Pedro León, exjugador de Real Madrid, Getafe y Eibar entre otros no pierde el tiempo tras su retiro. Tras haber colgado las botas el pasado mes de mayo, el muleño se ha convertido en el nuevo presidente del Real Murcia, el club de su vida y el último en su carrera. Felipe Moreno, el anterior presidente, va a seguir ligado al conjunto murciano, bajo el cargo de consejero delegado supervisando áreas como la jurídica y la de infraestructuras, mientra que Pedro León pasa a ser la cara visible de la directiva del Real Murcia.
"El Real Murcia ha llegado al punto de equilibrio"
Durante la presentación del nuevo presidente, Felipe Moreno hizo balance de su paso por la directiva del club. El Real Murcia se encontraba desde hace varios años en una situación económica complicada, como bien decía prácticamente en "cuidados paliativos", con un balance de cerca de dos millones de euros en pérdidas desde la temporada 23-24 (primera de Felipe Moreno como presidente del club grana).
Sin embargo, Moreno ha defendido que el equipo ha logrado estabilizar progresivamente sus cuenta hasta alcanzar un gran equilibrio económico en la última temporada: “Hoy puedo decir alto y claro que el Real Murcia ha llegado al punto de equilibrio en la tercera categoría del fútbol español”, aseguró.
A pesar de que la situación ha mejorado bastante en las últimas campañas, el club tiene un gran peso financiero. Moreno remarca que el Real Murcia se encuentra al corriente de pago con organismos y proveedores, pero reconoció que arrastran una gran deuda del pasado que ronda los 22 millones de euros, a los que hay que sumar otros cuatro millones de una disputa legal con Hacienda.
"No entiendo de temas económicos ni jurídicos, pero sí de fútbol"
Sobre esta nueva etapa, Pedro León explicó que no domina los aspectos económicos ni jurídicos, pero sí el ámbito deportivo, motivo por el que Moreno le propuso ponerse al frente del área de fútbol. El exjugador reconoció que la última temporada ha sido “tremendamente mala”, marcada por una gran ilusión inicial que terminó diluyéndose entre numerosos cambios de director deportivo y de entrenador, algo que, en su opinión, acaba pasando factura.
Su intención es introducir cambios en muchas de las situaciones que ha vivido durante sus últimos años en el club, aunque aclaró que no intervendrá directamente en los fichajes. Su papel estará más centrado en el día a día y en el seguimiento de todo lo relacionado con el área deportiva. Además, mostró su plena confianza en Manuel Sánchez Breis, actual director deportivo, y aseguró que se quedó “muy tranquilo” cuando este le comunicó que su apuesta para el banquillo era Sergi Guilló, a quien Pedro León ya conocía por haber sido su segundo entrenador en una etapa anterior.
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