La historia de Ángel Correa en Tigres parecía destinada a terminar con un regreso ilusionante al fútbol argentino, pero se ha convertido en una situación marcada por la tensión, las acusaciones cruzadas y el miedo de su familia. El delantero viajó a Argentina después de que su esposa denunciara públicamente amenazas contra ambos y, especialmente, contra sus tres hijas. Tigres ha negado que el jugador haya abandonado México por ese motivo.
Correa quiere jugar en River Plate. El club argentino también desea incorporarlo y llegó a presentar una última propuesta de 15 millones de dólares por la totalidad de su pase. Sin embargo, cuando todo parecía acordado, la negociación volvió a romperse después de que el conjunto mexicano modificara las condiciones de la operación. Era la quinta vez que las partes se acercaban a un acuerdo sin conseguir cerrarlo definitivamente.
“Con las niñas no”: el límite de la familia Correa
La dimensión deportiva del conflicto quedó en segundo plano cuando Sabrina Di Marzo, esposa del futbolista, explicó la presión que estaba soportando la familia. La decisión de Correa de abandonar Tigres provocó una reacción muy agresiva de algunos aficionados en redes sociales, con insultos y mensajes dirigidos también contra sus hijas, de diez, cinco y tres años.
“En los últimos días recibí cientos de amenazas y puteadas no solo para nosotros, sino para mis hijas también, y eso sí que tiene un límite”, escribió antes de cerrar su cuenta de Instagram. Su mensaje terminaba con una petición directa: “Con las niñas no… dejen de amenazar”.
La familia decidió entonces abandonar México. Correa viajó hacia Argentina por motivos personales mientras su futuro profesional permanecía bloqueado entre dos clubes que llevaban semanas negociando. Tigres desmintió que existieran amenazas contra el delantero, pero el testimonio público de su esposa mostró hasta qué punto la posible transferencia había dejado de ser únicamente una discusión económica.
Un correo electrónico que cambió la operación
Hasta la noche anterior, el fichaje estaba prácticamente cerrado. River aceptaba pagar 15 millones de dólares y Correa ya había acordado su contrato con el conjunto de Núñez durante sus vacaciones en Madrid. El atacante incluso se había despedido de sus compañeros y había dejado de acudir a los entrenamientos de Tigres.
El giro llegó mediante un correo electrónico interno. Según la reconstrucción de la negociación, un alto dirigente del club mexicano envió un mensaje con nuevas condiciones sin advertir que algunos responsables de River estaban incluidos entre los destinatarios. Las exigencias fueron consideradas inaceptables por la entidad argentina y dejaron expuestas las diferencias internas existentes en Tigres sobre la salida del jugador.
River había realizado hasta cinco propuestas para contratar al delantero. La última fue presentada como definitiva: si Tigres no confirmaba la operación dentro del plazo marcado, el club argentino estaba dispuesto a retirarse y buscar otras alternativas para reforzar su ataque.
De figura en México a querer marcharse un año después
Correa llegó a Tigres en 2025 después de una década en el Atlético de Madrid. Su incorporación fue una de las operaciones más importantes de la Liga MX y su rendimiento deportivo respondió a las expectativas: disputó 54 partidos, 49 como titular, y marcó 23 goles. Además, tiene contrato con el club mexicano hasta diciembre de 2029.
Sin embargo, su deseo es regresar a Argentina. El campeón del mundo considera terminada su etapa en México y ve en River la posibilidad de competir nuevamente en su país más de once años después de abandonar San Lorenzo. Para el conjunto millonario, su llegada supondría incorporar experiencia, gol y jerarquía internacional al proyecto de Eduardo Coudet.
El problema es que Tigres no quiere perder uno de sus principales activos sin asegurar una compensación adecuada. El club había invertido alrededor de diez millones en su fichaje y, ante la presión del futbolista para salir, aceptó negociar siempre que pudiera recuperar y superar aquella cantidad.
El fichaje más importante ya no es el fútbol
El conflicto puede terminar todavía con Correa en River. También puede provocar que la operación se rompa definitivamente o que el jugador estudie otras vías para desvincularse de Tigres. Una rescisión unilateral aparece entre los posibles escenarios, aunque cualquier decisión de ese tipo abriría una nueva disputa contractual.
Pero, después de las amenazas denunciadas por su esposa, el futuro deportivo parece haber perdido parte de su importancia. Correa salió de México acompañado por su familia y sin saber todavía qué camiseta vestirá. River continúa esperando, Tigres intenta defender sus intereses y el jugador permanece atrapado en una negociación que ha cambiado demasiadas veces.
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