tono para hablar de todo eso desde la comedia?

(L): Para mí estuvo muy arraigado en no saber que estás haciendo gracia.

(M): No fuimos conscientes, no buscamos un tono concreto o una manera intencionada, sino que buscamos mucho la verdad de las situaciones y el realismo. Lo demás venía muy dado por el universo de Victoria, por las situaciones creadas, por los contextos de los personajes, por todo lo que les pasa.

(P): Victoria Martín ha hablado mucho de las expectativas incumplidas de los millennials y de esa sensación de haber hecho “todo lo que tocaba” para acabar igual de perdidos. ¿Sentís que la serie retrata una frustración generacional?

(L): 100% y creo que está muy buscado eso. Nos han preguntado también si habría más generaciones que se van a sentir identificadas y creo que sí, pero sí que hay algo muy gustoso de una treintañera frustrada, porque todas lo hemos sido. Para mí esto me daba mucho placer, porque no estaba hablando ni de una treintañera que ya esté casada con hijos, con trabajo, con todo esto que no es realista a día de hoy y se sigue retratando.

(A): Es muy fuerte como cuando veíamos películas de pequeñas a los 30 estaba todo hecho.

(L): En Friends a los 26 están todos ya casados y frustrados, y a los 27 no. Es que es muy fuerte y, además, esas eran las prioridades.

(A): Menos mal que mi serie favorita siempre ha sido Sexo en Nueva York y ahí no estaba casada ni Dios. Lo pienso ahora y digo '¿cómo nos han vendido este retrato tan alejado de la realidad y nos lo hemos creído?'.

(A): Y cómo no vamos a ser una generación tan confundida y tan perdida en muchos momentos.

(P): Si vierais la serie dentro de unos años, ¿de qué estaríais más orgullosas?

(L): De las amigas que he hecho.

(M): Realmente sí. Te quedas con la experiencia, sobre todo, y ha sido muy guay.

(L): Cada una interpretativamente habrá tenido sus retos y, para mí, que toda la comedia que he hecho venía de un teatro muy alemán, muy pasado de vueltas y exagerado, hacer esta cosa tan seca, tan bajada, y aun así creerte el personaje y emocionarte con él, es algo de lo que estoy muy orgullosa.

Si hay segunda, que vamos a encender velitas todas, creo que en el tono hemos encontrado algo muy guay. Sin echarnos flores, pero echándonos flores, nunca he visto una serie española de comedia con un tono así.

(A): Yo estoy muy orgullosa de haber hecho un calvo.

(M): Yo un poco a la inversa en cuanto a la seriedad de la que habla Laura. Cómo hacer ese personaje tan loco, tan extremo, tan alejadísimo de mí, desde ese lugar que pedía la serie de arraigo y de tierra.

(P): Hablando de la posibilidad de que haya una segunda temporada. Si pudierais soñar, ¿qué os gustaría que le pasara a vuestros personajes?

(L): Tantas cosas se me ocurren.

(A): A mí me gustaría que hubieras dado a tu hijo [a Macarena]. A mí, dámelo.

(M): Yo quiero que las tres le cuiden y que Javier Gerardo, adiós.

(A): Y follarte a unos cuantos mayores, uno tras otro, pero solo sexo.

(M): Solo sexo y mucha amistad. Mucho meterme en vuestras vidas.

(A): A mí me gustaría que Bárbara se enamorara un poquito, porque yo siento que necesita un poquito de apertura hacia el mundo y un poco de sexo, básicamente.

(L): Y a mí me gustaría ver cómo Maca fracasa como actriz de verdad. Igual debería dejar de ser actriz, yo es lo que pienso.

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