La negativa de Kylian Mbappé, Vinícius Junior e Ibrahima Konaté a vestir una camiseta de la Asociación Valenciana de Empresarios referida a la crisis migratoria de Ceuta, aprobada por La Liga de Javier Tebas, está destapando la hipocresía de muchas personalidades del mundo del fútbol. Una de las filigranas más espectaculares la ha realizado el que fuera candidato a la presidencia del Real Madrid, Enrique Riquelme.

El empresario millonario se ha mostrado muy ofendido en sus redes sociales con los que podrían haber sido sus jugadores y ha compartido la imagen de la serigrafía que aparecía en la parte delantera de la camiseta: “Todos somos caballas (Ceuta y sus caballeros de la mar)”. Una reacción que ha sido aplaudida por figuras como Vito Quiles. Apenas unas horas después, ha saltado la noticia de que se lleva toda su fortuna a Panamá para no pagar impuestos.

El regate patriotero del presidente ejecutivo del Grupo Cox reduce a la categoría benjamín el taconazo de Fernando Redondo en Old Trafford y su huida dejaría atrás al mismísimo Gareth Bale en la final de la Copa del Rey. “Todos somos caballas”, menos Riquelme, que renuncia a la bandera, el himno y la tortilla de patata para ahorrarse unas monedillas con las que quizá volver a presentarse, en un futuro, a las elecciones del Real Madrid.

La jugada eleva a la categoría de genio al astro alicantino, quien debe esperar que los recursos técnicos, materiales y económicos para superar la gestión de Ceuta los traiga el mar. Su tierra, la Comunidad Valenciana, de donde son los empresarios que han impulsado la camiseta, pierde a un maestro de las finanzas y las energías renovables. Aunque no todo son malas noticias.

El Tauro Fútbol Club, equipo más laureado de Panamá, ve abrirse una oportunidad ante sus ojos. Que tiemble Álvaro Vargas, actual presidente del club más laureado del país centroamericano, que Riquelme tiene ganas de presidir un equipo y puede pagar los platos rotos de la fracasada aventura madridista. Los albinegros ganarían a un empresario chaquetero con el cambio de liderazgo que no dudará en abrazar la bandera de Panamá, que no le es extraña.

Riquelme conoce sobradamente el país centroamericano, donde ya desplegó actividad empresarial con el Grupo El Sol y que es mundialmente conocido por su laxo régimen fiscal. ElConfidencial, medio que ha destapado la fuga, apunta a que el empresario huye por la presión fiscal española, aunque el 2025 su grupo declaró un ingreso récord de 1.140 millones de euros, un 62% más que el curso anterior. Solo durante el primer trimestre de este año, ya acumula 1.243 millones de euros. Sin embargo, el killer del EBITDA quiere más y emprende el viaje en busca de nuevas aventuras. 

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