Lamine Yamal ha respondido con una defensa de la diversidad y la convivencia a la polémica provocada por Mariano Rajoy en vísperas de la semifinal del Mundial entre España y Francia. El futbolista de la selección española, una de las principales figuras del combinado dirigido por Luis de la Fuente, ha reivindicado a los dos equipos como ejemplos de integración y ha evitado conceder mayor protagonismo al expresidente del Gobierno.

“Francia y España somos un ejemplo de integración. Eso es lo importante, y no lo que haya podido decir una persona”, afirmó el atacante durante su comparecencia previa al encuentro. Aunque no mencionó directamente a Rajoy, sus palabras respondían al comentario publicado por el exdirigente del Partido Popular en una columna de opinión, en la que aseguró que Francia cuenta con una plantilla de “altísimo nivel, eso sí, sin franceses”.

La frase de Rajoy, que cuestiona implícitamente la condición de franceses de numerosos jugadores por su origen familiar o su color de piel, ha provocado una oleada de críticas tanto en Francia como en España. Responsables políticos franceses, representantes de la Federación Francesa de Fútbol y miembros del Gobierno español han censurado unas palabras consideradas racistas y contrarias a una concepción democrática e inclusiva de la nacionalidad. El Partido Popular, por su parte, ha tratado de presentar el comentario como una expresión sarcástica formulada sin intención de ofender.

"El fútbol, si sirve para algo, es para integrar y para unir"

Frente a ese debate, Lamine Yamal optó por desplazar el foco desde el autor de la polémica hacia lo que representan las propias selecciones. “El fútbol, si sirve para algo, es para integrar y para unir”, defendió el jugador, que considera que las plantillas de España y Francia reflejan sociedades diversas en las que la pertenencia nacional no depende de los apellidos, el lugar de nacimiento de los padres o el tono de piel.

El mensaje tiene una especial carga simbólica por la propia trayectoria del internacional español. Lamine Yamal nació en España, es hijo de padre marroquí y madre ecuatoguineana y se ha convertido, con apenas 19 años, en uno de los principales referentes deportivos del país. Su figura, al igual que la de otros internacionales como Nico Williams, evidencia la transformación social de una selección que durante años ha ido incorporando la diversidad existente en las calles, los barrios y las categorías inferiores del fútbol español.

La situación presenta numerosos paralelismos con Francia. La selección gala lleva décadas convertida en uno de los símbolos más visibles de una sociedad multicultural. Futbolistas como Zinedine Zidane, Lilian Thuram, Thierry Henry o Kylian Mbappé han vestido su camiseta mientras determinados sectores políticos de la extrema derecha francesa intentaban cuestionar su pertenencia nacional. El éxito deportivo de estos jugadores no ha impedido que reaparezcan periódicamente discursos que identifican la nacionalidad con un determinado origen étnico.

Precisamente por ello, la respuesta de Lamine Yamal adquiere una dimensión que supera la previa deportiva. El delantero no se limitó a defender a los jugadores franceses, sino que situó a España dentro de la misma realidad. Ambas selecciones están formadas por ciudadanos que representan a sus países con independencia de la procedencia de sus familias. Una afirmación sencilla que confronta con los discursos excluyentes que pretenden establecer diferentes categorías de ciudadanos.

Las declaraciones llegan horas antes de que España y Francia se enfrenten por una plaza en la final del Mundial. El partido se disputará en el Dallas Stadium de Arlington y reunirá a dos de las selecciones más potentes del torneo. La FIFA ha programado el encuentro para este 14 de julio, una fecha especialmente significativa para Francia por coincidir con su fiesta nacional.

En el plano estrictamente futbolístico, Lamine Yamal también mostró confianza en las posibilidades españolas. El atacante rechazó que sus anteriores afirmaciones sobre Francia pudieran interpretarse como una falta de respeto y recordó que España afronta el encuentro con la condición de campeona de Europa. “Me preguntaron si me daba miedo Francia y dije que no. Obviamente no. No nos da miedo ningún partido”, explicó, al tiempo que anticipó una semifinal igualada y con oportunidades para ambos conjuntos.

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