Antes de salir de viaje, solemos revisar maletas, billetes o reservas. Pero hay algo que casi nunca preparamos: el móvil. Hasta nos dejamos el cargador muchas veces. 

Casi nunca preparamos el móvil antes de salir de viaje

Y, sin embargo, es lo primero que usamos cuando algo falla, cuando nos perdemos o cuando necesitamos resolver cualquier imprevisto (o cuando nos aburrimos, no vamos a engañarnos).

Más allá de las aplicaciones habituales, hay pequeños ajustes y funciones que pueden marcar la diferencia y que la mayoría de usuarios no revisa hasta que ya es tarde.

Descargar mapas sin conexión (y olvidarte del sin cobertura)

Uno de los más útiles, y menos utilizados, es la posibilidad de usar mapas sin conexión. Mucha gente da por hecho que el GPS necesita datos, pero no es así. Las aplicaciones como Google Maps permiten descargar zonas completas antes de viajar y utilizarlas después sin conexión.

Esto no es solo útil cuando viajas al extranjero y no tienes roaming o una tarifa amplia. También pasa dentro de España: trayectos por carretera, rutas de montaña o pueblos donde la cobertura es irregular. Es justo en esos momentos cuando el mapa deja de cargar y te das cuenta de que dependías completamente de la conexión.

Para hacerlo, solo tienes que entrar en Google Maps, buscar la zona a la que vas a viajar y, una vez cargada, tocar tu perfil (arriba a la derecha). Ahí verás la opción de “Mapas sin conexión”. Desde ahí puedes seleccionar el área que quieres descargar y guardarla en el móvil.

No todas las WiFi gratis son iguales

Conectarse a una red WiFi en un aeropuerto, un hotel o una cafetería es casi automático. Llegas, buscas red y te conectas. Pero no todas ofrecen el mismo nivel de seguridad.

Una forma rápida de orientarte es fijarte en tres cosas. Primero, si la red tiene contraseña: las abiertas son las más cómodas, pero también las más expuestas. Segundo, el nombre: si ves varias redes con nombres muy parecidos al del lugar en el que estás, desconfía. Y tercero, cómo accedes: las redes que te llevan a una página de inicio (como hoteles o aeropuertos) suelen ser más fiables que las completamente abiertas.

Aun así, hay una regla sencilla que no falla: si vas a acceder al banco, hacer un pago o introducir contraseñas importantes, mejor usar tus datos móviles.

No se trata de desconfiar de todo, pero sí de entender que “WiFi gratis” no siempre significa lo mismo.

El ajuste que solo recuerdas cuando te quedas sin batería

La batería es otro de los clásicos. El móvil aguanta todo el día… hasta que deja de hacerlo justo cuando más lo necesitas: buscando una dirección, mostrando un billete o esperando un transporte.

Más allá de llevar una batería externa, hay pequeños ajustes que ayudan más de lo que parece. Activar el modo de ahorro, reducir el brillo o limitar el uso de aplicaciones en segundo plano puede alargar varias horas la autonomía.

También hay un detalle que suele pasarse por alto: muchas aplicaciones siguen funcionando en segundo plano aunque no las estés usando. Localización, actualizaciones o notificaciones constantes consumen más de lo que parece. Al final, no es tanto cuánto dura la batería, sino cuándo decide acabarse.

¡Al ladrón!

En los últimos meses se ha hecho viral un truco para iPhone que permite configurar el dispositivo para que, si recibe un mensaje con una palabra concreta, envíe automáticamente una foto con la cámara frontal y su ubicación.

Se trata de una automatización que se puede crear desde la app de Atajos, (en iPhone) y que funciona como una capa extra de seguridad en caso de pérdida o robo. No sustituye a las herramientas oficiales del sistema, pero sí puede servir como complemento.

Más allá del truco en sí, lo interesante es lo que refleja. La mayoría de estos ajustes solo tienen sentido si se configuran antes. Nadie se pone a pensar en cómo proteger su móvil cuando ya lo ha perdido.

Fotos, espacio y ese momento en el que todo falla

Hay otro problema que se repite más de lo que parece: quedarse sin espacio justo cuando empiezas tus vacaciones.

Antes de viajar, hay dos cosas rápidas que merece la pena revisar. La primera es entrar en Ajustes - Almacenamiento y ver qué está ocupando más espacio: muchas veces no son las fotos, sino aplicaciones que no usas o archivos descargados que siguen ahí. La segunda es activar la copia automática en la nube (Google Fotos o iCloud) para que las imágenes se guarden sin que tengas que hacer nada.

Liberando espacio en WhatsApp

También hay un detalle que suele pasarse por alto: WhatsApp. Los vídeos y fotos que te envían ocupan mucho más de lo que parece. Entrar en la app y borrar los archivos más pesados puede liberar espacio en segundos.

No lleva más de unos minutos y evita uno de esos fallos que siempre aparecen en el peor momento.

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