El atletismo acaba de cruzar una frontera que durante décadas parecía inalcanzable. El keniano Sabastian Sawe ha completado un maratón por debajo de las dos horas, convirtiéndose en el primer atleta en lograrlo en competición oficial. “Sabía que podía hacerlo”, afirmó tras cruzar la meta, consciente de que no solo había ganado una carrera, sino que había cambiado la historia de su deporte.

Un muro que llevaba años desafiando al ser humano

Durante más de medio siglo, la barrera de las dos horas fue el gran desafío del fondo mundial. Se trataba de una marca simbólica, pero también fisiológica: mantener un ritmo inferior a los 2 minutos y 50 segundos por kilómetro durante más de 42 kilómetros exigía una combinación casi perfecta de resistencia, eficiencia y control.

Los mejores especialistas se habían acercado, pero siempre con la sensación de que el límite estaba justo ahí, al alcance, pero todavía fuera de control. “Era una barrera más mental que otra cosa, pero también requería condiciones perfectas”, explicaban desde el entorno del atletismo. Sawe ha sido el primero en reunir todos esos factores en un mismo día.

“No pensé en el tiempo, solo en correr”

Lejos de obsesionarse con el crono, el keniano centró su estrategia en la ejecución. “No pensé en el tiempo, solo en mantener mi ritmo”, explicó después. Esa mentalidad fue clave para sostener una exigencia extrema en una prueba donde cualquier pequeño error se paga al final.

Desde los primeros kilómetros, el ritmo fue constante, sin altibajos. No hubo acelerones innecesarios ni momentos de duda. Todo respondió a un plan muy claro. “Cuando vi que iba dentro del ritmo, supe que era posible”, reconoció, dejando entrever que el momento decisivo no llegó al final, sino mucho antes, cuando el cuerpo respondió como esperaba.

Una ejecución perfecta en el momento justo

El maratón es una prueba de desgaste progresivo. No gana el más rápido, sino el más eficiente. En ese sentido, la actuación de Sawe fue prácticamente impecable. Supo gestionar el esfuerzo, controlar los tiempos y llegar al tramo final con la energía suficiente para sostener el ritmo necesario.

Tenía que mantenerme concentrado todo el tiempo”, explicó. Y lo hizo. En una distancia donde el margen de error es mínimo, esa concentración fue tan importante como su condición física.

Bajar de las dos horas deja de ser una utopía para convertirse en una nueva referencia. Como ocurrió en su día con otras grandes barreras del deporte, una vez que alguien la rompe, el escenario cambia por completo. “Esto es solo el principio”, aseguró Sawe tras la carrera. Y esa frase resume bien lo que viene ahora: otros corredores intentarán acercarse, mejorar la marca o, al menos, demostrar que no fue un caso aislado.

¿Podrían los animales superar a Sawe?

El hito también ha generado comparaciones curiosas desde el ámbito científico. Algunos estudios señalan que ciertos animales, por su fisiología y capacidad aeróbica, podrían recorrer la distancia del maratón en menos tiempo que un humano en condiciones ideales. Es el caso, por ejemplo, de caballos o perros de resistencia, capaces de mantener ritmos elevados durante largos periodos.

Sin embargo, estas comparaciones tienen matices importantes. Los humanos destacan precisamente por su resistencia sostenida y eficiencia energética en largas distancias, algo que ha permitido alcanzar registros como el de Sawe. Más que restar valor a la hazaña, este tipo de análisis subraya lo extraordinario del rendimiento humano en un terreno donde, en teoría, otras especies parten con ventaja.

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