Ya te lo contaba ayer: la primavera es como un reseteo del sistema, apetece hacer otras cosas y disfrutar más de la naturaleza. Pero también puede ser un buen momento para revisar tus hábitos cotidianos: cómo compras, qué tiras, cuánta agua gastas, cómo te mueves o qué haces con los objetos que ya tienes en casa y no quieres usar más.

La primavera es un buen momento para revisar tus hábitos cotidianos

La sostenibilidad no siempre empieza con grandes decisiones. Muchas veces comienza con pequeños gestos repetidos: planificar mejor la compra, consumir productos de temporada, usar menos el coche en trayectos cortos, reparar antes de sustituir o cuidar las plantas que atraen polinizadores. ¿Tienes claro qué hábitos ayudan de verdad y cuáles son solo buenas intenciones? Hoy te he preparado este cuestionario, para que compruebes si te sabes la teoría y, por supuesto para que la pongas en práctica ¡ya!

Comprar productos de temporada puede ayudar a reducir el impacto ambiental de nuestra alimentación

Respuesta correcta: verdadero. Consumir frutas, verduras y alimentos frescos de temporada suele ser una decisión más sostenible porque se adapta mejor a los ciclos naturales de producción y puede reducir la dependencia de largos transportes, conservación intensiva o cultivos fuera de temporada. Además, en primavera hay una gran variedad de productos frescos que permiten hacer una compra más consciente, variada y saludable. No se trata solo de “comer mejor”, sino de comprar con más sentido: mirar qué necesitamos, evitar excesos y apostar por alimentos cercanos cuando sea posible.

El desperdicio alimentario es un problema sobre todo de supermercados y restaurantes, no de los hogares

Respuesta correcta: falso. Aunque supermercados, restaurantes y cadenas de distribución tienen una responsabilidad importante, buena parte del desperdicio alimentario se produce en los hogares. Tirar comida en casa suele estar relacionado con compras improvisadas, mala planificación, confusión entre fecha de caducidad y consumo preferente, raciones excesivas o alimentos que se estropean en la nevera antes de usarse. Planificar menús, revisar lo que ya tenemos antes de comprar, congelar a tiempo o aprovechar sobras son gestos sencillos que pueden reducir mucho ese desperdicio.

Ahorrar agua también ayuda a ahorrar energía

Respuesta correcta: verdadero. A veces pensamos en el agua y la energía como dos asuntos separados, pero están muy relacionados. Para que el agua llegue a nuestras casas hay que captarla, transportarla, tratarla y, en muchos casos, calentarla. Todo eso consume energía. Por eso, ducharse en menos tiempo, arreglar fugas, usar programas eficientes en lavadoras y lavavajillas o no dejar correr el grifo innecesariamente no solo reduce el consumo de agua: también disminuye el gasto energético asociado a su uso.

En primavera no hace falta preocuparse por el ahorro de agua porque todavía no ha llegado el verano

Respuesta correcta: falso. Precisamente la primavera es un buen momento para anticiparse. Esperar a que lleguen las olas de calor o las restricciones no es la mejor estrategia. Revisar grifos, instalar aireadores, regar en las horas de menos evaporación, escoger plantas adaptadas al clima mediterráneo o evitar usos ornamentales poco eficientes ayuda a llegar al verano con mejores hábitos. La sostenibilidad funciona mejor cuando se convierte en rutina antes de que aparezca la urgencia.

Usar el coche para trayectos cortos tiene poco impacto si el recorrido dura solo unos minutos

Respuesta correcta: falso. Los trayectos cortos también cuentan. De hecho, muchos desplazamientos urbanos podrían hacerse a pie, en bicicleta o en transporte público, especialmente con la llegada del buen tiempo. En primavera, caminar más o combinar transporte público con movilidad activa puede reducir emisiones, ruido y ocupación del espacio urbano. La pregunta sostenible no es “¿puedo usar el coche?”, sino “¿lo necesito realmente para este trayecto?”. Muchas veces, la respuesta es no.

Reparar un objeto antes de comprar otro nuevo forma parte de la economía circular

Respuesta correcta: verdadero. La economía circular busca alargar la vida útil de los productos, reducir residuos y evitar que la lógica de usar y tirar sea la norma. Reparar unas zapatillas, arreglar una cremallera, poner a punto una bicicleta, vender o donar ropa que ya no se usa o reutilizar envases son acciones pequeñas, pero coherentes con esa idea. En primavera, cuando muchas personas hacen limpieza de armarios o reorganizan la casa, merece la pena preguntarse si realmente necesitamos comprar algo nuevo o si basta con cuidar mejor lo que ya tenemos.

Reciclar es suficiente para que un hábito de consumo sea sostenible

Respuesta correcta: falso. Reciclar es importante, pero no debería ser la primera ni la única respuesta. Antes de reciclar, conviene reducir, reutilizar y reparar. Si compramos más de lo que necesitamos, usamos productos de un solo uso o sustituimos objetos que podrían seguir funcionando, el reciclaje llega demasiado tarde. La sostenibilidad empieza antes del contenedor: en la decisión de compra, en la duración del producto y en la cantidad de residuos que evitamos generar.

Un balcón con plantas puede contribuir, aunque sea modestamente, a cuidar la biodiversidad urbana

Respuesta correcta: verdadero. No hace falta vivir junto a un bosque para ayudar a la biodiversidad. Un balcón, una terraza o un patio con plantas adecuadas puede ofrecer alimento y refugio a insectos polinizadores. Las plantas aromáticas, las especies autóctonas y las flores que producen néctar o polen pueden tener un papel positivo en entornos urbanos. Eso sí, conviene evitar pesticidas agresivos y entender que la naturaleza no siempre tiene que verse perfectamente ordenada para ser valiosa.

Para ahorrar agua en plantas y jardines, lo más importante es regar mucho pero solo una vez a la semana

Respuesta correcta: falso. No hay una regla única que sirva para todas las plantas, todos los climas y todos los suelos. Lo importante es regar de forma eficiente: hacerlo en las horas de menos calor, evitar pérdidas por evaporación, elegir especies adaptadas al clima, comprobar la humedad antes de regar y no convertir el jardín o la terraza en un espacio que necesite más agua de la que razonablemente puede sostener. En muchas zonas de España, apostar por plantas mediterráneas o resistentes a la sequía puede ser mucho más sensato que mantener especies muy exigentes en agua.

La sostenibilidad cotidiana consiste más en cambiar rutinas que en hacer gestos perfectos de vez en cuando

Respuesta correcta: verdadero. Un gesto aislado puede ayudar, pero los cambios que más pesan suelen ser los que se repiten. Planificar la compra cada semana, reducir el desperdicio alimentario, caminar más, reparar antes de comprar, consumir menos productos innecesarios o ahorrar agua de forma constante tienen más sentido que acciones puntuales hechas solo para “compensar”. La sostenibilidad no va de vivir con culpa, sino de vivir con más atención. Y la primavera, con su sensación de comienzo, puede ser una buena excusa para empezar a cambiar algunas inercias.

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