El España-Bélgica de cuartos de final del Mundial 2026 enfrentará el presente de dos selecciones cargadas de talento con un recuerdo que todavía ocupa un lugar incómodo en la memoria de La Roja. Han pasado 40 años desde que Jean-Marie Pfaff detuvo el penalti de Eloy y dejó a España sin las semifinales de México 86. Desde aquella noche, el combinado español no ha vuelto a perder ante los Diablos Rojos: acumula ocho enfrentamientos invicto, con siete victorias y un empate. Ahora, en Los Ángeles, España quiere prolongar una racha histórica y Bélgica sueña con repetir el golpe que rompió el corazón de todo un país.
México 86, una herida que todavía recuerda España
Hay derrotas que desaparecen con el tiempo y otras que terminan formando parte de la identidad de una selección. La de España ante Bélgica en el Mundial de México 1986 pertenece al segundo grupo.
La Roja llegaba lanzada después de golear por 5-1 a Dinamarca en octavos de final, con cuatro tantos de Emilio Butragueño. Aquel resultado disparó la ilusión alrededor de una selección que comenzaba a sentirse capaz de todo. España ya miraba incluso hacia una posible semifinal ante la Argentina de Diego Armando Maradona. Pero antes esperaba Bélgica.
Los Diablos Rojos golpearon primero con un tanto de Jan Ceulemans, mientras España acumulaba posesión, ocasiones y ataques contra la portería de Pfaff. El empate no llegó hasta el minuto 85, cuando Juan Señor encontró el premio a la insistencia española y envió el encuentro a la prórroga.
El marcador no volvió a moverse y todo terminó en los penaltis. Bélgica convirtió sus cinco lanzamientos. España marcó cuatro. El único error fue el de Eloy Olalla, cuyo disparo fue detenido por Pfaff. La imagen del delantero español abatido y la celebración del guardameta belga quedaron grabadas para siempre.
Ocho partidos sin perder desde aquella noche
Aquella tanda fue la última vez que Bélgica consiguió imponerse a España. Desde entonces, el historial ha cambiado por completo. La Roja encadena ocho partidos sin derrota, con siete triunfos y un solo empate, y ha ganado los cinco enfrentamientos más recientes entre ambas selecciones.
España se impuso por 2-0 en 2004, repitió victoria por el mismo resultado en 2005, ganó 1-2 en Bruselas en 2008, goleó por 5-0 en 2009 y volvió a vencer por 0-2 en 2016, en el último precedente entre ambos equipos.
El balance histórico también favorece al combinado español. Ambas selecciones se han enfrentado en 23 ocasiones, con 12 victorias de España, seis triunfos belgas y cinco empates. El duelo de este viernes será el tercero entre ambas en una Copa del Mundo.
Tras la derrota de 1986, volvieron a encontrarse cuatro años después, en la fase de grupos de Italia 90. España ganó entonces por 2-1, con goles de Míchel y Alberto Górriz. Ahora, por primera vez desde Puebla, el enfrentamiento vuelve a disputarse en unos cuartos de final.
España llega con una defensa inexpugnable
La selección de Luis de la Fuente aterriza en los cuartos después de superar a Portugal por 0-1 en una eliminatoria cerrada y marcada por el equilibrio. Cuando el partido parecía encaminado hacia la prórroga, Mikel Merino volvió a aparecer en un momento decisivo para marcar el gol de la clasificación.
España no mostró ante Portugal su versión más dominante con el balón, pero sí confirmó una capacidad competitiva que puede resultar decisiva en las grandes eliminatorias. Supo sufrir, adaptarse a un encuentro diferente y encontrar una solución cuando el margen de error era mínimo.
La Roja llega además con unos números defensivos casi perfectos. Ha marcado nueve goles y todavía no ha recibido ninguno durante el torneo. Su capacidad para controlar los partidos desde la posesión se ha unido a una enorme seguridad defensiva.
Sin embargo, Bélgica plantea un examen distinto. Los Diablos Rojos tienen potencia, experiencia y futbolistas capaces de castigar cualquier pérdida. España necesitará controlar el ritmo sin conceder espacios a un equipo que ha encontrado su mejor versión conforme avanzaba el Mundial.
Bélgica recupera el espíritu competitivo
El conjunto belga llega reforzado después de golear por 1-4 a Estados Unidos. La selección anfitriona quedó superada por un equipo que mostró contundencia, personalidad y una enorme capacidad para castigar los errores rivales.
Charles De Ketelaere se ha convertido en una de las grandes apariciones del torneo, mientras jugadores como Romelu Lukaku, Kevin De Bruyne, Trossard o Vanaken mantienen la experiencia y el talento de una generación que todavía busca un gran éxito internacional.
Bélgica ha marcado 13 goles en cinco encuentros, una media superior a los dos tantos por partido, aunque también ha mostrado más fragilidad defensiva que España y ha recibido cinco.
Ese contraste puede marcar el encuentro. España es el equipo que concede menos. Bélgica, uno de los que más amenaza genera. La Roja intentará controlar el balón y reducir las transiciones, mientras los Diablos Rojos buscarán aprovechar su potencia física y la capacidad de sus atacantes para aparecer con pocos toques.
De Pfaff a Courtois: otro gigante bajo los palos
Cuarenta años después, Bélgica vuelve a presentarse ante España con uno de los mejores porteros del mundo. En 1986 fue Jean-Marie Pfaff, el hombre que detuvo el penalti de Eloy y sostuvo a su selección durante el asedio español. En 2026, la responsabilidad recae sobre Thibaut Courtois.
El antiguo guardameta belga considera que la historia guarda un paralelismo evidente. Entonces, España llegaba como favorita después de golear a Dinamarca, pero Bélgica tenía a Pfaff. Ahora, La Roja vuelve a aparecer entre las principales candidatas al título y los Diablos Rojos cuentan con un portero acostumbrado a decidir finales.
Courtois aporta mucho más que paradas. Su presencia, experiencia y serenidad transmiten seguridad a una selección que sabe que probablemente tendrá que defender durante largos periodos. El guardameta del Real Madrid ya suma diez intervenciones en este Mundial, frente a las seis realizadas por Unai Simón.
La comparación resulta inevitable. Pfaff fue el gran muro de 1986. Courtois quiere ocupar ahora ese papel y convertirse en el futbolista capaz de frenar a una España que llega sin haber recibido un solo gol.
Lukaku amenaza el dominio español
Otro de los grandes peligros será Romelu Lukaku. El delantero belga suma tres goles en el torneo y continúa siendo una referencia fundamental incluso cuando no marca. Su potencia obliga a los centrales a defender más atrás, genera espacios y ofrece una salida directa cuando Bélgica necesita escapar de la presión.
España intentará instalarse cerca del área de Courtois, pero deberá evitar que su dominio se convierta en una invitación al contraataque. Bélgica puede necesitar pocas oportunidades para hacer daño. Su plan pasa por resistir sin encerrarse, defender con personalidad y aprovechar los momentos en los que La Roja pierda el control.
Luis de la Fuente tendrá que decidir si mantiene el enfoque más pragmático mostrado ante Portugal o recupera una versión más dominante. España ha demostrado que sabe ganar desde distintos registros, pero Bélgica obligará a encontrar un equilibrio entre la valentía y la prudencia.
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