Como te contaba esta misma semana, la inteligencia artificial (IA) ha sido la gran protagonista de 2025. Y, en 2026, el guion no apunta precisamente a una tregua. Ya está en más tareas de las que creemos: desde redactar un correo hasta organizar información, aprender un concepto o preparar un borrador de trabajo.
La pregunta no es ya si usar la IA, sino cómo hacerlo
El debate real ya no es “si” usarla, sino “cómo” hacerlo sin perder pensamiento crítico, sin regalar datos sensibles y sin caer en la trampa de creer que lo que responde una máquina es automáticamente cierto.
Por eso, como complemento a las recomendaciones que te hacía el martes, aquí tienes un cuestionario de 10 preguntas de verdadero/falso para medir tu “estado de forma” con la IA en 2026. Además, cada respuesta correcta tiene una explicación detallada, para que entiendas el porqué.
La IA debe usarse como apoyo, no como sustituto del pensamiento
Respuesta correcta: verdadero. El error más común con la IA no es usarla: es delegar. Esta tecnología puede ayudarte a explorar ideas, resumir textos, ordenar argumentos o proponerte alternativas… pero no debería pensar por ti.
¿Por qué? Porque la IA “predice” texto plausible, no “garantiza” la verdad. Si la usas como muleta para tareas mecánicas, ganas velocidad; si la conviertes en piloto automático, pierdes criterio. La forma más inteligente de trabajar con ella es tratarla como un copiloto: te sugiere rutas, pero tú decides el destino y revisas el mapa.
Si un modelo de IA suena seguro, es porque está seguro de lo que dice
Respuesta correcta: falso. La seguridad en el tono no es evidencia. Una IA puede redactar con mucha convicción una frase equivocada, desactualizada o inventada. Esto ocurre especialmente cuando le pides precisión (fechas, cifras, citas, diagnósticos, normativa…) o cuando no tiene información suficiente y “rellena huecos”.
La clave práctica: cuando algo importa, verifica. Si lo que te da la IA podría afectar a una decisión sensible (salud, legal, dinero, reputación), úsala para orientar, pero valida con fuentes fiables o documentación original.
Aprender a escribir buenos prompts es una competencia básica en 2026
Respuesta correcta: verdadero. La diferencia entre “la IA no sirve” y “esto me ahorra una hora” suele estar en el cómo lo pides. Un buen prompt (instrucción) no es magia; es claridad. Dile claramente qué quieres lograr; para quién es, con qué tono, con qué datos; y no olvides las restricciones: longitud, formato, qué evitar, qué priorizar. También son importantes los criterios de calidad: “cita fuentes”, “dame alternativas”, “señala supuestos”.
En 2026, saber pedir bien no es postureo: es productividad real.
La IA es más útil cuando se integra en tareas concretas del día a día, no cuando se usa ‘de vez en cuando’ sin método
Respuesta correcta: verdadero. La IA brilla cuando se convierte en parte del flujo de trabajo: resúmenes, primeras versiones, listas de verificación, organización de información, lluvia de ideas, reformulación de textos, preparación de reuniones…
El truco está en elegir tareas repetitivas y de bajo riesgo, en las que el coste de error es pequeño y la ganancia de tiempo es alta. Si solo la usas “cuando te acuerdas”, no aprendes patrones ni desarrollas hábitos. Si la integras, mejoras tus prompts, reduces fricción y detectas antes cuándo aporta… y cuándo estorba.
Antes de explorar todo lo que puede hacer la IA, conviene entender bien lo que NO puede hacer
Respuesta correcta: verdadero. Muchos tropiezos con IA no vienen de expectativas altas, sino de expectativas equivocadas. Recuerda que puede equivocarse o inventar detalles, estar desactualizada o no tener acceso a tu contexto real o simplificar demasiado o mezclar conceptos si la pregunta es ambigua
Entender los límites te hace más eficaz: sabes cuándo pedirle un borrador y cuándo exigirle que te señale dudas, supuestos y puntos a verificar.
Es seguro pegar datos personales o información sensible en cualquier herramienta de IA si solo es ‘para que me ayude’.”
Respuesta correcta: falso. Este es uno de los riesgos más infravalorados. Meter datos personales, información de clientes, documentos internos o cualquier contenido confidencial en herramientas abiertas puede tener consecuencias: pérdida de privacidad, exposición accidental, incumplimientos internos o legales.
Buena práctica: minimiza datos, anonimiza cuando puedas, evita pegar información sensible y usa entornos corporativos o configuraciones adecuadas si tu organización las tiene. La regla de oro: si no lo mandarías por error a un desconocido, no lo pegues en un chat.
La IA sirve también para aprender mejor, no solo para producir más rápido
Respuesta correcta: verdadero. Hay un uso de la IA que es oro puro y genera poco debate: aprender. Puedes pedirle explicaciones alternativas, ejemplos, analogías, ejercicios, preguntas tipo test, o que te señale lagunas de comprensión.
La ventaja es la personalización: puedes decir “explícamelo como si tuviera 12 años” o “hazme una versión para un público experto”, y ajustar hasta que encaje. Eso sí: aprende con IA como tutor, pero comprueba conceptos clave en fuentes serias si el tema es técnico o crítico.
La IA es neutral por defecto: si la usas bien, no hay sesgos
Respuesta correcta: falso. Los modelos aprenden de datos humanos, y los datos humanos traen historia, cultura, prioridades… y también sesgos. Eso puede afectar a cómo describe grupos sociales, cómo jerarquiza argumentos, qué ejemplos elige o qué “normaliza” sin querer.
¿Qué puedes hacer? Pide puntos de vista alternativos, solicita que explique supuestos. revisa especialmente en temas sociales, políticos y culturales. Como ya te he dicho, ten espíritu crítico, siempre: la IA no es árbitro de la realidad.
En el trabajo, la IA solo sustituirá empleos; no cambia tareas ni formas de colaborar
Respuesta correcta: falso. La transformación más inmediata no es “desaparecerán trabajos”, sino “cambiarán tareas”. Muchas funciones incorporarán IA para acelerar borradores, automatizar resúmenes, preparar documentación o analizar información.
La ventaja competitiva en 2026 suele estar en saber colaborar con la IA: definir qué delegas, cómo revisas, cómo controlas calidad y cómo aseguras privacidad. No es competir contra la IA: es competir contra quien la usa mejor que tú… con método y criterio.
Saber cuándo NO usar la IA es tan importante como saber cuándo usarla
Respuesta correcta: verdadero. La automatización no es un mandamiento. Hay contextos donde usar IA puede ser mala idea: decisiones éticas, asuntos personales delicados, evaluaciones sensibles, o cualquier situación donde el error tenga consecuencias graves.
Además, hay un punto humano que conviene proteger: creatividad real, juicio moral, intuición, responsabilidad. Elegir “aquí no” también es inteligencia. En 2026, el problema no será usar IA: será usarla sin pensar.