El fútbol español vivió en la noche de este miércoles un nuevo e indignante episodio de violencia en los aledaños del Spotify Camp Nou. En la previa del trascendental choque de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, el autobús que trasladaba a la expedición del Atlético de Madrid fue recibido a pedradas y botellazos por un sector radical de la afición del FC Barcelona. El brutal ataque, que provocó la rotura de dos lunas situadas justo a la altura de los asientos del cuerpo técnico, calcó la bochornosa estampa que ya se vivió a principios del pasado mes de marzo durante las semifinales de la Copa del Rey.
La gravedad de los incidentes obligó a la intervención de la Policía para contener las avalanchas y sofocar unos disturbios que terminaron con vallas derribadas y varias personas heridas en la zona. Diego Pablo Simeone, técnico rojiblanco y testigo directo del estruendo de los cristales reventando junto a su posición, tiró de resignación al valorar lo sucedido ante los micrófonos de la televisión: "La sociedad sigue siendo la misma, no podemos mejorarla. Esto no es nuevo, es lo que suele ocurrir cuando visitamos Barcelona". Desde la directiva madrileña, Mateu Alemany secundó esta postura, recordando que estos "impresentables" no representan a la totalidad de la afición culé.
El lamentable recibimiento fue el preludio de un partido marcado por las altísimas pulsaciones y los recientes enfrentamientos entre ambos conjuntos. Blaugranas y colchoneros cruzaban sus caminos con el recuerdo aún fresco de la eliminación copera del Barcelona a manos de los de Simeone y de la reciente victoria culé (1-2) en LaLiga EA Sports. Un caldo de cultivo que, sumado a lo mucho que había en juego en la máxima competición continental, terminó por desbordar a los más radicales, transformando la pasión en una violencia injustificable.
Un asalto colchonero con acento argentino
A pesar del hostil recibimiento y de la enorme presión ambiental, el Atlético de Madrid supo aislarse del ruido exterior para dar un golpe sobre la mesa en el césped. Los pupilos del 'Cholo' asaltaron el Camp Nou (0-2) en un duelo vibrante que cambió de guion de forma radical justo antes del descanso. Una falta en la medialuna sobre Giuliano terminó con la expulsión de Pau Cubarsí a instancias del VAR, dejando al Barça con diez hombres. El castigo fue doble e inmediato: Julián Álvarez clavó el libre directo en la escuadra para enmudecer el feudo blaugrana y mandar el partido al entretiempo con ventaja visitante.
En la reanudación, el equipo de Flick tiró de orgullo y asedió la portería colchonera liderado por un insistente Marcus Rashford, que llegó a estrellar un zapatazo en el larguero. Sin embargo, emergió la figura imperial de Juan Musso. El guardameta argentino levantó un muro infranqueable bajo los palos y sostuvo las embestidas locales, amargando la noche a la delantera azulgrana. Con el Barça volcado y asumiendo demasiados riesgos atrás, Alexander Sorloth aprovechó los espacios en el minuto 70 para liquidar el encuentro en una contra. Un triunfo de resiliencia y efectividad que permite al Atlético acariciar las semifinales de la Champions, obligando a los catalanes a buscar una remontada heroica la próxima semana en el Metropolitano.