Ni 24 horas después de su victoria ante Argentina en Estados Unidos, los jugadores de la Selección Española celebraban la segunda estrella con los aficionados en Madrid. Después de más de dos horas en una rúa que les condujo por la calle de la capital, con Borja Iglesias a los mandos de la música, los jugadores llegaron a una abarrotada plaza de Cibeles para levantar la copa y gritar eso de 'somos campeones del Mundo'. Como ya es tradición en estas celebraciones, cada uno de ellos se subió al escenario al ritmo de una canción. Esta fue la playlist escogida por La Roja en su fin de fiesta del Mundial.
Según la Delegación del Gobierno, dos millones de personas acompañaron al equipo en su recorrido por las capital. La fiesta terminó en la plaza de Cibeles, donde más de 120.000 aficionados esperaron a los campeones del mundo con una fiesta que empezaron a animar varios DJ's y artistas como Viva Suecia o Saiko.
Tras la última parada protocolaria, en la sede de la Alcaldía del Ayuntamiento de Madrid para ser recibidos por José Luis Martínez-Almeida, llegaba el turno de celebrarlo por todo lo alto con la afición, que llevaba horas calentando la fiesta.
Los jugadores fueron presentados de uno en uno para que todos pudieran ser vitoreados y aplaudidos. Así, en orden, salvo por Ferran Torres y Rodri que subieron en último lugar, entraron al ritmo de una canción escogida por ellos mismos. Los hubo más tímidos, casi obligados por sus compañeros para tener su particular baile con el público, y otros, en cambio, se montaron su propio show.
David Raya, el primero en subir al escenario, entró a ritmo de Estopa con Vientos de tormenta. Con el número 2, Marc Pubil, uno de los más entregados, lo hizo de la mano de Ñengo Flow y su Baby Lover, llegando a atreverse a coger el ritmo para cantar. Con el 3, Álex Grimaldo irrumpió como toda una estrella del reggaeton: gafas de sol, pasos prohibidos y Dichavate, de JipMusic Global y Rey Tony.
Eric García apostó por un tema en inglés, Empire State of Mind, de Jay-Z y Alicia Keys, que permitió a los aficionados gritar a pleno pulmón ese 'New York' del estribillo. Llegaba entonce el turno de Marcos Llorente, que tiraba de un clásico de la discografía española: Soy un truhán, soy un señor, de Julio Iglesias. Mikel Merino, uno de los más coreados por el público, escogió una melodía que lleva más de una década acompañando a las victorias de la Selección: Alice's Theme, de la banda sonora de Alicia en el país de las maravillas.
Con el 8, Fabián Ruiz también tiró de artista nacional, con Leiva y su Como si fueras a morir mañana. Después se subían al escenario dos azulgranas con una misma canción: Gavi y Dani Olmo al ritmo de NUEVAYoL, de Bad Bunny. Yeremy Pino era el siguiente y, sin duda, disfrutó de su entrada bailando los compases de dos artistas de su tierra, Canarias, con Algo va a pasar, de Quevedo y La Pantera.
Cibeles se cayó con la salida de Pedro Porro, que escogió de forma muy acertada Pa' Madrid, de El Barrio. Le siguieron Joan García, con Soldadito marinero, de Fito & Fitipaldis; Aymeric Laporte, en francés, con Pilé, de Mauvais Djo; Álex Baena, con El último día de nuestras vidas, de Dani Martín, Nico Williams, que se marcó su show con Ela ké Leitada de CACAU CHUU, Prod, y Martín Zubimendi, con el emblemático Waka Waka de Shakira.
Llegando al 19, Lamine Yamal optó por un ritmo que la afición ya le ha visto bailar en distintas ocasiones: Y qué fue?, de Don Miguelo. Pedri y Pau Cubarsí apostaron por el producto nacional con Ni borracho, de Quevedo y Mi gran noche, de Raphael, y Marc Cucurella, con buenas intenciones o no tantas, con un hit argentino: Malbec, de Bizarrap y Duki.
Con los números finales, Víctor Muñoz al ritmo de Yo lo soñé, de Saiko y Omar Montes; Borja Iglesias improvisó él solo el rap de Cantando, de Violadores del Verso, Unai Simón subió con El bachatón de la L, de Lola Índigo y Mikel Oyarzabal con Potra salvaje, de Isabel Aaiún.
Llegaba entonce el momento de los dos jugadores que se habían dejado para el final: el autor del gol que ha hecho posible la segunda estrella y el capitán. Ferran Torres, algo tímido, escogió El tiburón, de Henry Méndez, y Rodri, como siempre uno de los más entregados, Freed From Desire, de Gala Rizzatto.
Por último, Luis de la Fuente, que hizo que Julio Iglesias volviera a sonar en Cibeles. El míster eligió Quijote y dejó la vergüenza a un lado para cantar con los aficionados micro en mano.
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