Alberto Chicote vuelve a ponerse el delantal y lo hace con una cifra redonda: Pesadilla en la cocina alcanza su décima temporada. El chef regresa a laSexta dispuesto a meterse, una vez más, en restaurantes al borde del abismo, aunque esta vez promete encontrarse con situaciones que ni él mismo había vivido después de tantos años recorriendo cocinas de todo el país. La nueva temporada arrancó el pasado 10 de septiembre y mantiene intacta la esencia del formato: negocios en crisis, equipos enfrentados, cocinas al límite y un Chicote dispuesto a poner orden a su manera.
El estreno ya dejó claro que el programa no ha perdido su capacidad para llevar las situaciones al extremo, con una taberna sevillana en la que sus trabajadores aseguraban convivir con un fantasma. Y esta semana la pesadilla continúa en un gastrobar peruano de Alcorcón que ha puesto a prueba incluso al propio chef, con una campana de extracción presentada por el programa como la más sucia de su historia.
Pregunta: Vuelves con Pesadilla en la cocina y con números redondos. En el año del 20 aniversario de laSexta y con una décima temporada.
Respuesta: Recuerdo que cuando empezamos a hacer Pesadilla, alguien que conocía muy bien el sector me dijo: 'Alberto, harás una temporada y luego lo más seguro es que esto se vaya al traste como con casi todos los programas. Si haces la segunda ya te puedes dar con un canto en los dientes porque nunca ocurre'. Y hoy, 14 años después de la presentación aquí en Vitoria, venimos a presentar la décima. Vaya gurú que me busqué.
(P): Como experto en programas de cocina, ¿cuál es el secreto de este formato para que se mantenga en antena tantos años después?
(R): Es un programa donde hablamos de personas. Al final, un restaurante es un restaurante. Sea italiano, francés, sea no sé qué o sea no sé cuál, pero lo que cambia es la historia de la gente que vive ahí. Por eso Pesadilla es mágico. ¿Por qué cada programa es diferente? ¿Por qué te gusta uno mucho y otro te gusta menos? Porque hay historias, hay personas y son de verdad, y eso hace que todo cambie.
(P): Tras tanto años haciendo el programa, ¿llegas al restaurante diciendo 'voy a intentar no enfadarme' o ya sabes que es inevitable en estos casos?
(R): Lo más difícil es intentar mantenerte tan virgen como el primer día. Olvidarte de todo el aprendizaje y mantener la capacidad tanto de sorpresa como de reacción. No es fácil porque no te olvidas así como así de 120 programas que hemos hecho, pero es algo que logro casi siempre. El intentar pensar 'bueno Alberto, olvídate de todo lo que te ha pasado y vamos a volver a empezar desde cero cada día que empezamos a grabar un programa'.
(P): ¿Y alguna vez te has arrepentido de ser un poquito duro con alguien?
No, nunca. No tengo tiempo para decirte 'mira, es que yo creo que...'. No, aquí es directo y a la cabeza. Tenemos una semana para intentar reconducir un negocio y hacerlo todo, con lo cual prefiero que el mensaje sea directo aunque pueda resultar hiriente, pero que sea cierto.Lo que no he hecho nunca ha sido decirle nada a nadie que no fuese lo que tenía delante, pero nadie se atrevía a decírselo. Y me toca a mí.
(P): En el primer programa de la temporada veíamos como los trabajadores decían que podía haber fantasmas. ¿Te parece más increíble que pueda haberlos o que haya cocinas que estén así?
(R): A mí me parece increíble todo.
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