Donald Trump ha vuelto a colocar el fútbol en el centro de la conversación en Estados Unidos, aunque esta vez no por el juego, sino por el nombre. En plena cuenta atrás hacia el Mundial de 2026, el presidente estadounidense recuperó el viejo debate terminológico entre el “soccer” y el “football” y fue un paso más allá al deslizar que incluso la NFL debería buscar otra denominación para dejar que el balompié sea llamado simplemente fútbol, como ocurre en gran parte del mundo.

La frase que más ruido ha generado fue muy clara. Trump sostuvo que el deporte que se juega con los pies debería ser el que conserve el término “football” y dejó una reflexión que ha disparado reacciones: “Esto es football, no hay duda al respecto. Tenemos que encontrar otro nombre para la NFL. Realmente no tiene sentido”. La declaración se enmarca en los actos previos al Mundial de 2026, que organizarán Estados Unidos, México y Canadá a partir del 11 de junio de 2026.

Un debate cultural mucho más grande que una simple palabra

En Estados Unidos, el uso de “soccer” para referirse al fútbol y de “football” para hablar del fútbol americano forma parte de una tradición profundamente asentada. Sin embargo, la cercanía del Mundial ha reactivado la discusión sobre si el país debe acercarse a la denominación global del deporte más popular del planeta. Trump se ha apoyado precisamente en esa lógica: si el balón se juega principalmente con los pies, para él resulta más coherente reservar el término “football” al fútbol de toda la vida.

La observación, aunque lanzada en tono aparentemente distendido, toca una fibra muy sensible en la cultura deportiva estadounidense. La NFL no es solo una liga: es una de las marcas más poderosas del deporte mundial y uno de los grandes símbolos del entretenimiento en Estados Unidos. Por eso, cualquier insinuación sobre cambiarle el nombre, aunque sea retórica o poco realista, provoca un eco inmediato.

El Mundial 2026 como telón de fondo

La propuesta llega, además, en un momento especialmente simbólico. El Mundial de 2026 será el escaparate más grande que ha tenido el fútbol en Norteamérica en décadas, y la FIFA confía en que el torneo acelere aún más el crecimiento del deporte en el mercado estadounidense. En ese contexto, el debate sobre cómo llamarlo deja de ser una simple curiosidad lingüística y pasa a tener también un matiz cultural e identitario.

Aunque no hay ningún movimiento real para rebautizar la NFL ni para cambiar oficialmente la manera en que Estados Unidos nombra al fútbol, las palabras de Trump sí han servido para reabrir una discusión que aparece cada cierto tiempo y que ahora gana fuerza por la cercanía de la Copa del Mundo. Más que una propuesta institucional, su comentario funciona como un guiño provocador en uno de los países donde más conviven, y chocan, dos maneras distintas de entender la palabra football.

Por ahora, todo apunta a que la ocurrencia quedará en eso: una frase llamativa con enorme capacidad para viralizarse. Pero también revela algo importante: que el Mundial 2026 ya está empezando a modificar la conversación deportiva en Estados Unidos. Y si hasta el nombre del deporte vuelve a discutirse, es porque el torneo ya está dejando huella antes de que ruede la pelota.

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