Íñigo Sainz Maza se ha convertido en una de las grandes imágenes del ascenso del Racing de Santander a Primera División tras pronunciar un discurso cargado de memoria, emoción y reivindicación durante la celebración en los Campos de Sport de El Sardinero. El capitán verdiblanco, símbolo de la reconstrucción del club, recordó el sufrimiento vivido durante los 14 años alejados de la élite y rindió homenaje a la afición cántabra por sostener al equipo en sus momentos más críticos.
Con el estadio completamente entregado durante la elebración del ascenso este domingo, Sainz Maza tomó el micrófono y puso voz a una generación marcada por etapas de crisis institucional, problemas económicos y descenso deportivo.
Sainz Maza reivindica a la afición como salvadora del Racing
Durante su intervención, el capitán recordó episodios clave en la supervivencia del club, incluyendo la movilización de aficionados frente a anteriores dirigentes.
“No debemos olvidar que a este club le ha salvado la lealtad a los colores, le ha salvado la lucha del pueblo de Cantabria”, proclamó ante miles de seguidores.
El futbolista también destacó “a los chavales de la grada que asaltaron el palco para liberarnos de unos chorizos que querían robarnos”, en referencia a los episodios de resistencia social que marcaron algunos de los momentos más delicados de la historia reciente racinguista.
El asalto al palco que cambió la historia del Racing
El discurso de Íñigo Sainz Maza evocó uno de los episodios más decisivos en la supervivencia del Racing de Santander: el asalto al palco del 8 de enero de 2014 durante el partido de Copa del Rey frente al Almería, convertido en símbolo de la resistencia del racinguismo contra una de las etapas más oscuras de su historia.
Aquel día, con el club hundido en una crisis institucional, económica y deportiva bajo la presidencia de Ángel Lavín y la influencia de anteriores gestores como Francisco Pernía, la afición explotó tras años de impagos, conflictos judiciales y riesgo real de desaparición. Antes del encuentro, los propios jugadores protagonizaron una protesta inédita al permanecer inmóviles durante los primeros segundos del partido como denuncia por los salarios adeudados.
La tensión acumulada terminó estallando en la segunda mitad, cuando cerca de un centenar de aficionados accedió a la tribuna presidencial y varios lograron invadir el palco en un acto de protesta contra una directiva ampliamente rechazada por la masa social verdiblanca. Bajo gritos de “¡Fuera chorizos del Sardinero!”, aquel episodio reflejó el colapso total entre club y dirigentes.
Lejos de ser un simple altercado, el asalto al palco quedó marcado como un punto de inflexión para el Racing. La presión social y la movilización popular aceleraron el fin de una gestión que había llevado a la entidad desde competiciones europeas hasta Segunda B en apenas unos años.
Un capitán forjado en los años más duros
Sainz Maza, formado en la cantera del Racing desde los 11 años, ha vivido desde dentro el colapso institucional del club, pasando por etapas marcadas por propietarios polémicos, impagos y temporadas en categorías inferiores.
Su recorrido, desde recogepelotas hasta capitán del ascenso, refuerza su condición de emblema del racinguismo moderno. Hace apenas unos meses alcanzó los 150 partidos con el primer equipo y ahora aspira a seguir ampliando su legado en Primera División. El discurso también tuvo un tono especialmente emotivo al recordar a dos figuras históricas del club. “Nos han empujado desde el cielo”, afirmó sobre Nando Yosu y Manolo Preciado, dos nombres fundamentales en la identidad del Racing.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.