Son muchas las formas en las que un libro puede convertirse en una serie. Este pasado martes, contamos como la historia que recoge el libro ¿A qué estás esperando? de Megan Maxwell se convirtió en una ficción, pero también puede darse el caso de que el universo de una obra literaria dé el salto a lo audiovisual con nuevas tramas no recogidas en sus páginas. 

Este es el caso de Rafaella y su loco mundo, la serie de Atresplayer basada en El alucinante mundo de Rafaella Mozzarella de Aníbal Gómez. El actor, cantante y actual participante de Tu Cara Me Suena no solo es el escritor de la mencionada novela, sino que también fue el encargado de los guiones de esta ficción en la que los personajes de ese 'loco mundo' viven aventuras nuevas y distintas a las que se narran en el libro. 

"Lo que el libro tiene es una buena semilla para que tú luego hagas tus injertos o modificaciones genéticas y te lo lleves a donde quieras. Es verdad que puede haber libros que tienen una estructura muy sólida de la que no puedes salir, y que puede funcionar muy bien. Pero, en mi caso, El alucinante mundo de Rafaella Mozarella es un libro que tiene el germen de unos personajes y que admitía como una modificación", asegura el creador en declaraciones para estos especiales que Extratele está publicando a lo largo de esta semana con motivo de la celebración del Día del Libro.

"El libro son tres historias con los mismos personajes. Son como si fueran una sucesión de dibujos animados que veíamos de pequeños. Estas tres historias no están en ninguno de los ocho capítulos de Rafaella y su loco mundo. O sea, las tramas de la serie son completamente nuevas. Hay personajes nuevos, pero hay otros que se mantienen con respecto al libro", cuenta Gómez, revelando que Arturo Valls fue el que tuvo la idea de llevar esta obra literaria a la pequeña pantalla.

"Dos capítulos se quedaron sin rodar"

En este proceso de adaptación, Gómez afirma que, al ser el autor del libro y guionista de la serie, se ha dado a sí mismo "algunas licencias" para esta adaptación: "Cuando escribí el libro, usé un código que mezcla un poco el surrealismo, el absurdo y el humor infantil, porque no dejaba de estar dirigido hacia el público adolescente, ya casi adulto, que está perdiendo el hábito de la lectura. (...) Y ese código me lo lleve también a la serie donde los personajes muchas veces son conscientes de que están metidos en la trama de una ficción". 

"En este caso, como la forma de contarlo era tan personal, no me costó mucho convertir el libro en serie. Evidentemente, cuando te vas a lo audiovisual, en mi caso, pues fue como decir "Ostras, qué guay". El libro tiene una cosa mágica, y es que no tiene presupuesto. Cinematográficamente hablando, tú puedes imaginar la aventura más cara que se te ocurra, y no te va a costar ni un duro. Simplemente, tienes que contarla y escribirla bien. Cuando te vas a lo audiovisual, cuentas con un presupuesto limitado. Eso también es importante a la hora de crear las historias, pero te permite un montón de licencias que no pueden estar en el libro", explica el artista, añadiendo que los guiones de Rafaella y su loco mundo estuvieron tan vivo que hubo cosas que se improvisaron en el rodaje y se dejaron en los capítulos ya estrenados: "El resultado final del guión de una serie es cuando realmente se estrena". 

Para ilustrar esa diferencia entre escribir el libro y desarrollar y hacer realidad los guiones, Gómez recuerda como tuvo que escribir dos nuevos episodios para sustituir a otros dos que eran muy caros de producir: "Realmente, Rafaella y su loco mundo tiene diez capítulos. Lo que pasa es que esos dos se quedaron sin rodar. Están ahí en mi escritorio, en el ordenador. Quizás no se rueden nunca si no hay segunda temporada o más presupuesto. En cualquier caso, cuando escribí los capítulos 7 y 8, estuve muy contento con ellos". 

Respecto a los contenidos, Gómez asegura que evitó introducir humor de actualidad en los guiones para reforzar el carácter atemporal de Rafaella y su loco mundo: "Me gusta que una broma funcione, porque, además, hemos tenido unos personajes capitulares increíbles. O sea, quería lograr que pueda ver la serie dentro de 10 años y pueda seguir riéndome. Eso es importante para mí". 

"A veces, lo cómico envejece mal por lo que te decía. Si cómicamente metes demasiada actualidad, tiene un recorrido más corto. Intento que la obra pueda permanecer ahí y la puedan seguir disfrutando dentro de mucho tiempo", afirma el creador, añadiendo que esta filosofía también la aplica, por ejemplo, en su faceta como compositor de las canciones de Ojete Calor. 

"Era importante que todo el mundo entendiera perfectamente el código"

Por otro lado, preguntado también si es importante que el equipo conozca la obra original, Aníbal Gómez considera que no era fundamental en el caso de Rafaella y su loco mundo, aunque cree que sí es importante en otras adaptaciones audiovisuales de libros: "Ni siquiera se recomendó porque las características de cada personaje estaban perfectamente claras en los guiones". 

"Más importante era que todo el mundo en la serie entendiera perfectamente el código en el que nos estábamos moviendo, y esto ocurrió de una manera mágica con todos los departamentos y con la plataforma", subraya el escritor, añadiendo que muchos rodajes son un "infierno" porque no hay entendimiento entre los equipos: "Aquí todo el mundo sabía lo que estábamos haciendo. Entonces, ese remar todos hacia el mismo sitio hizo que llegasemos a mejor puerto porque, si no, al final, se queda una cosa que ni convence al productor o al autor, ni convence al director, ni convence a la plataforma". 

"Todo creció increíble"

Rafaella y su loco mundo, la adaptación audiovisual del libro El alucinante mundo de Rafaella Mozzarella, se estrenó en Atresplayer el pasado mes de febrero de este 2026 después de un proceso de producción que "creció increíble" según el propio Aníbel Gómez: "Cuando lo ves acabado, dices "Ostras, qué guay. ¡Cómo me gusta!". No te voy a engañar. De los ocho capítulos, hay dos escenas que para mí, pues a lo mejor, me las había imaginado de otra manera en el guión. Quizás estamos hablando de 30 o 40 segundos en total, pero el resto bien. A mejor". 

De hecho, Gómez cuenta que el resultado final de Rafaella y su loco mundo supuso una "alegría para todos": "Cuando estás detrás del proceso y lo vas viendo crecer, hay momentos donde dices "ostras, qué duro es estar montando sin la música final, sin el sonido mejorado". Te da la impresión de que ese es el acabado y tú te dices "Uf". Y luego, cuando empiezas a meterle la música, el color y otros filtros, todo cobra sentido. Tienes que andar con mucho cuidado a la hora de no dejarte llevar con lo que es simplemente pasajero en ese proceso".

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