Oswaldo Pirela tenía previsto volver a casa después de un viaje de trabajo. El exjugador de las categorías inferiores de los Texas Rangers y actual miembro del cuerpo técnico de los San Diego Padres fue detenido por agentes de ICE en el aeropuerto internacional de El Paso durante la madrugada del domingo. Desde entonces permanece bajo custodia en el centro de procesamiento de inmigración de la ciudad.
Pirela, de 34 años, vive en Peoria (Arizona) junto a su esposa y sus dos hijas, ambas nacidas en Estados Unidos. Su familia asegura que llegó desde Venezuela en 2014, solicitó asilo en 2015 y que, desde entonces, ha ido renovando su autorización de empleo siguiendo los procedimientos establecidos. El propio entorno del técnico sostiene que se encontraba además en proceso de obtener un visado EB-2.
Un viaje de trabajo que terminó en una detención
Pirela se encontraba en El Paso por motivos profesionales. Allí trabajan los El Paso Chihuahuas, filial Triple-A de los Padres, y su función como coordinador de receptores de las ligas menores le obliga a desplazarse con frecuencia dentro de la organización. Cuando se disponía a regresar a Arizona, los agentes de inmigración lo detuvieron en el aeropuerto.
Según su familia, en el momento de la detención no llevaba físicamente consigo su tarjeta de autorización de empleo, aunque aseguran que el permiso estaba vigente. Los Padres han confirmado que conocen la situación y que están tratando de recabar información, pero por ahora no han querido hacer más comentarios.
La versión de las autoridades federales introduce un matiz importante. El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que Pirela entró legalmente en Estados Unidos en 2014, pero que su permiso de estancia expiró en 2018 y permaneció en el país más tiempo del autorizado. DHS añade que disponer de una autorización para trabajar o tener solicitudes migratorias pendientes no equivale por sí mismo a tener un estatus legal de inmigración.
Entre dos versiones de su situación migratoria
Ahí se encuentra el núcleo del caso. La familia describe a Pirela como un hombre que ha seguido durante años los procedimientos migratorios y ha mantenido su permiso de trabajo, mientras que las autoridades consideran que su situación no le concede actualmente un estatus legal que le permita permanecer en Estados Unidos.
No existe, según los datos publicados hasta ahora, ninguna acusación penal contra él. La detención está vinculada a su situación migratoria y Pirela permanece a la espera de que avance su proceso de deportación. Tampoco está claro cuándo comparecerá ante un juez de inmigración.
Su familia vive ahora pendiente de una situación especialmente delicada. Su hermana Daniela ha contado que las hijas de Pirela todavía no saben que su padre ha sido detenido, mientras sus allegados buscan vías legales para resolver su situación y evitar su expulsión.
Del béisbol profesional al cuerpo técnico de los Padres
La historia de Pirela también explica por qué su detención ha generado repercusión dentro del béisbol estadounidense. No es un desconocido para el deporte profesional. Fue receptor en las categorías inferiores de los Texas Rangers y posteriormente pasó a trabajar con los Padres, que lo incorporaron a su estructura de desarrollo en 2024. Actualmente es coordinador de receptores de su sistema de ligas menores.
Su caso se suma a otros episodios recientes en los que deportistas o trabajadores vinculados al deporte profesional han quedado atrapados en los controles migratorios estadounidenses. Pero tiene una particularidad: Pirela no estaba entrando en el país de manera irregular ni intentando evitar a las autoridades; fue detenido mientras regresaba de un desplazamiento laboral dentro de Estados Unidos.
Ahora el futuro de un hombre que lleva doce años viviendo en el país, trabajando en el béisbol y formando una familia depende de un proceso migratorio que todavía está abierto.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.