Neven Subotic fue durante años uno de los nombres más reconocibles del Borussia Dortmund que deslumbró en Europa bajo el mando de Jürgen Klopp. Fuerte, competitivo y decisivo en una de las etapas más recordadas del club alemán, el exdefensa parecía destinado a una vida de éxito asociada al fútbol de élite. Sin embargo, su historia ha tomado un rumbo muy distinto: el exjugador ha dedicado buena parte de su patrimonio personal a mejorar el acceso al agua potable en África, hasta el punto de admitir que sus recursos “pronto se agotarán”.

Una estrella del Dortmund que eligió otro camino

Subotic llegó al Dortmund en 2008, siguiendo a Klopp desde el Mainz, y se convirtió en uno de los pilares de un equipo que conquistó dos Bundesligas consecutivas y alcanzó la final de la Champions League de 2013. En aquel vestuario coincidió con nombres como Mats Hummels, Mario Götze, Ilkay Gündogan y Robert Lewandowski, dentro de una generación que marcó una época en Alemania.

Pero mientras su carrera seguía en lo más alto, comenzó a cambiar su manera de entender la vida. Según relató el propio exfutbolista, el punto de inflexión llegó tras una experiencia personal que le hizo replantearse sus prioridades. Aquello le llevó a dejar atrás una vida de lujos, coches de alta gama y mansiones para buscar un propósito que fuera mucho más allá del deporte.

La fundación con la que quiso cambiar vidas

En 2012, todavía en activo, puso en marcha una organización solidaria centrada en proyectos de agua, saneamiento e higiene en África Oriental, especialmente en Etiopía. Con el tiempo, aquella estructura pasó a conocerse como Well:Fair, y se convirtió en el gran proyecto de su vida. El objetivo no era simbólico, sino directo: construir pozos, instalaciones sanitarias y sistemas básicos para comunidades con enormes dificultades de acceso a agua segura.

El alcance de esa labor ya ha sido enorme. Su trabajo ha permitido que más de 439.000 personas accedan a agua potable, y distintos recuentos sitúan en más de 500 los proyectos desarrollados por la organización. Además, ese impacto fue reconocido en 2019 con el Premio Rosa de Plata del Parlamento Europeo.

Cuatro millones donados y una advertencia que impacta

La dimensión de su compromiso también explica por qué su situación económica ha dado tanto que hablar. Subotic ha reconocido que ya ha aportado cerca de cuatro millones de euros a estas iniciativas y que, en la actualidad, trabaja de forma voluntaria en su propia fundación. Por eso ha lanzado un mensaje claro: su dinero es limitado y necesita colaboraciones externas para mantener vivos los proyectos.

Sus palabras han provocado un fuerte impacto porque rompen con la imagen habitual del exfutbolista millonario. En lugar de proteger su fortuna o multiplicarla, el antiguo central del Dortmund eligió ponerla al servicio de una causa humanitaria. Hasta Klopp llegó a resumir esa transformación con una frase rotunda al asegurar que “Neven comenzó a transformarse de futbolista en santo”.

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