Cuando compartes tu vida con una persona celíaca, te das cuenta de que viajar no es la misma experiencia para todo el mundo. Lo que para mí es una oportunidad para disfrutar, para ella puede ser un peligro que acabe en el hospital.

Y lo mismo sucede para quienes padecen otra alergia alimentaria, movilidad reducida, una enfermedad crónica o una discapacidad visible o invisible. Para ellas, las vacaciones empiezan mucho antes de cerrar la maleta, al revisar el alojamiento, preguntar por la comida, confirmar la asistencia en lugares públicos, traducir una necesidad médica o comprobar si una excursión será realmente accesible.

Existen herramientas digitales, servicios públicos y recursos oficiales que pueden facilitar los viajes

La buena noticia es que hoy existen herramientas digitales, servicios públicos y recursos oficiales que pueden facilitar mucho esa preparación. La mala es que no puedes confiar a ciegas en una aplicación ni en una reseña rápida. La tecnología ayuda, pero si quieres estar seguro, tienes que verificar y preparar bien la información importante.

La Unión Europea recuerda que quienes tienen una discapacidad o movilidad reducida tienen derecho a viajar en avión, tren, autobús, autocar o barco “como cualquier otra persona”. También establece que, al comprar un billete, el vendedor debe facilitar información accesible sobre el viaje y sobre las instalaciones disponibles a bordo. O sea, cuando se le ponen las cosas menos difíciles a este colectivo, se están respetando sus derechos, no pienses que se le está haciendo un favor.

Así que, vamos a ver si soy capaz de ayudarte a organizar unas vacaciones más seguras y menos improvisadas.

Lleva una tarjeta digital con tu información esencial

El móvil puede ser una herramienta muy útil si guardas en él la información adecuada. Puedes llevar una pequeña tarjeta digital con lo imprescindible: diagnóstico o enfermedad relevante, alergias, medicación, contactos de emergencia, idioma local y, si procede, indicaciones claras sobre qué hacer en caso de reacción o crisis. Mi pareja, por ejemplo, lleva una tarjeta en un montón de idiomas que explica qué es la celiaquía y cómo debe estar preparada la comida para que no le dé un arrechucho. 

Si necesitas medicamentos especiales, puedes llevar también una lista. Si vas a viajar al extranjero, en inglés y, si es posible, en el idioma local. Si tienes algún tipo de documentación médica útil para los profesionales sanitarios que te puedan atender durante el viaje, mejor llevarla también escaneada en el móvil.

Tampoco hace falta que vayas como mi madre con todo el historial. Solo lo que sea relevante. Cuanto más clara y breve sea la información, mejor funcionará en un restaurante, un hotel o un servicio de urgencias.

Usa la normativa europea sobre alérgenos a tu favor

Si tienes alguna alergia alimenticia o convives con alguien que la tenga, ya sabes que te vas a pasar todo el viaje leyendo etiquetas. En la Unión Europea, la información sobre alérgenos está regulada. La Comisión Europea explica que la legislación comunitaria exige un etiquetado “claro y coherente” de los alérgenos tanto en alimentos envasados como no envasados, para que las personas con alergias puedan tomar decisiones seguras e informadas.

Puedes llevar una lista de los 14 alérgenos de declaración obligatoria en la UE, guardar capturas con palabras clave en varios idiomas o usar el traductor del móvil para revisar ingredientes.

En los restaurantes, lo mejor es que preguntes a los empleados. Puedes llevar un buen traductor en el móvil o directamente pedirle a una IA que te escriba cómo avisar de tu alergia.

Solicita asistencia con antelación si tienes movilidad reducida o discapacidad

En los aeropuertos españoles, Aena cuenta con un servicio gratuito de asistencia para personas con movilidad reducida o discapacidad en todos los aeropuertos de su red. Puedes solicitarlo a través de la aerolínea, de la web de Aena o llamando al teléfono de información. Aena recomienda indicar las necesidades concretas para que todo esté preparado al llegar al aeropuerto.

Hay que pedirlo con tiempo y explicarlo bien. ¿Necesitas silla de ruedas? ¿Ayuda para desplazarte por la terminal? ¿Acompañamiento hasta la puerta de embarque? ¿Asistencia para subir al avión? ¿Viajas con perro de asistencia? ¿Llevas equipo médico o productos de apoyo?

El móvil te puede servir para guardar justificantes, correos de confirmación, localizadores y teléfonos útiles. También conviene hacer capturas de pantalla por si no hay buena conexión a internet.

Comprueba accesibilidad real, no solo la palabra “adaptado”

Uno de los errores más frecuentes al reservar alojamiento o actividades es confiar en términos demasiado generales: “adaptado”, “accesible”, “apto para todos”, “sin barreras”. Esas palabras pueden significar cosas muy distintas según el establecimiento. Para una persona usuaria de silla de ruedas, por ejemplo, no basta con saber que hay ascensor; también son importantes las medidas de la puerta, el baño, la ducha, la altura de la cama, los escalones de entrada o la distancia al transporte.

La OMS recuerda que las tecnologías de apoyo permiten y promueven la inclusión, la participación y la independencia, especialmente en personas con discapacidad, personas mayores y personas con enfermedades no transmisibles.

La web oficial de turismo de España señala que viajar por nuestro país puede ser fácil para personas con discapacidades motoras, visuales, mentales o auditivas, y ofrece información para organizar vacaciones accesibles. Pero incluso con recursos oficiales, conviene confirmar directamente. Escribe al hotel o al alojamiento con preguntas cerradas: “¿La ducha es a ras de suelo?”, “¿hay barras de apoyo?”, “¿el ascensor permite una silla de ruedas?”, “¿hay escalones en la entrada?”, “¿pueden enviarme fotos del baño?”.

Las aplicaciones de mapas, reseñas y fotografías de usuarios pueden ser útiles, pero ya sabemos lo que pasa luego. Mejor combinar tecnología, información oficial y confirmación directa.

La medicación, siempre a mano

Viajar con necesidades especiales exige una mentalidad práctica. ¿Qué pasa si el restaurante elegido no es seguro? ¿Si el vuelo se retrasa? ¿Si se pierde una maleta con medicación? ¿Si el alojamiento no cumple lo prometido? ¿Si el niño con necesidades sensoriales se satura en una cola?

Si tienes una enfermedad crónica asegúrate de tener medicación disponible durante el viaje y consulta previamente cómo manejarte fuera de casa. En viajes internacionales, también deberías obtener, semanas antes, una carta médica con información sobre tu situación, medicamentos, alergias y equipos necesarios.

O sea, mucho que planificar y que tener en cuenta. Te recomiendo desde preguntarle a tu IA de cabecera cómo organizarte, hasta llevar capturas de pantalla de todo lo que necesites, por si de repente no tienes acceso a internet.

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