El nombre de Lucas Hernández, futbolista del Paris Saint-Germain y de la selección francesa, ha quedado vinculado en los últimos días a una acusación por presunta trata de personas y explotación laboral. La denuncia ha sido presentada por una familia colombiana que asegura haber trabajado para el jugador en Francia en condiciones irregulares. Los hechos están siendo analizados por las autoridades competentes y, por el momento, no existe imputación formal ni condena contra el jugador.

Denuncian jornadas laborales de 72 horas semanales

Según la documentación conocida hasta ahora, la denuncia fue interpuesta por una familia de origen colombiano que habría residido en el domicilio de Lucas Hernández en París. Los denunciantes sostienen que fueron trasladados a Francia bajo una promesa de trabajo legal, pero que posteriormente habrían sufrido condiciones laborales abusivas, ausencia de contrato y restricciones de movimiento. El contrato establecía jornadas de entre 72 y 84 horas semanales, sin días libres y con un sueldo de 2.000 euros.

Las acusaciones incluyen presunta explotación laboral y posibles indicios de tráfico de personas, delitos tipificados con especial gravedad en la legislación francesa. No obstante, los medios subrayan que la investigación se encuentra en una fase inicial, y que los hechos denunciados están siendo objeto de verificación por parte de la justicia.

Hasta el momento, ni el PSG ni el entorno legal del jugador han emitido una versión detallada de los hechos, más allá de recordar la presunción de inocencia que ampara a cualquier ciudadano.

Antecedentes penales del jugador

Este no es el primer episodio judicial que rodea la carrera de Lucas Hernández. En años anteriores, el futbolista ya fue noticia por un caso de violencia doméstica en España, que derivó en una condena judicial y un posterior cumplimiento de pena. Aquel episodio ya supuso un debate público sobre la conducta extradeportiva de jugadores de élite y la respuesta de clubes e instituciones.

El nuevo caso, sin embargo, introduce una dimensión distinta y más compleja, al tratarse de delitos contra los derechos humanos, un ámbito especialmente sensible en el contexto europeo. Francia endureció su legislación contra la trata de personas en la última década, con penas que pueden superar los diez años de prisión en los casos más graves.

Silencio institucional y cautela mediática

Por ahora, el Paris Saint-Germain no ha anunciado medidas cautelares ni comunicados oficiales más allá de una posición de prudencia. Desde el club se insiste en que se trata de un asunto ajeno al ámbito deportivo y que se actuará conforme a lo que determinen los tribunales.

Desde el entorno del jugador tampoco se han aportado detalles que contradigan o confirmen los hechos denunciados. La defensa legal, según publican los medios, estaría a la espera de conocer el alcance real de la investigación antes de pronunciarse públicamente. Los expertos consultados por la prensa francesa recuerdan que una denuncia no equivale a culpabilidad, y subrayan la necesidad de evitar juicios paralelos mientras el proceso está en curso.

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