Después de más de mil partidos disputados desde el comienzo de los Mundiales, parecía difícil encontrar un marcador que todavía no hubiera aparecido en la historia de la competición. Inglaterra y Francia demostraron que aún quedaban algunas combinaciones por descubrir.

La selección inglesa se impuso por 6-4 en el encuentro por el tercer puesto del Mundial 2026, protagonizando uno de los partidos más extraños y goleadores de las últimas décadas. Además de entregar el bronce al equipo dirigido por Thomas Tuchel, el resultado se convirtió en el primer 6-4 registrado en una Copa del Mundo masculina.

El marcador entró así en la categoría conocida como ‘Scorigami’, término utilizado para identificar un resultado final que nunca se había producido anteriormente dentro de una competición. El concepto se popularizó inicialmente en el fútbol americano, pero también puede trasladarse al fútbol, aunque aquí las posibilidades son mucho más reducidas.

¿Qué es exactamente un ‘Scorigami’?

La palabra fue popularizada en 2014 por el periodista y creador estadounidense Jon Bois, que comenzó a registrar los marcadores inéditos de la NFL. Debido a las diferentes formas de sumar puntos en el fútbol americano —anotaciones de seis, tres, dos o un punto— pueden producirse resultados aparentemente extraños que nunca se habían visto antes.

En el fútbol resulta mucho más complicado. Todos los tantos tienen el mismo valor y la mayoría de los encuentros termina con marcadores bajos. El 1-0, el 2-1, el 1-1 o el 2-0 se repiten constantemente, mientras que alcanzar resultados elevados exige partidos completamente descontrolados o una diferencia enorme entre los equipos.

El proyecto World Cupigami ha trasladado esa idea a todos los encuentros mundialistas disputados desde 1930. Tras la edición de 2026, su base de datos recoge 1.068 partidos y 34 combinaciones diferentes de resultados ganadores y perdedores. El 6-4 de Inglaterra ante Francia fue la última en incorporarse.

No importa qué selección aparece primero en el marcador, sino la combinación final. Un 4-6 y un 6-4 pertenecen a la misma categoría, porque ambos reflejan que el vencedor marcó seis goles y el derrotado cuatro.

Inglaterra y Francia necesitaron diez goles

Para que apareciera un nuevo resultado en un Mundial moderno existían básicamente dos posibilidades: una goleada histórica o un partido en el que ambos equipos superaran ampliamente sus cifras habituales.

Inglaterra y Francia eligieron la segunda vía. El conjunto inglés se marchó al descanso con una ventaja de 4-0, pero los franceses reaccionaron después de la reanudación y llegaron a reducir la distancia hasta el 4-3.

Kylian Mbappé lideró el intento de remontada, mientras que Inglaterra encontró en Bukayo Saka, autor de un triplete, al jugador capaz de mantenerla por delante. Francia volvió a acercarse en los últimos minutos, pero Jude Bellingham cerró definitivamente el encuentro con el sexto tanto inglés.

El 6-4 convirtió el partido en el más goleador del Mundial 2026 y en uno de los encuentros con más tantos de toda la historia del torneo. Solo cinco partidos mundialistas habían superado anteriormente los diez goles, entre ellos el 7-5 de Austria ante Suiza en 1954 y el 10-1 de Hungría frente a El Salvador en 1982.

También fue el encuentro con más disparos a portería del torneo, con 20, y registró una producción ofensiva conjunta esperada de 5,7 goles. Inglaterra consiguió así su mejor posición mundialista desde el título conquistado en 1966.

Alemania se quedó a un gol de conseguirlo

El Mundial ya había estado cerca de estrenar un marcador histórico durante su cuarta jornada. Alemania derrotó por 7-1 a Curazao en su primer partido de la fase de grupos, celebrado en Houston.

La combinación no era nueva. El resultado se había producido anteriormente en la competición y permanece especialmente asociado a la histórica victoria alemana sobre Brasil en las semifinales del Mundial de 2014.

Sin embargo, Alemania buscó un octavo tanto durante los minutos finales. Un 8-1 sí habría sido un marcador inédito en la Copa del Mundo, por lo que cualquier ocasión adicional podía haber producido el primer Scorigami de la edición.

Kai Havertz anotó el séptimo gol en el minuto 88 y dejó abierta esa posibilidad durante el tiempo restante, pero el marcador no volvió a moverse. Curazao, que disputaba su primer Mundial, terminó cayendo por 7-1 después de haber conseguido momentáneamente el empate en la primera mitad.

Aquella goleada abrió el debate sobre si la ampliación del torneo a 48 selecciones aumentaría la frecuencia de resultados desequilibrados. La presencia de equipos debutantes y las mayores diferencias en la clasificación internacional elevaban las posibilidades de ver una goleada suficientemente amplia como para alcanzar una combinación nunca registrada.

Finalmente, el marcador histórico no nació de la desigualdad entre una potencia y una selección pequeña, sino de dos gigantes europeos que abandonaron cualquier precaución defensiva en el partido por el bronce.

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