La NBA despide a uno de sus grandes entrenadores. Rick Adelman ha fallecido a los 79 años, según confirmó la Asociación Nacional de Entrenadores de Baloncesto. Técnico discreto, cerebral y profundamente respetado, Adelman dirigió durante 23 temporadas en la liga, ganó 1.042 partidos de temporada regular y fue incluido en el Naismith Memorial Basketball Hall of Fame en 2021. Para el público español, su nombre tiene además un vínculo especial: fue el primer entrenador de Ricky Rubio en la NBA, durante la etapa del base catalán en los Minnesota Timberwolves.
Una vida entera ligada al baloncesto
Antes de convertirse en uno de los técnicos más reconocidos de la NBA, Adelman también fue jugador. Disputó 462 partidos en la liga entre 1968 y 1975, con medias de 7,7 puntos, 2,4 rebotes y 3,5 asistencias, y tuvo una etapa importante precisamente en Portland, franquicia que años después marcaría su carrera como entrenador.
Su gran legado, sin embargo, llegó desde el banquillo. Adelman dirigió a Portland Trail Blazers, Golden State Warriors, Sacramento Kings, Houston Rockets y Minnesota Timberwolves, acumulando una trayectoria de 23 temporadas como primer entrenador. Su balance total fue de 1.042 victorias y 749 derrotas, una cifra que le sitúa entre los técnicos más ganadores de la historia de la NBA.
Portland, las Finales y el primer gran Adelman
El primer gran capítulo de Adelman como entrenador llegó en los Portland Trail Blazers. Tomó el mando en 1989 y convirtió al equipo en una potencia del Oeste. Bajo su dirección, Portland alcanzó las Finales de la NBA en 1990 y 1992, dos series que elevaron el estatus de la franquicia y consolidaron al técnico como uno de los grandes estrategas de la liga.
Aquellos Blazers, liderados por Clyde Drexler, eran un equipo físico, competitivo y muy bien trabajado. No llegaron a levantar el anillo, pero sí dejaron una etapa de enorme estabilidad. Adelman terminó siendo recordado en Portland como una auténtica leyenda de la franquicia, tanto por su pasado como jugador como por su impacto en el banquillo.
Sacramento y uno de los equipos más bonitos de ver
Si en Portland construyó prestigio, en Sacramento Kings construyó una identidad. Entre 1998 y 2006, Adelman dirigió una de las etapas más recordadas de la historia de la franquicia. Su equipo, con nombres como Chris Webber, Vlade Divac, Peja Stojakovic, Mike Bibby o Doug Christie, enamoró a muchos aficionados por su baloncesto coral, ofensivo y creativo.
Los Kings de Adelman eran movimiento, pase extra, lectura colectiva y diversión. En ocho temporadas, el técnico firmó un balance de 395-229, alcanzó los playoffs cada año y ganó 50 partidos o más durante cinco temporadas consecutivas. Aquella versión de Sacramento nunca ganó el campeonato, pero sigue siendo recordada como uno de los mejores equipos que no llegaron a levantar el anillo.
Houston y la racha de 22 victorias
Después de Sacramento, Adelman también dejó huella en los Houston Rockets. Entre 2007 y 2011, dirigió a un equipo que convivió con lesiones importantes, especialmente las de Yao Ming y Tracy McGrady, pero que aun así logró competir a gran nivel.
Su momento más recordado en Houston fue la espectacular racha de 22 victorias consecutivas en 2008, una de las más largas en la historia de la NBA. También llevó a los Rockets a una dura serie de siete partidos contra Los Angeles Lakers en 2009, equipo que acabaría ganando el campeonato.
El primer técnico de Ricky Rubio en la NBA
Para el baloncesto español, Adelman ocupa un lugar especial por su etapa en los Minnesota Timberwolves. Allí fue el primer entrenador de Ricky Rubio en la NBA, acompañando el aterrizaje del base catalán en la liga tras su llegada desde el Barça.
Ricky debutó en la temporada 2011-12, precisamente con Adelman en el banquillo. Aquel equipo, con Kevin Love como gran estrella y Rubio como joven director de juego, generó mucha ilusión en Minnesota. Adelman supo dar espacio al talento creativo del base español, que rápidamente conectó con la afición por su visión de juego, su defensa y su forma de acelerar el ataque.
Aunque las lesiones y los problemas de plantilla impidieron que aquel proyecto llegara más lejos, la etapa dejó una imagen muy reconocible: Ricky Rubio aprendiendo la NBA bajo la mirada de un entrenador veterano, exigente y respetado.
Un técnico de ideas claras y poco ruido
Adelman nunca fue un entrenador de grandes titulares ni de discursos estridentes. Su prestigio venía del juego. Sus equipos solían tener una identidad ofensiva muy marcada, con circulación de balón, lectura desde los postes, jugadores interiores capaces de pasar y exteriores moviéndose sin balón.
En Sacramento llevó esa idea a su máxima expresión, pero también la adaptó en Portland, Houston y Minnesota. No era un técnico rígido: sabía ajustar el sistema al talento disponible. Esa capacidad explica por qué fue respetado por generaciones distintas de jugadores y entrenadores.
Hall of Fame y reconocimiento de una carrera enorme
La NBA terminó reconociendo oficialmente su legado con su entrada en el Hall of Fame en 2021. Dos años después, en 2023, recibió el Chuck Daly Lifetime Achievement Award, un premio que distingue la trayectoria, la influencia y la integridad de los grandes entrenadores de la liga.
Adelman llevó a sus equipos a 16 apariciones en playoffs y terminó con un balance de 79-78 en postemporada. Nunca ganó el anillo como entrenador jefe, pero su carrera no se mide solo por eso. Se mide por el número de franquicias que mejoró, por los jugadores que potenció y por la influencia táctica que dejó en la liga.
Una saga familiar que sigue en los banquillos
El legado de Adelman también continúa en su familia. Su hijo David Adelman siguió el camino de los banquillos y actualmente es entrenador jefe de los Denver Nuggets, manteniendo vivo el apellido dentro de la NBA. Rick Adelman deja esposa, seis hijos y una vida entera ligada al baloncesto.
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