Los jugadores del Athletic Club, Iñaki y Nico Williams, han comparecido este martes ante un juzgado navarro en calidad de investigados por un presunto delito de estafa y apropiación indebida relacionado con un vehículo de alta gama que supuestamente no pagaron ni entregaron según lo pactado. La causa se encuentra en fase de diligencias previas y ha generado un choque entre la versión de la empresa denunciante y la de los futbolistas.
Ambos hermanos citados a declarar
El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Aoiz (Navarra) citó este martes a Iñaki y Nico Williams para declarar por videoconferencia desde la sede del Athletic Club como investigados por un presunto delito de estafa y apropiación indebida vinculado a la adquisición de un Mercedes AMG E63 de alta gama.
La querella fue presentada por Omnigestión 24 SLU, una empresa navarra dedicada a la compraventa de vehículos, y admitida a trámite por la jueza Amaya Morea tras apreciar indicios suficientes para investigar los hechos. Según la denuncia, los hermanos pactaron la adquisición de un Mercedes cuyo valor en España puede oscilar entre 130.000 y 230.000 euros, aunque la versión del precio varía según fuentes y condiciones del mercado.
La empresa sostiene que, tras la entrega del coche en 2024, no se realizó la contraprestación acordada: ni el pago del precio pactado ni la entrega de otro vehículo como parte de una permuta inicialmente planteada. El Mercedes finalmente fue registrado a nombre de una tercera persona vinculada a los futbolistas (su tía), lo que, según la querellante, dificultó su recuperación.
La versión de los Williams
Ante la juez, Nico Williams explicó que los hechos se entendieron como un acuerdo de permuta entre vehículos, no como un intento de quedarse con la propiedad sin cumplir con lo pactado. Según declaró, el trato consistió en intercambiar su vehículo por el Mercedes de alta gama y que, ante la aparición de la querella, decidió devolver el coche al mediador involucrado y desvincularse del asunto.
Por su parte, Iñaki Williams afirmó que no tuvo un papel activo en la operación, señalando que el interés por el vehículo fue de su hermano y que él no intervino en las negociaciones con la empresa. Ambos negaron cualquier intención de engañar o apropiarse indebidamente del automóvil.
La tía de los jugadores, que también fue citada a declarar en esta causa, respaldó ante el órgano judicial que su intervención fue meramente formal y no tuvo conocimiento directo de los detalles del acuerdo.
Antecedentes del caso
La investigación se remonta a finales de 2024, cuando un intermediario vinculado al entorno de los Williams contactó con la empresa para gestionar la adquisición del vehículo. En los primeros contactos, se planteó una permuta: entregar un Mercedes CLA 45 propiedad de los futbolistas a cambio del AMG E63.
El empresario querellante alega que, tras ganar la confianza de la otra parte (incluyendo invitaciones a eventos y pruebas del vehículo), la operación no se formalizó y dejó sin recibir ni coche ni pago a la empresa, que afirma haber sufrido un perjuicio económico.
Desde el entorno de los deportistas, sin embargo, se defiende que el acuerdo se frustró por problemas administrativos y malentendidos contractuales, y que los hechos han sido tergiversados en la querella con el objetivo de solicitar un pago injustificado o afectar su reputación.