Estamos a punto de empezar mayo y ya sabemos lo que eso significa para cientos de miles de estudiantes: los exámenes finales están a la vuelta de la esquina.

Estudia menos, aprende más y saca las notas que quieres

Por eso, hoy quiero traerte unos trucos para que la IA se convierta en tu mejor aliada, para que te ayude a ahorrar tiempo en tareas con las que no aprendes y poder dedicarlo justo a eso. O sea, que puedas usarla para estudiar menos (o mejor) y sacar las notas que siempre has querido.

Las instrucciones (los prompts) son importantes. No pongas lo primero que se te pase por la cabeza

1. Convierte los apuntes en una guía de estudio, no en un resumen plano

El primer uso de la IA suele ser pedir “hazme un resumen”. Y, sí, puede servir, pero se queda corto. El verdadero salto está en pedirle que convierta los apuntes en una guía de estudio ordenada: conceptos clave, posibles preguntas de examen, temas que se repiten, definiciones imprescindibles y errores habituales.

La diferencia es importante. Un resumen reduce información, una guía de estudio la organiza para aprender. Puedes subir un bloque de apuntes y pedir algo así: “Organízame este tema para preparar un examen. Distingue entre ideas principales, conceptos secundarios, fechas o datos importantes, posibles preguntas y partes que debería repasar con más atención”.

Recuerda que las instrucciones que le des (los prompts) son importantes. No pongas lo primero que se te pase por la cabeza, piensa bien qué quieres conseguir.

El truco no es leer pasivamente lo que devuelve la IA, es usarlo como mapa. Si algo aparece como concepto central y no lo sabes explicar sin mirar, está claro que tienes que aprenderlo.

Por ejemplo, cuando yo estoy intentando aprender algo de un tema, le digo que genere diez posibles preguntas para un examen de nivel postgrado (tú le puedes pedir que las adapte a tu curso).  Si no soy capaz de contestar alguna, ya sé que es algo que debo repasar. La IA no aprueba por ti, pero puede señalar bastante bien dónde te conviene dejar de subrayar y empezar a estudiar de verdad.

Aquí te recomiendo Notebook LM de Google, porque es perfecta para crear “tarjetas” con subtemas específicos de un tema general. Además, ella misma te va sugiriendo temas y hace resúmenes incluso en audio. Y esto es muy útil, porque hay muchas personas para quienes el aprendizaje auditivo es mucho más eficaz que el visual. ChatGPT también te puede ayudar a extraer lo más importante y organizar conceptos. 

2. Pedirle que explique lo difícil de tres maneras distintas

Hay temas que no entran. No porque sean imposibles, sino porque están explicados en un lenguaje que no conecta contigo. Aquí la IA puede ser especialmente útil si se le pide algo más concreto que “explícamelo fácil”.

Un buen truco es pedir tres niveles: explicación para alguien que empieza, explicación con el nivel del examen y explicación con un ejemplo cotidiano. Por ejemplo: “Explícame la fotosíntesis en tres niveles: primero como si no supiera nada, después con nivel de 4º de ESO/Bachillerato/universidad, y después con una comparación sencilla”.

También puedes pedirle que haga un símil con algún tema del que tengas más conocimiento. Por ejemplo: “Explícame la fotosíntesis como si fuese un partido de fútbol”. Te puede ayudar a tener más claros los conceptos.

La prueba definitiva es sencilla: después de leer la explicación, cierra la pantalla y trata de contarlo como se lo explicarías a alguien de tu clase. Si no te sale, pídele a la IA que haga de profesor: “Hazme preguntas una a una sobre esto y no me des la respuesta hasta que yo lo intente”. Esa pequeña fricción cambia por completo el uso de la herramienta. Ya no es una máquina de respuestas, sino un entrenamiento.

3. Crear exámenes de práctica con preguntas mezcladas

Una de las peores formas de estudiar es repasar siempre en el mismo orden. Da una falsa sensación de dominio. Reconoces el tema porque viene después del anterior, no porque lo hayas aprendido. Por eso funcionan tan bien los cuestionarios mezclados.

La IA puede crear simulacros de examen con preguntas de distinto tipo: verdadero o falso, test, preguntas cortas, desarrollo, ejercicios prácticos o casos. Pídeselo de forma precisa: “Crea un examen de práctica de 20 preguntas sobre estos apuntes. Mezcla preguntas fáciles, medias y difíciles. No me des las respuestas hasta el final. Después corrige mis fallos y dime qué parte del temario debo repasar”.

Microsoft incluye precisamente entre los usos de Copilot para estudiantes la opción de “crear un cuestionario de temas mixtos”. Así que, pruébalo a ver qué tal  te va. También puedes usar Notebook LM si eres más de Google.  

Este punto es clave para aprobar. No basta con “entender” mientras se lee. Tienes que practicar la recuperación de información: sacar de la memoria lo aprendido sin tenerlo delante. La IA te ayuda a generar ese entrenamiento cuando no hay un profesor, compañero o academia disponible. Además, puede corregir con paciencia infinita, algo que no siempre abunda en época de exámenes.

4. Usar la IA para detectar lagunas, no para maquillarlas

Uno de los usos más inteligentes consiste en pedirle a la IA que busque cosas que no has entendido bien. Por ejemplo: “Voy a explicarte este tema con mis palabras. Señala qué está bien, qué está incompleto, qué es confuso y qué errores podría cometer en un examen”.

Esta dinámica funciona especialmente bien en asignaturas de desarrollo, en las que no basta con memorizar definiciones. Filosofía, Literatura, Historia, Psicología, Sociología o Economía exigen construir una respuesta. La IA puede ayudar a revisar si hay orden, si faltan conexiones, si se confunden conceptos o si la explicación se queda demasiado superficial.

Eso sí, no olvides nunca que la IA puede equivocarse. Puede interpretar mal unos apuntes, simplificar demasiado o dar por bueno algo que no lo es. Por eso, en contenidos importantes o muy específicos, tienes que contrastar con el libro, los apuntes o las fuentes oficiales de la asignatura. Es una ayuda para estudiar, no una autoridad académica automática.

También le puedes pedir que te indique de dónde ha sacado la respuesta que te haya dado, así puedes comprobar que es correcto con el párrafo en cuestión de los apuntes o del libro (o el documento que sea).

5. Planificar el repaso con calendario realista

El último truco parece menos brillante, pero puede ser el más importante: pedir ayuda para organizar el tiempo. Seguro que has suspendido algún examen, no porque no hayas estudiado, sino por falta de planificación. La IA puede transformar una lista caótica de temas en un plan de repaso con prioridades.

La petición puede ser muy concreta: “Tengo examen el viernes. Estos son los temas. Estos son los que llevo peor. Tengo dos horas hoy, tres mañana y una el día antes. Hazme un plan realista, con bloques de estudio, descansos, repasos y un simulacro final”.

La IA también puede ayudar a aplicar repasos espaciados: volver a los conceptos difíciles varias veces, en lugar de dejarlos para una lectura final. Y puede preparar una lista de “última vuelta”: diez conceptos que tengo que saber sí o sí, cinco errores típicos y tres preguntas largas que me conviene ensayar antes de entrar al examen.

La tentación está clara: pedirle a la IA que resuelva, resuma, redacte y piense. Pero estudiar consiste precisamente en hacer ese esfuerzo. Por eso, el mejor uso de estas herramientas no es el más cómodo, sino el más exigente: que pregunten, que corrijan, que pidan justificar, que detecten lagunas y que obliguen a repetir lo que todavía no se domina.

La IA puede ser un profesor particular disponible a cualquier hora, una libreta inteligente, un generador de simulacros, un corrector paciente y un organizador de repasos. Pero no sustituye a la memoria, ni a la comprensión, ni a la práctica. Dicho de otra forma: puede ayudarte mucho a aprobar los exámenes, siempre que no la uses para evitar estudiar, sino para hacerlo mejor.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio