Las consecuencias del incidente vivido en el duelo entre el SL Benfica y el Real Madrid siguen ampliándose más allá del terreno de juego. A la denuncia de Vinícius Júnior contra Gianluca Prestianni por presuntos insultos racistas se ha sumado ahora una voz inesperada y de enorme peso simbólico en Lisboa: la de Luisão, el jugador con más partidos en la historia del Benfica.

El excentral brasileño, referente histórico del club y exdirector deportivo de la entidad, publicó un contundente mensaje en sus redes sociales en el que se desmarcó de la postura institucional adoptada tras el partido y fue mucho más allá en su valoración de lo sucedido.

“Esta camiseta es muy grande, amo al Benfica; es mi segunda piel, hay que ser digno para vestir la camiseta sagrada”, comenzó escribiendo. Sin embargo, lo más llamativo llegó después, cuando cuestionó directamente la versión difundida por el entorno del jugador argentino: “Este texto lo empeora porque es mentira… el fútbol se gana con garra, con espíritu de lucha… Fue racista, SÍ, y me avergüenzo de ello”.

Las palabras de Luisão suponen un giro significativo en el relato del caso. Hasta ahora, Prestianni había negado cualquier insulto racista, asegurando que Vinícius malinterpretó lo ocurrido, mientras que desde el entorno del Benfica se había respaldado al futbolista argentino. Incluso el técnico lisboeta, José Mourinho, habló de versiones contradictorias y lo encuadró dentro de “cosas que ocurren en el campo”.

Un símbolo que interpela al Benfica

El pronunciamiento de Luisão, sin embargo, rompe esa línea y sitúa el foco en una cuestión de principios más que de reglamentos. En otras publicaciones, el exdefensor expresó su escepticismo respecto a la excesiva dependencia de los protocolos: “Estoy un poco en contra. No se trata de protocolo, se trata de principios y de tener claro qué se debe hacer. Cuando la vida depende del protocolo, nada se resuelve”.

Su reflexión fue más amplia y trascendió el caso concreto. “No se trata solo de racismo; lo abarca todo: política, racismo, todos los ámbitos. Desde el momento en que existen estas cosas, todos se escudan en los protocolos. Hay que usarlos, pero no para esconderse en ellos. Las decisiones tienen que ser claras”, añadió.

Luisão, que coincidió con Prestianni cuando ejercía funciones directivas en el club, aseguró no juzgar a ninguna de las partes, pero dejó entrever que, por experiencia, tiene su propia convicción sobre lo ocurrido. “El Benfica es demasiado grande para involucrarse en esto, sea cierto o no. Aunque, por experiencia, sé la verdad”, escribió, en un mensaje que ha generado un fuerte debate entre la afición encarnada.

Sus declaraciones añaden una dimensión interna al conflicto, ya que proceden de una figura profundamente identificada con el club lisboeta y respetada tanto en Portugal como en Brasil. Además, conectan con la sensibilidad del propio Vinícius, que tras el partido denunció públicamente el racismo como una realidad recurrente en su carrera.

Mientras la UEFA analiza el acta arbitral para determinar si abre una investigación formal, la intervención de Luisão ha elevado la presión pública sobre el caso. Más allá de las posibles sanciones, el debate vuelve a girar en torno a la responsabilidad institucional y moral de los clubes cuando se producen este tipo de acusaciones.

En Lisboa, la herida ya no es solo deportiva. La voz de uno de los mayores símbolos del Benfica ha convertido el caso en un asunto de identidad y principios, abriendo una grieta incómoda en pleno escenario europeo.

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