La relación entre Álvaro Morata y Alice Campello ha llegado a su punto final. Después de semanas de rumores y señales de distanciamiento, el propio delantero ha confirmado que la pareja ha decidido poner fin a su matrimonio y comenzar los trámites de separación legal. Una ruptura que llega tras varios intentos por reconducir la relación y que, según fuentes cercanas, ha sido tomada con serenidad, pero sin posibilidad de marcha atrás.
El futbolista, de 33 años, y la influencer italiana, de 30, llevaban casi una década juntos, con un matrimonio que comenzó en 2017 y una familia formada por cuatro hijos. A lo largo de estos años, su historia de amor ha estado marcada por etapas de enorme exposición mediática, viajes constantes, publicaciones románticas en redes sociales y declaraciones públicas de admiración mutua. Sin embargo, también ha atravesado momentos complejos que, con el tiempo, terminaron erosionando la convivencia.
El pasado verano de 2024 ya se produjo una primera ruptura que sorprendió a sus seguidores. Aquella separación duró poco. Ambos decidieron darse una nueva oportunidad y reaparecieron juntos mostrando una imagen de reconciliación total. Fotografías sonrientes, mensajes de cariño y planes familiares hacían pensar que la crisis había quedado atrás. Pero la calma fue solo aparente.
Con el paso de los meses, comenzaron a surgir de nuevo señales de distanciamiento. Morata dejó la vivienda familiar en Milán y las apariciones públicas conjuntas se volvieron cada vez más escasas. Finalmente, la situación ha desembocado en una ruptura definitiva que ya se está formalizando a nivel legal.
Desde el entorno del futbolista se insiste en que no existen terceras personas implicadas en la separación, un punto que ambos consideran especialmente importante tras los rumores que circularon en la crisis anterior. La versión que se transmite es la de una pareja que se quiere y se respeta, pero que ha llegado a la conclusión de que la convivencia ya no era viable. La falta de compatibilidad, sumada a las dificultades acumuladas con el paso de los años, habría pesado más que los intentos por salvar la relación.
Pese al final del matrimonio, ambos mantienen la intención de seguir unidos como familia por el bienestar de sus hijos. De hecho, Morata ha trasladado que Alice sigue siendo una figura fundamental en su vida y que el vínculo personal entre ellos permanece, aunque ya no como pareja.
Su historia comenzó en 2016, cuando el futbolista militaba en la Juventus de Turín y contactó con Campello a través de redes sociales. El flechazo fue inmediato y, en menos de un año, se dieron el “sí, quiero” en una espectacular boda celebrada en Venecia. A partir de ahí, se convirtieron en una de las parejas más seguidas del panorama deportivo y social.
Durante años proyectaron una imagen de estabilidad y felicidad, con mudanzas constantes ligadas a la carrera deportiva de Morata y una familia que crecía rápidamente. Sin embargo, detrás de esa fachada pública se fueron acumulando tensiones personales que, según se ha conocido ahora, resultaron difíciles de superar.
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