El Rayo Vallecano lleva un tiempo sumido en la eterna pregunta de qué pasará con el Estadio de Vallecas, emblema del fútbol español. En un año en el que el equipo de la franja ha hecho historia disputando su primera final europea, lo extradeportivo ha seguido siendo noticia, aunque por momentos la ilusión pareciera dejar lo ajeno a lo que pasaba dentro del terreno de juego en un segundo plano.

La incertidumbre con un estadio que lleva años pidiendo a gritos una reforma estaba ahí mientras todo el barrio veía cómo su equipo avanzaba en el continente. De hecho, la pena después de despertar del sueño de la Conference League ante la posibilidad de que el espectador tuviera que celebrar los próximos triunfos de su club fuera de Vallecas volvió, seguro, a rondar la cabeza de quienes fin de semana sí, y fin de semana también, acompañan al ‘Rayito’ en casa.

¿Qué plantea la Comunidad de Madrid?

Frente a esa desidia, la Comunidad de Madrid anunciaba la semana pasada el proyecto para que el estadio se quede en el mismo sitio. La Autonomía proyectaba una remodelación integral del campo que permitirá ampliar su aforo hasta, al menos, 18.500 espectadores - 4.000 más de los actuales -, y dispondrá de una nueva grada y la reforma de su fachada. La inversión total para todo ello será de 60 millones de euros.

Igualmente, se plantea adaptar las dimensiones del terreno de juego a los estándares que contempla La Liga en Primera División y competiciones de Europa, según anunciaba el consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la administración Sol, Mariano de Paco, quien enmarcaba el plan en algo que escapa a lo meramente futbolística y alcanza un aspecto “social, cultural y de dinamización” del barrio.

Sentir de los aficionados

ElPlural.com ha querido conocer la opinión del rayismo; un aficionado fiel a unos colores, que entiende el Rayo como un estilo de vida que rebasa lo deportivo y es siempre ejemplo de solidaridad entre vecinos. Raúl, de la peña Los Desperdigaos, resume tras consultar con compañeros de otros espacios rayistas las sensaciones que les produce la nueva hoja de ruta.

“La mejor noticia es que el estadio se quede en el mismo emplazamiento”, celebra, haciendo de eco el sentir de todo un tejido. Si bien, muestra cierto escepticismo. De un lado, les “hubiera gustado que la ampliación llegara a los 20.000 espectadores”, pero es algo que pasan por encima.

Las dudas vienen por otro lado: “Hay qué ver cuál es la situación de la zona que quieren hacer, el edificio… ¿quién se va a hacer cargo del coste de la reforma? Ahora mismo está un poco todo explicado muy por encima (…) Nos tendrían que informar bien de quién se va a hacer cargo, la forma de explotar el resto del complejo, si 18.000 se puede convertir en 20.000…”.

“Además, lo dejan para la siguiente legislatura, por lo que hay un poco de miedo de que sea un movimiento político en vez de algo realmente de interés para el barrio”, concluye.

Críticas de la oposición

El asunto ha llegado al ámbito estrictamente político. Más Madrid, que cuenta con varios vallecanos en sus filas - incluyendo el propio número dos de Rita Maestre para las próximas elecciones autonómicas, Daniel Ayuso - se pronunciaba en términos muy duros contra Isabel Díaz Ayuso.

Por medio de su concejala Olga Martínez, el partido de la izquierda alternativa, consideraba que el anuncio obedece a una “promesa electoral de Ayuso que, además, plantea trabajos que no cubren las necesidades de Vallecas”.

“Una inversión que llega tarde y mal”. Así lo resumía la formación, que afeaba que la decisión se encuadre tras "un viaje a EEUU en el que Ayuso pretendía subastar el estadio al mejor postor”.

“En Vallecas durante demasiado tiempo se ha permitido el deterioro de unas instalaciones que ,ni estaban a la altura de la afición, ni del club; y las incidencias de los últimos años demuestran que la Comunidad de Madrid llega tarde a una situación que era conocida por todos. (…) La reforma no puede convertirse en una operación pensada para atraer inversores, sino que el estadio de Vallecas tiene que seguir estando al servicio del barrio y el deporte”, proyectaba, exigiendo “transparencia” e “información pública” y “participación de la afición”. Sobre todo, esto último.

¿Está de acuerdo el club?

A más a más, el Rayo Vallecano, según apuntan algunas informaciones, no habría aprobado el proyecto de la Comunidad de Madrid que, sin embargo, defiende mantener una relación fluida con el club.  

La situación del estadio de Vallecas no es nueva. El presidente del equipo, Raúl Martín Presa, muy criticado por la inmensa mayoría de la afición, defiende la construcción de un nuevo campo, pero la región mantiene la reforma como la vía más rápida para satisfacer las demandas de la franja.

Estas son las cartas que están ahora mismo encima de la mesa. Puede que cada cual juegue las suyas y, con un poco de suerte -y mucha intención- el aficionado sea ,después de demasiado tiempo, el gran beneficiado de la partida.

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