El futbolista del Atlético de Madrid Marcos Llorente vuelve a convertir sus redes sociales en escaparate de su particular estilo de vida y, de paso, en altavoz involuntario de una teoría conspirativa que no deja de generar polémica. Fiel a su rutina diaria, el centrocampista comenzó la mañana con uno de sus ya habituales paseos sin camiseta, ajeno a las bajas temperaturas de finales de noviembre y reivindicando, como suele hacer, la importancia de “adaptar el cuerpo a la naturaleza”. Pero esta vez, la imagen que compartió en Instagram ha añadido un ingrediente extra: un guiño directo a la conspiranoia sobre las estelas de los aviones, también conocidas en ese ámbito como chemtrails.
En la fotografía, Llorente aparece acompañado por su amigo Carlos Stro - una figura que, según él mismo ha contado, ha tenido un peso importante en su acercamiento a este estilo de vida alternativo -. Ambos miran al cielo mientras juegan simbólicamente al tres en raya utilizando las estelas de los aviones como líneas de un improvisado tablero. “¿Jugamos?”, escribió Llorente en tono desafiante. “No me piques”, respondió Stro, siguiendo la broma y “moviendo ficha” en el cielo.
El gesto, aparentemente inocente, no ha pasado desapercibido. En los últimos meses, las declaraciones del jugador internacional se han viralizado por la insistencia con la que sugiere que esas líneas blancas que se forman tras el paso de aeronaves no son simples estelas de condensación, sino posibles fumigaciones dirigidas a la población. Una tesis desacreditada científicamente pero que mantiene un considerable eco en redes sociales.
Sospechoso habitual
La polémica tomó mayor fuerza en octubre, cuando Llorente abordó el asunto en una entrevista en El Chiringuito de Jugones. “Yo lo que sé es que estos cielos no los he visto nunca”, afirmó entonces. “Oye, pues no sé lo que será eso. Ojalá algún día salga alguien diciéndolo, pero lo que está claro es que ciego no soy”. Sus palabras, lejos de matizar su postura, reforzaron la idea de que el futbolista considera anómalos los patrones que observa en el cielo.
Llorente insistió en que algo ha cambiado respecto a su percepción de las estelas: “He visto rastros de aviones que a los tres, cuatro o cinco segundos se van borrando, o algunos que se quedan un poco más. Pero yo no he visto nunca ese rastro de 40 estelas que luego tapan el sol y dejan el día nublado”. Según su relato, esa acumulación de líneas en el cielo sería, cuanto menos, sospechosa.
“Siempre he sido de estar fuera, de pasar tiempo al aire libre, y nunca he visto algo así. No sé lo que pasa ahí, pero normal no es”, zanjó el jugador rojiblanco en aquella entrevista, convencido de que su observación merece una explicación que - en su opinión - todavía no ha llegado.
Mientras tanto, sus publicaciones continúan alimentando el debate. Para algunos, son una simple excentricidad; para otros, una irresponsabilidad por la influencia que un deportista de élite puede ejercer sobre millones de seguidores. Llorente, por su parte, parece decidido a seguir combinando su defensa de la vida natural con mensajes que, voluntaria o involuntariamente, reavivan teorías sin sustento científico.
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